Escribo una historia suelta, Las ilusiones perdidas. Empiezo otra novela larga, Memorias de un astronauta del siglo XIX en la que utilizo como recurso unos papeles de un imaginario antepasado mío encontrados en una ermita de Alfamén, pueblo del Campo de Cariñena(Zaragoza).
Ese antepasado había sido amigo de Julio Verne, de Galdós... La primera parte se desarrolla entre Madrid y Charleston, en Carolina del
Sur, durante la Guerra de Secesión entre los años 1860 a 1870. La segunda parte ya es pura Ciencia Ficción. Allí mi
antepasado escribe cuentos de Ciencia Ficción en 1860, pero se sitúan en el futuro actual. Luego me enteré que esta forma de narrar
consistía en una técnica literaria muy usada por la Ciencia Ficción anglosajona, pero que se usó con posterioridad,
llamada Ficción de "caldera de vapor" o Ficción de "luz de gas".
En 1987 me llaman de la editorial Acervo por interés en publicar la primera parte de Mano de Galaxia, que editan con el nombre de Golconda. Escribo El hombre estrella, una novela sobre un planeta dominado por las mujeres, porque de cada 1000 nacimientos sólo nacen cincuenta hombres, lo demás son mujeres. Esta novela la verdad es que "me la pusieron verde", consideran que es la peor que he escrito.
El año 91 lo dedico a preparar Salud Mortal que era una novela que sucedía en Madrid, en la cual el gobierno estaba
constituido por médicos exclusivamente, porque había habido una guerra bacteriológica terrible, habían constituido
juntas médicas en todos los países, pero cuando se recobró la salud y la normalidad y las juntas médicas cedieron la actividad
a políticos normales, en España siguieron los médicos gobernando. En ese ambiente se desarrolla Salud mortal, para la
cual estuve recopilando datos sobre medicina durante bastante tiempo, dos o tres meses, y a mi amigo el doctor Angel Ortega le pedí que la
repasará desde ese punto de vista, pero terminó corrigiéndome hasta puntos y comas. La publica en el año 1992 Miraguano. En 1993
me publica una trilogía, Duerme querido monstruo, Un mundo dura mil años, que ganó un premio, el Alberto
Magno de la Universidad de Bilbao, y Mundo sin dioses.
En el año 1992 escribo Demonios en el cielo, que tarda también en publicarse, hasta el año 2001 que la publica
Juanjo Aroz, y en el año 2002 recibo por ella el Premio Ignotus, uno de los mayores galardones de Ciencia Ficción que se conceden en
España. Ya había recibido otro por la labor de una vida, y otro por Salud Mortal. Hasta ahora, que acabo de firmar con
Prensas Universitarias de Zaragoza para que publiquen Mano de Galaxia en una edición completa, corregida y aumentada.
Me dan bastante moral los Premios Ignotus recibidos, y ahora la edición de Mano de Galaxia, en Prensas Universitarias de Zaragoza. Así que he vuelto a escribir otra vez. Acabo de escribir una obra titulada El país del pasado, que he enviado a El Río Henares S.L. para ver si se publica.