Un viaje mas alla del mudéjar hasta la sima de San Pedro en Oliete.

Aragoneria > Viajes a través de Aragón

Un agujero muy interesante.

Estamos acostumbrados por la televisión a ver grandes reportajes sobre lugares exóticos, desde los secos desiertos hasta los polos helados, donde los grandes animales (como los leones o las ballenas), se convierten en estrellas y nos impresionan con su vibrantes actuaciones, una persecución de una cebra por una manada de leones o una ballena saltando por encima del agua es siempre un espectáculo impresionante.
No obstante hoy me gustaría contarte las posibilidades de un lugar mucho más discreto, menos exótico y lejano, que reúne en su entorno próximo un lugar de interés histórico como es una fortificación íbera, y unas formas geológicas muy especificas, siendo además accesible para cualquier humano sin necesidad de grandes despliegues tecnológicos, por tanto muy interesante por el lugar y las conductas de los seres que lo habitan.

En la provincia de Teruel en España en un pueblo llamado Oliete existe una sima (llamada de San Pedro), o agujero en el suelo que alcanza los ochenta metros de paredes verticales e inaccesibles para cualquier ser viviente, excepto para aquellos con capacidad de volar. Esto lo hace imprescindible como lugar de reposo para numerosas aves y murciélagos que habitan la zona.
Esta sima se formó por el hundimiento de una gruta que las aguas formaron al disolver la piedra caliza y que todavía gota a gota siguen agrandando. No tiene entrada por el fondo que permanece lleno de agua y cuyo nivel depende de la meteorología reinante.

Este recurso de refugio y agua se convierte en escaso cuando su uso es reclamado por multitud de seres que lo demandan. Lo que hace único a este lugar es la auto-organización de que se han dotado sus usuarios (aves y quirópteros) que comparten educadamente por turnos los horarios de entradas y salidas, según tamaños, para poder utilizar conjuntamente esta estructura tan necesaria. Aquí no existen guardias de circulación que impongan multa pero el propio interés de todos mantiene el orden.

No solo el destino importa sino también el espacio y el tiempo del recorrido.

El viaje

Yo salí una mañana nublada y amenazante como corresponde a los domingo de invierno, emprendiendo el viaje a las 9 en Santa Isabel (en Zaragoza), y al llegar a la Avenida de Cataluña ya salia el sol.
Despues de abandonar Zaragoza y atravesar por el medio El Burgo de Ebro y por un lado la Urbanización Virgen de la Columna me desvié por la Ruta de Goya camino de Belchite, entrando en las parameras de la marjen derecha y abandonando la huerta.
Esta carretera a Castellón estrecha, abandonada y llena de grietas nos pone a Teruel y el mediterraneo mucho más lejos de nuestros deseos.
El viaje sigue dejando a un lado Mediana de Aragón en el fondo de un valle, para más adelante entrar en la extensa estepa que domina todo el horizonte.
En esta estepa hay que estar ciego para no ver el Belchite viejo, sus ruinas bombardeadas que todavía se mantienen en pie a pesar del abandono y la desidia elegidas como proyecto de futuro. Este mudéjar tiroteado tal vez sea el mejor simbolo del Aragón actual, una cultura y una historia que se impide recuperar, una solidaridad impuesta desde fuera y que consiste en perder las señas de identidad.
Mas adelante Lecera y Muniesa afortunadamente representan el Aragón todavía vivo y orgulloso de sí mismo.

En Muniesa hay que pararse.
Desde la carretera se ve su torre que destaca sobre el resto de la población, pero si nos introducimos en el pueblo y llegamos hasta su base todavía nos impresionará más, por sus dimensiones y por su belleza, sobre todo ahora que está recien restaurada.

Muniesa es una encrucijada de caminos, aquí se podría poner rumbo a Oliete, pero quién tiene ganas de acortar un viaje cuando hay tanto por descubrir.
Profundizando en la provincia de Teruel se sigue hasta Cortes de Aragón que desde un alto protege o esconde la obra de la insistencia del agua sobre la roca.
Siguiendo en dirección a Josa, de repente sin subir ninguna cuesta uno se encuentra en la cresta que separa los barrancos. A los lados el Río Martín socabó unos tremendos barrancos que impresionan más por la aridez de sus laderas y por que es obra de un río que aquí mas que verse se adivina. En Josa hay un Centro de interpretación Paleontológica para quien quiera conocer los tesoros científicos que guardan estas piedras.
Siguiendo por la cresta de la roca esta se acaba en Alcaine, mejor incluso decir que la carretera se acaba a la entrada de Alcaine, pues el pueblo está tan apretadamente encaramado a su espolón rocoso que ni los coches pueden entrar. Este pueblo es un auténtico nido de aguilas, a sus pies corre el río que a través de tajos inmensos corta la piedra y mansamente se dirige al embalse de Cueva Foradada.
El observatorio de aves rapaces está en el mismo pueblo, como no podía ser de otro modo, y si uno quiere descender a las eras o la huerta tiene a su disposición una empinada escalera que hay que tomar con buen ánimo.
Este es un buen lugar para hacer noche, y el madrugador será recompensado con un amanecer entre montañas.

Desandando el camino con tranquilidad pues las curvas no dan otra opción, se puede volver otra vez hasta Muniesa y coger, ahora si, el desvio hacia Oliete.
Esta es una zona de barrancos y de piedra antigua, (en las proximidades Alacón guarda una magnífica reproducción de Dinosaurio), Oliete mismo se encarama a su propia roca. Si seguimos la carretera sin entrar en el pueblo hemos de prestar mucha atención para encontrar nuestro destino. La Dirección General de Tráfico tiene la extraña costumbre de impedir la señalización de monumentos y habrá que dejarse los ojos buscando una flecha de madera (color que resalta muy poco con la tierra), para poder encontrar el camino adecuado. Afortunadamente los paisanos son gente amable y reconducen adecuadamente por el buen camino a los viajeros descarriados.
Esta zona de San Pedro de los Griegos reúne en sus cercanias monumentos realmente únicos.
Dejaremos para otro día la única fortaleza íbera que aún está en pie en este pais, y que apunta para arriba y solo nos fijaremos, de momento, en el agujero muy llamativo que está en sus proximidades.

La Sima de San Pedro

La formación de esta sima parece que se debe al hundimiento de una dolina, un tipo de depresión en forma de embudo típica de zonas calizas, que constituían el techo de una gran sala subterránea. Este fue el origen de una impresionante cavidad que continúa ensanchándose en la actualidad y cuyas características son únicas en Europa.
Las condiciones especiales de la Sima de San Pedro como refugio para los animales voladores hacen que se produzca en ella un curioso fenómeno. Al atardecer las diferentes especies de aves se aproximan y penetran en la sima en un estricto orden que se repite día a día: en primer lugar los gorriones comunes y chillones, los aviones comunes y roqueros, los estorninos y palomas.
Tras ellos las chovas piquirrojas junto a las grajíllas y por último los vencejos reales.
Cuando ha entrado el último vencejo, hasta seis especies distintas de murciélagos comienzan a salir de su interior. Y el mismo proceso, en orden inverso, se produce al amanecer.

Este es un sitio mágico para acabar un viaje.

Índice alfabético sobre Aragón.

Puedes ampliar tu información sobre Aragón recorriendo algunos monasterios

Las fotografías antiguas te mostrarán un Aragón antiguo, base y cimiento de la realidad actual.

Aragón goza de una Naturaleza diversa y variada .

Escudos | Goya | Historia | Libros

Viajes a través de Aragón, hasta la sima de san Pedro en Oliete.

Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 1 de septiembre de 2025 última revisión

Copyright 1996-2026 © All Rights Reserved Francisco Javier Mendívil Navarro, Aragón

Para consultar, aclaraciones o corregir errores por favor escríbenos

Aviso Legal. Esta actividad de la Asociación Cultural Aragón Interactivo y Multimedia

Para saber cómo utiliza Google la información de sitios web o aplicaciones de este sitio puedes visitar: Política Cookies.