El Inquilino 4. Por Sergio Borao Llop.
Elfos ESPECIAL SAMHAIN Número XI MMII Noviembre-Diciembre

Ana, mi Ana (leyenda de Portugal)
¿Es un Angel o un Demonio? (poema)
Miedo (poema)
Rol y terror (artículo)

logo Elfos

Através de la puerta de los oscuros sueños antiguos (relato)
El inquilino (relato)
El sueño (relato)
¡Encuéntralo! Indice de Pergaminos

relato

El Inquilino
Sergio Borao Llop

table width="90%" bgcolor="white">

4

Durante el día no abre la puerta.

A menudo suelen venir por aquí vendedores de libros, testigos de Jehová, agentes de seguros... Él nunca responde a las insistentes llamadas. Podría ser, argumentan los más prudentes, que estuviese trabajando y no deseara ser molestado.

Solamente alguna vez, ya de noche, se ha oído abrirse la puerta del ático. Es un tipo muy raro. En ocasiones nos hemos preguntado si podría tratarse de un terrorista, pero carecemos de cualquier clase de prueba que pudiera respaldar semejante afirmación. La mera sospecha resulta, si lo miramos bien, bastante inestable, ya que los terroristas, según se sabe, procuran pasar desapercibidos. Tal no es la actitud de nuestro vecino. Su mismo aislamiento, su extraño comportamiento, se convierten en señales que nadie podría dejar de percibir. Nada más llamativo que su intimidad inviolada; nada más indiscreto que el secreto que rodea su presencia.

Cuentan que nunca se ha visto ropa tendida ante sus ventanas, que, por otra parte, siempre están defendidas por las persianas, siempre bajas, como si la presencia de la luz le resultase molesta por algún motivo que no podemos siquiera imaginar.

Se ignoran sus hábitos. Por su aspecto, diríase que es bebedor. Su extremada palidez puede llevarnos a pensar que padece anemia o algún tipo de afección hepática. Algunos nos inclinamos por lo primero, ya que no se le ha visto salir por la noche, ni regresar borracho. Es un hecho probado que los ebrios no pueden evitar que su presencia sea inmediatamente detectada, a causa de los inevitables ruidos que su paso despierta en las cosas inanimadas.

No creemos que fume. Al menos, así lo afirman quienes han tenido oportunidad de acercarse a su puerta, certificando la total ausencia de olor a tabaco. En cierto modo, reconforta saberle libre de este vicio.

Hay quien le admira por su independencia. De alguna manera, creo que todos admiramos un poco esa forma suya de huir de toda convención, que envidiamos su concienzudo y voluntario aislamiento que, a veces, nos gustaría poder compartir o imitar.

pasa página

-- Relatos anteriores --

La Piedra Secreta
Por María J. Gutiérrez

El Pozo de San Lázaro
por Serenidad

Un viejo esqueleto
Por Flavio G. Tonelli

Una hoja de cuaderno de bitácora
Por José B. Camarero

La angustia del Soñador
Por M.Trabuchi y S.Borao

Aquelarre
Por Susana García

Perdonen que no me levante
Por Fernando L. Pérez Poza

Leyenda de Elo Fontun
Por Marina Gómez Cañavate

Visperas, completas y eternas
Por Jesús Monreal

Mujeres de Abär
Por Fabián Alvarez López

La Nube Negra
Santiago Alvarez Martín

portada

© copyright 2002 de los autores
© copyright 2002 Chema Gutiérrez Lera
Revista ELFOS
www . elfos . org

Relatos, leyendas, literatura fantástica, fantasía, ciencia ficción, libros, artículos, entrevistas, cuentos, science fiction,literatura, sci-fi, ci-fi, fanzines, mitos