Consultaba desconcertado el mapa de carreteras que yacía extendido sobre el techo de mi automóvil, cuando vi a
un hombrecillo de edad indefinida que caminaba resignado por la otra orilla de la carretera.
- Eh, oiga grité - ¿Podría indicarme el camino para llegar a G.?
El hombre atravesó parsimoniosamente la recién asfaltada carretera y llegó junto a mí, ofreciéndome
su mano. La estreché de un modo un tanto mecánico y repetí la pregunta. Sin duda, pensé, no ha debido oírme a causa de
la distancia. El individuo, de baja estatura y aspecto tranquilo y rústico, me escuchó con atención y antes de contestar se tomó
unos segundos para reflexionar. Después me miró con curiosidad y dijo:
- ¿Está seguro de que es a G. a donde quiere llegar? ¿No le daría lo mismo ir a C. o a F., por
ejemplo? En este país, un lugar no es menos hermoso que otro. Hace poco tiempo que llegó. ¿No es cierto?
- La verdad es, en efecto, que no hace mucho. Unos amigos me indicaron una dirección en G. Probablemente, me estarán
esperando desde hace algún tiempo, pues tardé mucho en decidirme a emprender el camino. ¿Podría indicarme, por
favor, la forma de llegar allí? la calma y la aparente indiferencia del hombrecillo estaban empezando a irritarme Llevo
muchos kilómetros recorridos, pero cada vez siento más lejano mi destino. Los lugares que atravesé no se parecen al que
busco y estoy convencido de que ya debería haber llegado.
- Nuestra red de carreteras es una de las más modernas y perfeccionadas, lo cual obliga a constantes modificaciones con
el fin de ofrecer un mejor servicio a nuestros visitantes. No hay día en que no se construya una nueva carretera. No transcurre una hora sin que
se hayan sustituido algunos tramos o trazados enteros. Esto provoca múltiples reimpresiones de nuestros mapas, a pesar de lo cual uno nunca puede fiarse
exclusivamente de ellos. A menudo son impresos cuando ya algunas de las carreteras que figuran en ellos han desaparecido o se han transformado de
tal modo que es imposible reconocerlas en el plano. En otras ocasiones, tratando de anticiparse a este efecto, diseñan los mapas por
adelantado, basándose en los innumerables proyectos que se amontonan en la Oficina Central, pero ya hace tiempo que han renunciado a
este sistema por considerarlo totalmente ineficaz, ya que, de cada cien proyectos presentados, sólo uno es llevado a cabo y aun éste,
en muchos casos, sólo parcialmente. He podido observar que su mapa es bastante antiguo. Yo le aconsejaría que compre cuantos pueda en
el primer lugar habitado por el que pase. Quizá en alguno de ellos pueda encontrar un camino que le conduzca a G. Desde luego, no existe
ninguna seguridad de que esto vaya a suceder, pero el número de posibilidades aumenta siempre en función de la cantidad de fuentes
consultadas. Las guías que se ponen a la venta en la actualidad son mucho más completas. No contienen un solo mapa de cada zona específica,
sino varios. Así brindan una mejor información al viajero, quien, si no halla en uno de ellos aquello que busca, puede tratar de
localizarlo en los otros. Aunque no siempre se puede encontrar el lugar deseado. Hay aldeas que permanecen durante años en la más
completa incomunicación. Hay otras a las que, en cambio, puede accederse por diferentes carreteras. Esto se debe, principalmente, a la
vastedad de la Organización. Me explicaré: Al ser tan elevado el número de proyectos presentados, no todos pueden ser
revisados por un mismo funcionario. Así pues, son varios los que se reparten esa función y éstos delegan, a su vez, en otros,
con lo que, en multitud de ocasiones, son aprobados por diferentes funcionarios proyectos similares. Una vez comenzadas las obras, los
trabajos seleccionados son cuidadosamente examinados por un equipo más reducido de técnicos, quienes tienen la potestad de anular la
ejecución de las mismas. Por eso, al descubrir dos proyectos gemelos, suelen abortar uno de ellos o incluso ambos. Esa es la causa de
que puedan verse, aquí y allá, diversos tramos de carretera que comienzan de forma súbita en la ladera de una montaña, a
orillas de un río o a mitad de camino entre dos ciudades, y terminan de igual modo, con idéntica brusquedad, en alguna curva o
cerca de un barranco. Esta es, precisamente, una de las características más notorias de nuestro sofisticado sistema de construcción:
La realización de todos los proyectos por tramos, lo cual permite una mayor fluidez en el desarrollo de las carreteras al poder aprovecharse
algunos tramos cuya construcción ha sido paralizada en el pasado, empleándolos en nuevos proyectos y evitando así la voladura
de kilómetros y kilómetros de asfalto.
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