1925 octubre. Aragón Revista gráfica de cultura aragonesa. Zaragoza. número 1.

1925 octubre. Aragón Revista gráfica de cultura aragonesa. Zaragoza. número 1.

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Número 1, octubre de 1925

Aragón Revista gráfica de cultura aragonesa. Zaragoza. número 1

Contenido completo de este número de la revista Aragón

Contenido de la revsta del número de ctubre de 1925

Al que leyere:

Modestamente, en cuanto a nuestra valia individual, pero decidídidos en el esfuerzo común. Damos al público esta "Revista. Con ello cumplimos uno de los deberes que se impuso el Sindicato de iniciativa y propaganda de Aragón: el de divulgar nuestras riquezas y buscar mediante la edición de una publicación periódica, y como un pueblo se manifiesta por las obras de sus hombres, en «Aragón» queremos recogerlas, para que, en el mayor número de lugares de la Tierra, sea conocido y reverenciado nuestro pais, para el cual deben ser todos nuestros trabajos y desvelos e1 mismo lema del organismo popular, bajo cuyos auspicios sale a luz esta Revista, ha de ser el que sirva siempre de guia en la orientación de sus paginas: «todo por y para Aragón». Tribuna aragonesa, nuestra Revista será el portavoz del ideario aragonés, sin hacerse solidaria de teorias ni de procedimientos, mas que en aquello que signifique divulgar y honrar a nuestro Pueblo; de las palabras solo es responsable quien las pronuncia o escribe. Recibenos, lector, con cariño y sin reservas, pues la pretensión que nos anima es la de sentimientos e ideales nobles, que, si eres aragonés, debes alentar para el mayor esplendor de tu pueblo, a quien te debes para la prensa aragonesa, que desde sus comienzos acogió generosa la obra del Sindicato, prestándole su sin igual apoyo, guardamos gratitud inmensa en estas lineas le enviamos un saludo cordial. El público que ganó nuestra obra, cuyos defectos, si los tiene, serán por falta nuestra; si, por el contrario triunfamos, no será por mérito nuestro, sino porque habremos acertado a reflejar lo que nuestro amado Aragón vale, con ello quedaremos bien pagados.

Política y orientación de iniciativas: Manuel Marracó.
— El Pilar y la Fiesta de la Raza : Marín Sancho.
— Aspecto : T. Royo Barandiarán.
— Alto Aragón : Luis Mur.
— El mudejar turolense: Antonio C. Floriano.
— San Juan de la Peña : Manuel Abizanda.
— Huesca y Zaragoza en Teruel: S.I.P.A. La Baya : Luis López Allué.
— La urbanización del Paseo del Ebro : S.I.P.A.
Ilustraciones de : Unceta, Mora, Lafuente, Bernal, Vicente García, «Thomas*, «El Noticiero* y «Heraldo de Aragón*.
SE IMPRIME ESTÀ REVISTA EN EL TALLER QUE EN LA CALLE ANTIGVA DEL JAZMÍN, AHORA DE LOSCOS, TIENE EL IMPRESOR E. BERDEJO CASAÑAL, EN ZARAGOZA
AÑO I. Zaragoza, OCTUBRE 1925

Política es orientación de iniciativas

UNA buena constitución política debe ofrecer recursos legales para que las iniciativas dirigidas a la satisfacción de necesidades públicas, hallen su cauce natural en el regular funcionamiento de las instituciones oficiales.
El hecho de que, independientemente de éstas, surja una institución privada que asuma como finalidad fundamental la iniciación de medidas conducentes al remedio de deficiencias de carácter público, es un síntoma de malestar, aún cuando no se quiera confesarlo así. Tal vez la causa del fracaso que en anteriores ocasiones han hallado los Sindicatos de iniciativas, el Consejo Superior de entidades económicas y otras organizaciones semejantes, sea debido a no haber reconocido desde el primer momento su naturaleza de asociaciones políticas, que tenían por objetivo único la corrección de los defectos de las instituciones gobernantes, según la orientación doctrinal preconcebida por sus fundadores.
Reconozco que la causa de ese engaño no es siempre imputable a los iniciadores y dirigentes de tales Sindicatos. Alguno de ellos recuerde en donde claramente se vió ese escollo desde el primer momento. Pero hay una profunda laguna en la educación general de las gentes, obstinadas en huir de la política aún cuando se trate de hacer cosas dirigidas al remedio de males sociales, como si el arte de gobernar en bien de todos y sin causar a nadie daño indebido, no fuese precisamente el ideal contenido en la palabra política.
Lo que está pasando en España desde hace algún tiempo, va poco a poco convenciendo a las gentes de que con los recursos oficiales no hay suficiente, indicará cómo ha de obtenerse la cantidad precisa. Si las que hoy se imponen al contribuyente no son bien invertidas, nos dirá la manera de corregir esa deficiencia. Aparte todo ese campo, que podremos llamar doctrinal, la realidad nos plantea casos de inaplazable solución en comunicaciones, riegos y división provincial. El Canfranc está terminado y no funciona. Cuando llegue a circular no sabemos aún cuáles serán los servicios ni las tarifas. El Ebro sigue llevando al mar caudales enormes perdidos totalmente para la producción, pero ya apunta por el lado del Alto Aragón el terrible problema del aprovechamiento del riego en relación con la organización de la propiedad territorial. Nada ha querido nunca decirse en Aragón respecto a descentralización, regionalismo ni división provincial; mas los partidos de Alcañiz y Valderrobres entienden que no pueden esperar y se acogen a las facilidades teóricas de un estatuto que apunta la posibilidad de romper las artificiales provincias, ideadas por los covachuelistas del siglo pasado.
Materia no falta, y si el estudio de ella no es justa mente hacer política, confieso que no entiendo ni una palabra de ese arte. Manuel Marraco

El Pilar y la Fiesta de la Raza.

AL comenzar a escribir unas cuar tillas sobre el tema tan interesante con que encabezo estas líneas, forzosamente ha tenido que venir a mi pensamiento el recuerdo de uno de nuestros más queridos reyes, de significación más definida en la Historia, y el más combatido, también, por comentaristas cegados por la pasión y por un ideal absorbente de valores, con ánimo, sin duda, de ocultar cuanto de bueno, que es mucho, había en tierras que no eran la de ellos. Facilitó esta labor un contrato matrimonial, más bien contrato de Estado, que en principio pareció acertadísimo, que luego se ha reputado como inmejorable; pero en mi ánimo, y en el de otros, muchos, antes que en el mío, está el dolor de las consecuencias que trajo. Durante muchos años, por hacer Historia se hizo Literatura, y como ésta, para satisfacer su preocupación estética tiene forzosamente, en muchas ocasiones, que saltar por encima de la verdad, se cometieron atropellos, se desvirtuaron los hechos y se escribió la Historia según convenía a los intereses o a las pasioncillas del cortesanismo, derrocando el prestigio de un monarca y eclipsando los resplandores de su pueblo y de su reinado gloriosos. Y no consistió en esto el triunfo de los lacayos: Su victoria máxima la obtuvieron al infiltrar como verdad, en el alma de todos pueblos, aquella sarta de falsedades y lirismos. La convicción ha llegado a ser tan absoluta, que intentar defender la verdad, querer combatir los errores, es hacerse reo de muerte y darse atado de pies y manos al verdugo.
Sin embargo, la verdad, por combatida que sea, tiene que triunfar y la Historia, escrita cuatro centurias después de ocurrir los hechos diciendo de dónde salió el dinero para la expedición de Colón a las Indias, quiénes favorecieron al Almirante y quiénes eran obstáculo a su proyecto.
Si como aragonés mi ideal es Aragón, dos ideales más completan mi individualidad: el Pilar como cristiano y la Raza como ibero. Nunca mejor que en este día sublime del 12 de Octubre pueden mis potencias unir con más fuerza esos tres ideales, y por esto quiero en uno rendir tres homenajes: a mi Rey, que fué mi Pueblo; al Pilar, que es mi espíritu; a la Raza, que es mi carne.
De hace unos años, siendo muy chico, recuerdo una procesión, que desfiló por las calles de Zaragoza, en la que figuraban diecinueve banderas de vistosos colores. No eran las banderas que estaba acostumbrado a ver, uniformemente blancas o rojas o moradas; eran polícromas, de mezclados rojos, azules, blancos; hasta había en una un Sol dorado. Yo no comprendía, entonces, bien lo que aquello era. Oía decir que quienes llevaban y acompañaban las banderas venían de muy lejos, de unas tierras que para llegar a ellas había que cruzar un mar muy grande, y que se empleaban muchos, muchos días en el viaje. Yo los miraba con curiosidad y en mi imaginación se forjaban ideas legendarias de lo que aquellas gentes pudieran ser. Pero cuál no sería mi sorpresa, cuando, soltándome de la mano del familiar que me acompañaba, me zampé enmedio de la procesión y oi hablar a los peregrinos.
¡Toma, pues si son españoles! — exclamé. Y no me engañé. Pasó el tiempo y en el templo de nuestro bendito Pilar paro aquella procesión. Las habían traído los peregrinos estaban las banderas de hijos de América ibera y las ofrendaron a la Virgen del Pilar; era el primer paso hacia una reconciliación entre las hijas emancipadas y la madre negligente. Las antiguas colonias vueltas independientes en repúblicas, y pasado el amargor de la separación, volvían a la metrópoli, ansiosas de su cariño, pues hijas al fin, no podían negar la sangre que por sus venas corría. Ella las trajo hacia aquí, querían be sar a la Madre Patria; ¿dónde mejor podían dar su beso que en el bendito Pilar de Zaragoza?
Colón, que debió su éxito al apoyo y dinero de los aragoneses, al volver de su viaje escribió su primera carta, dando cuenta de su triunfo, al Secretario de Ración del Rey Don

hechos, frente a prejuicios y convencionalismos, nos muestra a Don Hernando el II como fué y a los de más también, como fueron. Maese Julio Antonio, el escultor- inmortal, cinceló un, día este boceto de monumento al que no puso nombre. ¿Sería aventurado creer que lo concibiera pensando en la Raza? Me imagino la belleza que lograría nuestro Parque, de Buena Vista si entren sus pinares se erigiese este monumento dedicado a la intención, que le atribuyo Hernando, Luis de Santángel. Así expresó su agradecimiento a quien dió el dinero (junto con Gabriel Sánchez, Tesorero de Aragón; Juan de Coloma Secretario del Rey y Juan Cabrero) sin que hubiera Maestros y condiscípulos míos han desempolvado documentos que olvidados yacían en los archivos y merced a sus estudios, serenos y prolijos, se va como necesidad alguna de pignorar joyas cuya existencia, en el momento, no está probada. Otra prueba de cariño y predilección del Almirante hacia los aragoneses y en especial al Rey, decidido partidario del viaje, es la de que en 15 de Octubre de 1492, tres días después al de llegar a tierra firme, halló una isla (la Exuma grande), a la que puso el nombre de Fernandina. El 19 encontró otra (la Saometo o Isla grande), y entonces le llama Isabela (Viajes de Cristóbal Colón: M. F. Navarrete, edi. 1922).
Como Colón a su regreso, los peregrinos a cuyo frente vino el obispo Monseñor Angel Jara, al volver a la Metrópoli, tuvieron preferencia por Aragón; aquél en su Rey, éstos en su Pilar. Así quedaron nueva mente unidos con cinta de oro en el 12 de Octubre, el Pilar, Aragón y la Raza.
En 1909 cristalizó esta unión, y un grupo de ilustres aragoneses (Paño, Baselga, Iranzo, Minguijón, Fleta, Pamplona.,) cuyos nombres irán siempre unidos a la fiesta de hoy, hicieron la primera de homenaje a la Raza. De aquí nació la idea y posteriormente se han conmemorado otras, pero no con toda la brillantez que debiera revestir. Este día, el 12 de Octubre, es fuerza que lo celebremos muy espléndidamente; hay que juntar, sin que por ello desmerezca una de otra, la festividad de nuestra Virgen y la fiesta de banderitas y emblemas de las repúblicas americanas? Por este año sería un comienzo y para los venideros, unidos Ayuntamiento, Universidad, Diputación, Academia de San Luis, Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, Ateneo, Real Maestranza, Sindicato de Iniciativa, Cámara de Comercio, Casinos y demás entidades culturales, artísticas, populares y obreras, estoy seguro que organizarán una fiesta solemnísima, con asistencia del cuerpo diplomático americano, con peregrinaciones religiosas, culturales y económicas de allende el Océano, que con la misma solemnidad se repetirá todos años y que ésta primera puede ser el prólogo de las grandiosas fiestas internacionales que Zaragoza ha de hacer en el primer centenario de Goya. Y se me ocurre pensar. ¿Por qué, en estas fiestas de la Raza, no se da entrada a aquel otro pueblo por cuyas venas corre también sangre íbera, el pueblo filipino? En el archipiélago filipino vive tan pujante como en Sudamérica la savia de nuestra Raza. Los indígenas, que luchan para no dejarse influir y aun absorber por los pobladores de Yanquilandia, tienden a nosotros sus brazos para que no les abandonemos. Ellos, sin que ...

de la Raza. Zaragoza debe, timbres, poder, Hernando al y esposo de Isabel reina Castilla; le acata el Moro, el Indio se le humilla; Monarca de Aragón, reina en el orbe». nosotros hayamos tomado iniciativa de reclamar ser el sitio donde anualmente se reúnan Iberia y América ibera, para celebrar la fiesta de la Raza, y así, en este día del 12 de Octubre, colocada sobre aúreo altar la Virgen del Pilar, puestos a sus pies todos pueblos de habla ibera. Sellar, cada año, la unión de los pueblos fuertes, ¡de los iberos!, para juntos rendir el más preciado tributo, el del Trabajo, a Dios y a la Humanidad. ¿Cómo había de celebrarse esta fiesta? De manera primorosa señaló pauta el ilustre aragonés D. Mariano de Pano, en un artículo que publicó El Noticiero, de Zaragoza, en su número del 23 de Septiembre de 1918. De él recojo una idea, harto simpática y que puede llevarse a la práctica con sencillez. Decía: «Si nosotros visitáramos un país americano y viéramos engalanadas sus ciudades con los colores de la bandera española, sorpresa agradable sería la nuestra, rebosaría nuestro corazón de satisfacción y a la vez de gratitud y entusiasmo».
«Demos el ejemplo nosotros. ¡Qué hermosa y simpática aparecería nuestra ciudad engalanados sus balcones con los colores y emblemas de las naciones americanas! Fácil y sencilla sería la transformación de nuestros tapices; cada vecino elegiría los emblemas que le plugiesen más; los habría para todos los gustos». Abundo en la opinión del Sr. de Paño, y hoy, nuevamente, recojo la idea y la brindo a mis conciudadanos invitándoles a llevarla a la práctica. ¿No se podrá, en unas horas, llenar Zaragoza con alguna, piden nuestro apoyo espiritual porque quieren conservar nuestra tradición y nuestra habla, que la hacen objeto de la mayor reverencia. ¿No es, pues, llegado el momento de que meditemos serenamente y atraigamos con todo cariño a un pueblo que es nuestro, espiritualmente tan sólo, por desgracia, y que no obstante nuestra inexplicable indiferencia, anhela ser nuestro?
Tengo plena confianza en que todo esto será realidad. Aragón renace pujante y en su desperezo, pues más que renacer es despertar, va derecho a un porvenir grandioso. Aragón volverá a ser el pueblo grande, sublime, que fué hasta el siglo xvi, y junto a su río, al Ebro magnífico y vivificador, hará que sus hombres, purificados por el trabajo, canten con el divino Rubén Darío en su «Salutación del optimista»: «¡Inclitas razas ubérrimas, sanare de Hispània fecunda, espíritus fraternos, luminosas almas, Salve!
Sangre de Hispánia fecunda, sólidas, ínclitas razas, muestreis, los dones pretéritos que fueron, antaño su triunfo. Vuelva el antiguo entusiasmo, vuelvá el espíritu ardiente, que regará lenguas de fuego en esa epifanía.
Juntas las testas ancianas ceñidas de líricos lauros y las cabezas jóvenes que la alta Minerva decora, así los manes heroicos de los primitivos abuelos, de los egregios padres que abrieron, el surco prístino, sientan, los soplos agrarios de primaverales retornos y el rumor de espigas que inició la labor- triptolémica...» MARÍN SANCHO

HEMOS conservado todavía en nuestra retina, por lo reciente, la visión grata de toda nuestra región visitada. Fueron expansiones en pos de ideales artísticos: deberes de información literaria: sacerdocio también, que nos hemos impuesto unos cuantos propagadores de las bellezas de nuestra tierra bajo el amparo del Sindicato de Iniciativa. Así, en este triple aspecto, recorrimos todo Aragón en unos meses.
¡Qué no diríamos para cantar nuestras admi raciones! No son ellas obligadas por la costumbre, nacidas al amparo del trato cotidiano, que borra contrastes, que pule defectos a fuerza de ver y ver siempre lo mismo.
El amor por nuestra tierra nace precisamente al compararla con otras, al haber vivido fuera de ella y notar mejor así las diferencias, superadas en cualidades óptimas y ventajosas en muchos conceptos. Y es en nosotros este amor cada día de más arraigo.
la admirada Italia, donde las huellas del Renacimiento tanto deleitaran nuestro espíritu. Corrimos también por esa CormeAe, soberbio mirador del mar latino, y fué la Costa Azul, prodigio de belleza, la que nos aprisionara con sus encantos, lo mismo que cuando nuestros ojos admiraron las grandes catedrales de Colonia y Milán, Estrasburgo y Amiens, Reims y Notre-Dáme. El maravilloso arte gótico surgía allí lleno de esplendor. A todos los sitios nos acompañaba el nombre de Aragón, aun en aquellos apartados lugares del viejo Flandes y de la Picardía, visión plácida y serena de los Países Bajos, y fué París con su atractivo mundano, y el legendario Harzt alemán y las poéticas orillas del Rhin, y tantos otros... No obstante seguíamos recordando el nombre augusto de Aragón.
Nos acompañaba para decirnos muchas veces: también en tu tierra hay panoramas como éstos y vosotros los despreciáis; también allí tenéis catedrales y monasterios únicos en el mundo y vosotros no les dais im portancia. Y el espíritu de Aragón nos seguía diciendo: reconstruirlos algunos, restaurarlos otros, para darles a conocer con comodidad al turista, crear en definitiva el turismo en Aragón.

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, donde empieza la construcción, que los hombres alzaron, allá junto al cielo Aquí y allá, encontráre -

Fué Aragón siempre ideal que nos acompañaba cuando visitamos los principales centros turistas europeos. Aquellas montañas del macizo de los Alpes, esa Suiza privilegiada para el viajero; tenemos en nuestra tierra rica, fuente de inspiración para el arte, tan pródigo en muy diversas mani festaciones, porque aún dominando el mudejar con sus alicatadas obras de ladrillo, hállanse otras donde el románico y el bizantino, el gótico y el barroco dejaron sus huellas marcadas en concepciones maravillosas.
El viajero se verá sorprendido al admirar tales obras interesantísimas, algunas de ellas emplazadas de una manera que sorprende al visitante, como ese santuario de Arcos, elevado entre riscos y peñas, cual mansión de águilas, sin poder precisar dónde empieza la construcción que los hombres alzaron allá junto al cielo, o dónde acaba la bravia roca.
Como contraste tenemos el Monasterio de Veruela, patrimonio de los elegidos, archivo de espiritualidad, situado al fondo de un valle plácido y tranquilo. Es tan poético que por algo fuera elegido para su retiro por el más romántico de los románticos: En Zaragoza mismo, existen bellísimos parajes para el amador de las Artes, en varias manifestaciones.
Sus templos, los viejos palacios que todavía Bccquer, y todavía parece enchido de espiritualidad situado al fondo de un valle plácido y tranquilo existen con sus patios de sobria traza aragonesa, los aleros labrados que tan magnífico aspecto ornamental dan a las casas, marco artístico que recorta la fachada de la inmensidad del espacio.

Existen también otros sitios evocadores: ahí está el arco de los Cartujos, bajo el que pasaron varias generaciones, rincón típico de nuestra ciudad, que cual otros fué teatro de célebres episodios de los que constituyen su historia, incomparable.
En toda la región hay medios para atraer al visitante. Se caracteriza ella por la gran variedad que existe de panoramas. Se cuenta, pues, con lo principal para excitar la curiosidad y el interés del viajero que quiere conocer a Aragón.
Hay además otro factor importante cual es la situación geográfica de nuestra tierra, de enlace con importantes regiones y paso de muchas otras. Estas condiciones naturales no han sido aprovechadas, ni se hizo nada para crear un verdadero turismo regional.
Faltó el espíritu impulsor de tales modalidades muy de este siglo: El Sindicato de Iniciativa lo intenta ahora crear.
. . . rincón típico de nuestra ciudad que, cual otros muchos, fueron, teatro de célebres episodios; flota por allí el espíritu del gran poeta. Al fondo coronado por las nieves se ve el Moncayo, dando al paisaje una majestad imponderable.
En esta nueva cruzada precisa la ayuda de todos, de todos los buenos aragoneses, y creemos, no podemos menos de creerlo, que la mayoría sentirán estos mismos anhelos.
T. ROYO BARANDIARAN

RIEGOS DEL ALTO ARAGÓN

SEGURAMENTE hay pocas provincias españolas que como la de Huesca puedan presentar un cúmulo tan complejo de necesidades de transcendencial tal, que por su importancia, repercutirían sin duda alguna en todas las manifestaciones de la vida nacional.
A ello le hacen apta, además de su enorme extensión superficial, la gran variedad de sus condiciones físicas y geográficas.
Llanuras inmensas al centro y sur con carácter estepario y tierras feracísimas, pero poco menos que improductivas y que esperan sedientas los beneficios incalculables y aun insospechados del agua que han de llevar los canales de los Riegos del Alto Aragón, para convertidas en las más ricas y productivas de España. Ingentes montañas que ofrecen verdaderas maravillas geológicas — asombro del sabio — y en cuyo seno esconden riquezas minerales de todas clases, imposibles hoy de explotarse por falta de caminos, Praderas naturales apacibles y pintorescas, a 1.400 metros sobre el nivel del mar, como la de Bonés sobre Arguis; o parajes abruptos y salvajes donde la Naturaleza se muestra imponente y bravia, como las Gorgas de San Julián, o el Salto de Roldán, etc., al que el insigne Lucien Briet llamó «un des plus beaux coins du Pyrinée», tan a las puertas de la Capital una y otros, que su distancia fluctúa entre 18 y 21 kms. Flora y fauna variadísima y rica y apenas conocida; y verdadero museo de arte conservando las más preciadas y antiguas joyas arquitectónicas, hasta el extremo de ser una de las provincias españolas que cuentan con mayor número de monumentos declarados nacionales. Todo esto, a grandes síntesis, es la privilegiada provincia de Huesca, de la que tan provechoso partido podría sacarse, y que poco a poco irá este Sindicato, en nobilísima tarea, dando a conocer, para que se vea la razón de cuanto exponemos en nuestras primeras líneas; esto es, la transcendencia grande que para la economía nacional tendrían las obras que es preciso realizar para que el Alto Aragón resurja al puesto que debe ocupar y convertirlo en país rico y próspero, cuya prosperidad contribuiría muy eficazmente a facilitar la de las demás regiones.? La no interrupción de las obras de los Grandes Riegos, cuya Dirección técnica y Junta social actuales despliegan incesante y bien orientada actividad muy meritoria; la prosecución de las importantes carreteras Huesca-Sabiñánigo y Huesca-Boltaña, que pondrían en rápida comunicación, de la que hoy carecen,

(LOS MALLOS DE RIGLOS
Cuadro del pintor oséense Félix Lafuente)

la alta montaña en sus distintos y más ricos pastos abundantes y finísimos, capaces de sustentar millares y millares de cabezas de ganado de todas razas, sobre cuyo verde esmeralda, se destaca vigoroso el rubí del chordón y de la aromática fresa silvestre.
Aguas puras y cristalinas, que pueden pasar como las mejores y más saludables de mesa; o aguas minerales de distintas propiedades curativas, que por falta de iniciativa particular y colectiva, son solamente conocidas en la reducida comarca donde brotan. Rincones encantadores, mansión propia de hadas, como el Valle de Ordesa, primer Parque declarado na cional en España; o como San Juan de la Peña, primer Sitio nacional de la península, sin comunicación aquél por mezquinas trabas de la Administración, y sin acceso éste por las dificultades que consideramos un tanto quiméricas del ramo de Guerra.
Ríos bravos que se despeñan veloces desde las altas montañas, sin que apenas sean aprovechados en beneficio de la madre tierra, y capaces a la vez de producir con su corriente formidable energía eléctrica hoy casi desperdiciada.
Sectores con la Capital y el llano; la construcción del ferrocarril del Cantábrico al Mediterráneo por Huesca etc., son aparte de otras obras, no por secundarias menos necesarias e importantes, y de las que nos iremos ocupando, las que a nuestro juicio son de más peren toria ejecución y que más rápidamente transformarían la faz del Alto Aragón y su Capital, manifiestamente perjudicada hoy con el aislamiento sensible en que la deja la línea del Canfranc, con grave perjuicio para la Agricultura y el Comercio, y sin beneficio útil para nadie.
Esperemos, sin embargo, llenos de optimismos, un nuevo mañana que nos haga cambiar nuestros lamentos y peticiones en pregones del triunfo de nuestra tierra. LUIS MUR
Huesca, Octubre 1925.

ALREDEDOR DE UNA RUINA

El mudejar aragonés y las Torres turolenses.
TENEMOS al borde de la muela teruelana, luciendo hermosuras de una gallardía procer, galana y llena de esbeltez, la torre de San Martín, cuando atísbamos la silueta de Teruel desde las llanadas norteñas.
Es este hermoso alminar algo risueñamente dorado, que se destaca sobre la limpidez del horizonte que limitan las rojas tierras y el severo verdor de la amplia vega; algo que surge como por encanto trayéndonos toda la gracia de Andalucía a la austera tierra de Aragón; algo que produciendo en un principio la sensación de contraste inexplicable, acaba por cautivarnos, quizá merced a la misma fuerza de su propio misterio...
Y el misterio se aclara a través de la Historia, en la personalidad tradicional de Teruel y en el papel que ésta representó en los hechos de Aragón: Teruel fué entre los siglos xii y xiii el centinela avanzado de la nación aragonesa, y la torre de San Martín es desde entonces, o poco menos, el primer jalón, por el lugar y por el tiempo, del arte más personal, más genuinamente representativo de Aragón: del arte Mudéjar. Ciertamente, el Mudéjar es un arte genéricamente español; pero si este arte, como todos habla en cada región su lenguaje, es preciso proclamar que en Aragón habla sin duda el más elocuente, Y no obstante esto, no obstante ser Aragón un país extremadamente rico en cosas mudéjares, como nos lo decía en una hijuela del morismo andaluz, que crece lozano y se desarrolla en tierra de Aragón, e inicia transformaciones paralelas a los estilos artísticos contemporáneos a su desarrollo, llegando a producir cosas góticas como la torre Inclinada, y cosas del renacimiento, usando siempre el ladrillo, y no traspasando en antigüedad más allá de los últimos días del siglo xiv, cuya es la fecha de la citada pared de La Seo, ¿Todo ello? Todo,., menos lo de Teruel. Este mudéjar turolense no entra en esa evolución cuyos jalones vemos tan delineados, tan netamente marcados en los monumentos moriscos aragoneses (y que justifican a veces los mismos documentos) creando enigmas a descifrar o campo a explorar por la investigación. Las torres de Teruel son más antiguas que la pared de La Seo y pertenecen todas ellas a la primera mitad del siglo XIII, como lo justifican, sin que de ello pueda caber duda a la crítica más escrupulosa, sus partes de piedra, siendo dato notable también el empleo de piezas vidriadas de cerámica cuyo uso estaba a la sazón escasamente divulgado entre moros.
¿De dónde viene esto? ¿Es acaso el resultado de otra importación andaluza? No lo sabemos. El problema histórico-artístico de su progenie aún está por resolver; pero el hecho es, como lo dijimos» que Aragón encontró, como nación, en Teruel su avanzada y el arte aragonés halla en Teruel su primera y bien pujante manifestación en estas torres maravillosas, tan ricas y tan gallardas que pueden reputarse como obras maestras del arte español.
Pues una de estas torres, la más hermosa sin duda, la torre de San Martín, se hunde si presto no se acude a su remedio. El modesto cronista que esto escribe, fué el portavoz de la alarma oficial; el doctísimo Ricardo del Arco llevó esta misma alarma a la prensa; técnicos de Teruel y lección inolvidable un inolvidable maestro, la historia de La torre de San Martín, Bello ejemplar del mudejar turolense tan inteligentes como el arquitecto D. Juan Antonio Muñoz, se han hecho eco de ella y el Ayuntamiento ha intervenido ya... con lo que dicho se está, viene a resultar todo como su evolución se nos muestra muy obscura. Lo arábigo aragonés conocido, que se reduce a la Aljafería de Zaragoza y casi nada más, no sirve para justificar lo morisco, que no encuentra ni puede encontrar en ello su origen o artístico abolengo. Todo ello es derivado de la pared de La Seo, que consta se hizo por obreros sevillanos.
Mas todo ello es insuficiente. Precisa es, pues, la ayuda de todo Aragón, para evitar esta ruina, que sería- una pena-para Teruel, una vergüenza para Aragón y una deshonra para España.
ANTONIO C. FLORIANO
Teruel, Octubre 1925.
Delegado Regio de Bellas Artes.

IR A SAN JUAN DE LA PEÑA

LOS escritos que estos días aparecieron en la prensa zaragozana acerca del Cenobio Pinatense, me obligaron a romper la promesa que a mí mismo había hecho, de no volver a visitar aquello que fué testigo de la grandeza.

El pueblo de Riglos parece que va a caer aplastado por los gigantes. Anzánigo, La Peña, Santa María, el ingenio del hombre aprovechando la riqueza natural que la providencia prodigó en estos parajes. ¡¡El Pantano!! es emocionante; debíamos de Aragón, y que luego resultaba baldón nuestro. Y una mañana, acompañado de dos «Amigos de Aragón» me lancé por un barranco pedregoso y polvoriento que lo llaman carretera. De empresa heroica puede calificarse el turismo en la provincia de Zaragoza, por el estado de sus carreteras.
Y no debe de ser empresa tan difícil el conservarlas en buen estado, cuando al llegar a la piedra divisoria de esta provincia con nuestra hermana Huesca, cambia radicalmente la vía, que toma aspecto europeo; así resulta de delicioso el viajar por el Alto Aragón, que además de contener los más bellos paisajes de España, nos proporciona con el caudal de sus aguas, sabiamente encauzadas en portentosas obras, el venero de riqueza de nuestras fértiles tierras. Pasamos por la Violada; el canal ya terminado nos hace pensar en lo que serán las regiones ahora atormentadas por la todos venir en peregrinación a visitar estas obras y a enaltecer a los hombres que supieron construirlo. Los ingenieros españoles han escrito en estas rocas una epopeya, y han realizado una empresa que los pone en las cumbres de la inmortalidad. Saludémoslos y a todos cuantos han intervenido en estas obras.
Los que habitamos en la tierra llana ansiamos llegar a las montañas y nos emocionamos con las alturas.
En un alto, una placa nos indica que aquí se dividen las cuencas del Aragón y el Gállego, y que estamos a 1,070 metros sobre el nivel del mar.
Tras de inverosímiles revueltas defendidas por la ingente Peña de Oruel, distinguimos Jaca. No nos explicamos cómo hay quien va a buscar salud en verano fuera de esta montaña; si los altoaragoneses tuvieran espíritu emprendedor y construyeran albergues abundantes y decorosos, se encontrarían con una fuente im portante de ingresos.
Jaca es una de las poblaciones más atractivas que hemos visitado; el día que Canfranc funcione será Jaca lo que debe ser; pero lo que más sugestiona al turista, es el carácter de estos altoaragoneses, hidalgos de natura y de hechos; efectivamente, aquí no escucharéis los gritos estridentes, ni las destemplanzas de la matraqueria, exageradas intencionadamente entre la gente inculta, merced a la culta labor de algunos de nuestros costumbristas regionales.

(Uno de los Capiteles que han «sufrido» restauración.)

Sed, cuando el agua fecunde y vivifique las feraces entrañas de sus campos. Huesca duerme plácidamente en la mediodiada a la sombra de su bella Catedral, y raudos nos encaminos por la inmejorable carretera de Jaca; airosos pueblecíllos asentados al borde del camino, o dominando un altozano; presididos por sus iglesias de bellos ábsides románicos, ermitas de ese estilo por todas partes, y hombres y mujeres afanosamente labrando la tierra: ¡la Madre Tierra!
Al salir de Plasència cambia el panorama; la naturaleza se muestra bravia, el Gállego se despeña o corre serpenteando entre las rocas; gentes del pueblo con los trajes de fiesta y rodeados de animales forman interminable caravana por la carretera, dirigiéndose a la feria de Ayerbe.
El señorial palacio que ocupa la plaza en donde se celebra el zoco, nos habla de lo mudable de las cosas humanas.
Los Mallos de Riglos se columbran en lontananza; a la derecha de la carretera, se alza la iglesia de Concilio, pequeño poblado al lado de soberbio pinar; aquella edificación es de lo más interesante que hemos visto desde el punto de vista arqueológico; si no es mozárabe, a juzgar por algunos restos, debe de ser de las construcciones religiosas más antiguas; el ábside es magnífico; sostienen el tejado canecillos con figuras, cariátides, peces, hojas, animales, etc. A poco de este lugar aparece un puente magnífico, el ingeniero que lo construyó es.

(Vista exterior del Monasterio: cómo estaba la fachada al comenzar las obras y cómo ha quedado después)

Joaquín Toya, es una excelente persona y además, cosa rara, no explota a los viajeros: montados en rozagantes mulos y un compañero de expedición, legionario, en pacífica jumenta, emprendemos la subida. El camino pedregoso es corto, y con escaso gasto podría arreglarse para que las caballerías pasasen con seguridad, pero lo malo termina pronto y comienza un camino forestal construido por los ingenieros de Montes con el mejor gusto.
Sin darnos cuenta nos hemos separado del objeto de estas cuartillas.
¿Qué fué San Juan de la Peña? El historiador del siglo xvi, Briz Martínez, dice del Monasterio que estaba «pendiente como un rico joyel de su redonda cadena». El Cenobio Pinatense fué desde su fundación un lugar en donde se materializó la fé en los primeros siglos de la Reconquista aragonesa, que se eligió para sepulcro de los reyes de Aragón, que éstos le engrandecieron y le donaron tal número de mercedes que San Juan de La Peña tenía tierras y cobraba diezmos por todo Aragón.

El Claustro restaurado(?) El Panteón de reyes, construido en lá época de Carlos III.

Amado de los reyes, y como honor y vasallaje, lo eligieron para su última morada los rudos guerreros de la época, y los orgullosos barones que luchaban a veces con su soberano, las nobles damas y los servidores y favoritos de los reyes. Con tales habitantes se magnificó el Monasterio y este engrandecimiento se reveló en la construcción.
Artistas muy grandes fueron los primitivos, al producir iluminados por la fe, nos legaron esas obras que deberían ser inmortales, si los hombres actuales, o de épocas recientes, despreciando el arte verdadero, no las destruyeran.

¿Qué es Sanjuan de la Peña actualmente?

Tenemos que decirlo ruborizados: una vergüenza nacional. Ya se comenzó a maltratarlo arquitectónicamente en el siglo xvii, pero culminó en tiempos de Carlos III El insigne rey, que no ha tenido otra idea que picar los fustes y basas de las columnas, convirtiendo lo que fué magnífico claustro románico, en una especie de Casa Barata, en un todo a Ofió.
Del Monasterio Nuevo empezado en 1675 y concluido en 1714, más vale no hablar; aquí se volcó el mal gusto de una época y esto se conoce que ha servido de excusa para dejarlo hundir, y conservarlo (destruyéndose), como está actualmente; y bien hundido estará.
No basta conocer todos los secretos de la edificación y emplear todos los recursos de la ciencia en la construcción, se puede ser un excelentísimo arquitecto y no sentir la restauración y esto es lo que ocurre con muchos. Los monumentos más insignes los levantaron quienes ponían su genio y sus manos con devoción y con fe, y lo que construían lo hacían iluminados por el divino soplo de las creencias; sino fuera así ¿se hubieran levantado Quadrado que visitó el Monasterio en la primera mitad del siglo pasado, se lamentaba amargamente de lo perpetrado con estas palabras: «Ni lo sombrío de la estancia, ni lo tosco de las urnas, ni lo gastado de los letreros, desdecirían de los recuerdos que perpetúan, pero extínguese el entusiasmo, la fantasía se retira helada a la vista de una de las más completas ir la puerta arbitraría, de acceso al panteón de reyes, contrasta violentamente con las bellas arquerías románicas del presbiterio, horriblemente enlucidas esas catedrales, se hubieran labrado aquellas esculturas y pintado tales cuadros y tablas?
Las restauraciones deben verificarse después de estudiar mucha Arqueología, cosa que desgraciadamen te desconocen muchos arquitectos que se dedican a la restauración.
Lo que debería ser Sanjuan de La Peña reformas arquitectónicas del buen Carlos III...» Carlos Salas, buen escultor, animó el blanco mármol con bellas estatuas, y el artista Ipas esculpió en estuco escenas de batallas, pero no alcanzaron a neutralizar el mal efecto de aquellos veintisiete sepulcros, entre los que se repartieron los nombres de los que allí por tradición yacen sepultados, y que hemos de creer que son los reyes. Si ahora lo visitase el insigne arqueólogo citado, qué diría. El ánimo queda deprimido y los sentidos insensibles al ver lo que en San Juan se ha perpetrado. Parece increíble el tener que reconocer que cualquier persona de regular cultura, prefiera ver en el suelo y en pedazos lo caído, antes que verlo levantado como lo está actualmente. Bastante se ha discutido y se ha probado esto en la prensa local; las numerosas inscripciones que protestando de lo efectuado recientemente van tapando las lavaduras y el estucado, sin duda no han llegado a quien tenía obligación de saber lo que opinaban de su labor, que ha seguido impertérrito, uniendo trozos de magníficos capiteles historiados, con blancos ingredientes
Están conformes cuantos lo visitan, que actualmente es una vergüenza nacional; si no fuera por la meritísima labor de los ingenieros de Montes que han abierto bellísimos caminos y convertido el pinar en ameno parque, los visitantes bajarían renegando de las molestias del viaje. Día llegará en que las gentes pasaran de largo por el Monasterio.
No he querido ni he sabido nunca aconsejar. ¿Lo que debería ser San Juan de La Peña? Fórmese un Patronato, con amplios poderes, presidido por la primera autoridad de la nación, que entren en él, las Comisiones de Monumentos y cuantas personas estén especializadas en estos menesteres arqueológicos y artísticos, y que no se restaure nada sin pasar por sus manos y sin su aprobación; que si es necesario, se derribe todo lo mal edificado y con los restos venerandos del pasado se forme un Museo, hasta que se encuentre quien esté capacitado para una restauración.
MANUEL ABIZANDA Y BROTO
Zaragoza Octubre de 1925

HUESCA Y ZARAGOZA en TERUEL
Viaje organizado por el sindicato

DE todas las excursiones organizadas por el Sindicato de Iniciativa, ninguna alcanzó la importancia del viaje a Teruel, no sólo por su organización en la que se puso todo entusiasmo, sino también por su significado ideológico.
No es este sitio el más adecuado para estudiar ni recordar siquiera las causas del apartamiento sitio.
No es posible dar una idea del entusiasmo que promovió en todos los pueblos de la provincia de Teruel que tienen estación en el Central, el paso de los expedicionarios.
Entre Calatayud y Teruel no hubo estación en la que al llegar el tren especial no saliera numerosísimo público, que ovacionó a los viajeros. Donde el entusiasmo se desbordó fué en la estación de Monreal del Campo.
Estaba allí congregado todo el pueblo, con sus autoridades al frente. Entre los que llegaban y esperaban se cruzaron vivas a la Virgen del Pilar, a Zaragoza, a Huesca y a Teruel, que por unos y otros eran contestados.

(El pueblo de Monreal del Campo tributa, saludo cariñosísimo a los excursionistas a su paso por aquella estación.)

Conocida en que Teruel ha vivido con respecto a Huesca y Zaragoza; sólo procuraremos, usando de la labor ya hecha por la prensa, reproducir aquí gráficamente lo que fué el viaje, para que este esfuerzo, al que cooperaron Corporaciones, Entidades y personalidades relevantes, inflamados todos de un santo amor a la Patria, quede con permanencia fotográfica y puedan así recordar andando el tiempo el anhelo con qué en aquéllos días se unieron todos los aragoneses en una cordial explosión de afectos.
Constituyó el viaje de los representantes de Zaragoza y Huesca un verdadero viaje triunfal.
Salió en Calatayud a saludarles el alcalde de aquella ciudad, D. Antonio Bardají, quien con una representación de Calatayud se unió a los excursionistas.
Recibidos enmedio del mayor entusiasmo y grandes aplausos. Los expedicionarios contestaron con vivas a Monreal atronadores que duraron mientras permaneció el tren parado en aquella estación.
Fué un momento emocionante, elocuente anuncio de lo que habían de ser luego, en cordialidad y entusiasmo, los actos de la capital de la provincia.
La llegada Fué algo inenarrable. Todo Teruel aguardaba en la estación a los expedicionarios.
Los andenes llenos de una muchedumbre estusiasta; entre ellas veíanse varias banderas de entidades turolenses que acudían allí oficialmente.
Se puso en marcha la comitiva, A la cabeza las autoridades y una Banda de música.
Por todo el trayecto hasta la Casa de la Ciudad no cesaron los vítores y aplausos siendo objeto los expedicionarios de una entusiasta manifestación de simpatía.

En el Ayuntamiento

La entrada en el Municipio de las autoridades de Zaragoza y Huesca, y comisiones de los expedicionarios fué acogidá con los acordes de la Jota y vivas estruendosos.
Precédese a depositar en el Salón de Sesiones las banderas del Círculo Mercantil, Agrupación Artística Aragonesa, Cultural Oscense, Protectora de Artistas Aragoneses, Orfeón Zaragozano y otras muchas, y seguidamente el alcalde ejerciente D. Serafín Hernando, ...
El Sr. Marzo, presidente de la Sociedad Oscense de Cultura, dice: «Huesca y Teruel semejan dos grandes montañas. Aunque separadas geográficamente, se sienten las dos unidas y cobijadas bajo el manto de la Virgen del Pilar, el santo Pilar que es la columna inconmovible de la Patria. Agrupados en torno de él, estoy seguro de que triunfaremos.
»Teruel ha propendido a orientar su vida hacia el Me diterráneo. Es explicable, apesar de ello, con nuevas comunicaciones alteraremos hasta la misma Geografía. Engrandecido Aragón, de Aragón saldrá el resurgimiento de España».
Una ovación acoge las palabras finales del Sr. Marzo. El presidente del Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón, D. Eloy Chóliz, agradece, conmovido, el grandioso recibimiento que Teruel ha hecho a los expedicionarios. Todo por y para Aragón; y agrega que hay que llegar a cuantos sacrificios sean precisos para con Llegada del tren, expedicionario a la Estación, de Teruel dice que la emoción que siente le veda saludar a las hermanas Zaragoza y Huesca, con otras palabras que no sean para expresar su júbilo por abrazar a los llegados, y mostrar su creencia de que el más humilde ciudadano de Teruel colaborará con amor en la empresa de hacer un Aragón grande, por España, El Sr, Hernando es muy aplaudido.
Le contesta, en representación de la Artística Aragonesa, el Sr. Ostalé Tudela, diciendo que ellos vienen trabajando por la unión de Zaragoza, Huesca y Teruel bajo los mejores auspicios. Saluda a todos, pidiéndoles que se llamen todos aragoneses.

Conseguir que sea una realidad tangente el antiguo Reino. Pide ayuda a todos, sin matiz político alguno, hasta llegar a ver logrado esta obra, en que la fé está simbolizada en el Pilar de Zaragoza, la energía por la cam pana de Huesca y el amor en los amantes de Teruel. Presididos por la Jota inmortal traspasa las fronteras nuestra obra y que digan todos en el mundo: ese es Aragón.
Aplausos clamorosos acogen las últimas palabras del Sr, Chóliz.

Inauguración de la Exposición

(Fotográfica de Arte Aragonés)

Por la tarde celebróse el acto de inaugurar en el teatro Marín la Exposición fotográfica por el Salón Casino Turolense.
Actuó en primer término la admirable pianista oscense Fermina Atares, cuya labor fué premiada con largas ovaciones.
María Rived, de Zaragoza, cantó varias lindísimas canciones muy aplaudidas, acompañadas al piano por Pilarín Bayona.
Esta interpretó después tres números de concierto con su insuperable maestría de artista exquisita en todos los secretos de la técnica pianística.
Mariano Berdejo Casañal leyó después un bellísimo romance, haciendo la apología de la jota.
Acto seguido el gobernador civil de Teruel, D. Juan Barco, pronunció un vibrante discurso comparando la unión fraternal y patriótica de las tres provincias Aragon, Madrid, siendo ésta aplaudisíma y ovacionada en las jotas, especialmente los solistas señoritas Iranzo y Miñana y señor Aísa.
Se repitieron varios números siendo felicitadísimos por el éxito afortunado el presidente y el director del Orfeón señores Carceller y Ochoa respectivamente y el director de la Banda turolense señor Fabregat.

Función teatral

A las diez de la noche tuvo lugar en el teatro Marín, la función teatral organizada por las agrupaciones artísticas de Huesca y Zaragoza.
Púsose en escena el gracioso y admirable cuadro de nesas con los actos antipatrióticos que en otras, partes tienen su escenario.
Terminó declarando abierta la Esposidón.
El señor Barco fué muy ovacionado.

(Los excursionistas en la Escalinata)

El concierto del Orfeón

A continuación, en la plaza de toros, ofrecióse otra modalidad de valor musical aragonés. Fué el anunciado concierto del Orfeón, presenciado por menos concurrencia de la que merecía el suceso, y desarrollado con el éxito más completo.
Con el Orfeón tomaron parte en la fiesta la banda municipal de Teruel y la Unión Orquestal, bajo la experta batuta del maestro Ochoa.
Integraban el programa hasta once números, entre ellos los que lograron el mayor triunfo de esta masa coral zaragozana en su reciente concierto del Real, de costumbres baturras, de Luis López Allué «La copla de picadillo», en la que cantó unas valientes jotas el cantador oscense Manuel Navarro.
El notable poeta D. Arturo Romaní de Céspedes leyó una bella salutación en verso, y fué leída inmediatamente una graciosísima composición titulada ¡Viva Aragón! del insigne poeta local «Dr. Calvo», quien desde el patio de butacas, donde se hallaba, se vió precisado a responder a la ovación con que fué acogido su trabajo.
Representóse luego «La maña de la mañica»; cantó unas coplas baturras, con impecable estilo, la señorita Pilar Gascón y cerró el programa la rondalla de Teruel, «Los amantes», diciendo las coplas, algunas alusivas al acto, con voz extensísima el cantador de Monreal del Campo Joaquín Peribáñez.
En la puesta en escena de las obras teatrales distinguiéronse las encantadoras señoritas Carmen Arniaga, Alicia Pomet, el joven Antonio Portólas, señoritas Royo, Pinto, Lubujano y señores Gascón, Barrero, Casanova, Lubijano y Mañeru.
Todos fueron ovacionadísimos.

El banquete del Casino

En el Casino turolense, bajo la presidencia del gobernador, presidentes de las Diputaciones y alcaldes, se celebró un banquete al que concurrieron los elementos llegados de fuera y fuerzas vivas de la localidad.
Durante la comida, cantaron jotas Manuel Navarro y Pilar Gascón, siendo clamorosamente ovacionados. Ofreció el banquete el presidente de la Diputación de Teruel, aludiendo a la unión estrecha de las tres provincias, en las que pasó su vida, pues nació en Teruel, vivió en Huesca y estudió en Zaragoza.

La Mercantil de Zaragoza, en nombre de varias sociedades zaragozanas, leyó un discurso, exponiendo la necesidad del ferrocarril de Caminreal.
Este viaje, añade, reportará grandes bienes a los aragoneses. Debe irse a una mancomunidad espiritual aragonesa, a una asamblea regional en la que se recojan todas las aspiraciones.
Pide apoyo a la Prensa, ofreciendo que el Centro Mercantil que preside, colaborará en la realización de las aspiraciones aragonesas.
El señor del Arco, delegado de Bellas Artes de Huesca, habló después, diciendo que se precisa hacer una profesión de honor de aragonesismo. Habla del arte exclusivamente aragonés, cantando a las torres mudéjares de Teruel. Dijo que había que sellar el pacto de paz mirando el pasado, a San Juan de la Peña, donde late briosamente la raza aragonesa. Fué ovacionado.

(Concierto del Orfeón zaragozano en, la Plaza de Toros)

Un acto de afirmación aragonesa en el teatro Marín

Presidido por el gobernador de Teruel, alcaldes de las tres capitales, presidentes de las Diputaciones, Deán señor Buj y demás presidentes de las distintas entidades que han acudido a Teruel, se celebró en el teatro Marín un acto de afirmación aragonesa.
Al entrar las banderas, el público puesto en pie, vitoreó con entusiasmo.
El señor Galán, del Ateneo de Zaragoza, que actuaba de secretario, habló en elevados tonos patrióticos excusando la asistencia del presidente de aquella entidad señor Royo Villanova. Después de recitar una hermosa poesía, leyó el discurso del presidente del Ateneo de Zaragoza, titulado «¡Salve, Teruel!». El señor Romaní de Céspedes, presidente del Centro, D. Antonio Buj, deán del Cabildo turolense, expresó que cumple por preceptos divinos honrar a su tierra. Expone el momento emocionante de la llegada de los aragoneses de las otras provincias a Teruel, y alude a la reciente conferencia de Giménez Soler sobre la excelente situación geográfica de Teruel, recordando la frase del ex alcalde Pepe Torán, de ser Teruel el centro del mundo.
El alcalde de Zaragoza, al levantarse a hablar, es acogido con una gran ovación. Lee unas cuartillas de afirmación aragonesa, diciendo que Zaragoza espera con los brazos abiertos y abiertas las puertas de su alma a las otras provincias, sin ansiar privilegios y queriendo ser un pedazo de tierra aragonesa.
Recogiendo la idea surgida en la Prensa, ofrece celebrar en Zaragoza, en el próximo octubre, el dia de Aragón. Leyó después unos telegramas dirigidos al Rey, Presidente del Directorio y general Mayandía, firmados por los tres alcaldes.
Lee a continuación su discurso el alcalde de Huesca, acogido también con entusiasta ovación. Reclama la unión, sin hablar de hermanas mayores o menores, sino hermanas todas. De actos como el de hoy, decía, debe salir algo práctico. Tratemos de ampliar las comunicaciones, trabajemos pro Caminreal y ayudémonos en nuestros mutuos intereses.
Coincide con estas apreciaciones el discurso del alcalde de Teruel.
Cuando termina la ovación con que es acogido saluda a las representaciones de Zaragoza y Visitas

Los excursionistas visitaron los más interesantes monumentos de la ciudad.
Las autoridades zaragozanas cumplimentaron a las de Teruel.
La entrevista no pudo ser más cordial.

El regreso de la expedición que fué a Teruel.

La despedida que los turolenses tributaron a los zaragozanos y oscenses superó, si cabe, a la entrada que los expedicionarios obtuvieron en la ciudad del Turia.
Aplausos, vítores, jotas, entusiastas aclamaciones, refrendaron la cordial acogida que Teruel dispensó.
Las banderas de las entidades cultúrales de Zaragoza y Huesca que fueron, llevadas en, la excursíón.
Huesca, señalando la diferencia que hay entre las comunicaciones de Huesca a Zaragoza, con las de Teruel. Habla del anhelado Caminreal, y da cuenta del acuerdo del Ayuntamiento de regalar corbatas, bordadas por las hermosas mujeres turolenses, a las entidades zaragozanas.
El presidente de la Diputación de Huesca dice que las tres provincias deben colaborar en la petición de ferrocarriles, no olvidando el más trascendental del Canfranc.
El presidente de la Diputación de Zaragoza da cuenta de la reunión celebrada por las Diputaciones y de los acuerdos tomados en la misma, recordando la actuación de la Diputación de Zaragoza atendiendo a la región aragonesa.
Después de leídas infinidad de adhesiones, el gobernador de Teruel cerró el acto con elocuentes frases de amor a Aragón y a España, a las provincias hermanas, en el momento de la despedida.
El viaje se llevó a efecto sin el menor incidente. Y los expedicionarios tornaron satisfechísimos de él y del cariño con que fueron tratados en aquella ciudad.
Al recoger en ARAGÓN las informaciones que anteceden, entresacadas de las que los periódicos regionales insertaron al tiempo de hacerse el viaje, de nuevo quere mos testimoniar nuestro agradecimiento para quienes se hicieron eco de la idea y le prestaron su desinteresado apoyo. Va, pues en estas líneas, nuestro saludo, agradecimiento y felicitación para todos los diarios aragoneses que al dar hospitalidad y preferencia a los actos que se realizaron en Teruel, no prestaron servicio al Sindicato de Iniciativa, sino a Aragón entero, a cuya representación aspira esta entidad.
S.I.P.A.

LABOR DEL SINDICATO

Nació el Sindicato bajó los mejores auspicios y a su gestación aportaron todos sus entusiasmos, toda su voluntad, unos cuantos aragoneses que persuadidos de lo que el turismo representa como fuente de ingreso en otros países, quisieron vindicar para Aragón el puesto que entre las demás regiones españolas le pertenece por su historia, por su riqueza, por su espléndido tesoro artístico.
Es, pues, la tarea impuesta, doble; su actuación referida a dos últimos fines: mejoramiento, atracción. No ha olvidado el Sindicato, antes bien sigue sus huellas, la labor realizada por sus predecesores en Zaragoza, y buena prueba de ello es que figuran en su censo como socios de honor, el Excmo. Sr. D, Basilio Paraíso Lasús y el Excmo. Sr. Marqués de Arlanza. La Exposición Hispano-Francesa que se celebró en Zaragoza sería bastante para que el nombre de D. Basilio, como familiarmente se le llama en la ciudad, si otros méritos no hubiese, fuese elevado a la más alta consideración social.
En dicha Exposión se celebró el único Congreso Internacional del Turismo y de los Sindicatos de Iniciativa, bajo la presidencia del Excmo. Sr. Marqués de Arlanza.
Estos dos nombres figuran, por derecho propio, en el palmares de nuestra devoción.
Los que con tanto cariño han aunado su esfuerzo para lograr que el Sindicato de Iniciativa renazca en Zaragoza, conocen perfectamente que la tarea que voluntariamente se han impuesto es abrumadora, más que por lo que materialmente representa, porque necesariamente se consideran continuadores de la obra que esos dos hombres realizaron.
Y veamos ahora cómo se ha desarrollado la gestión social.
El día 16 de febrero y convocada por D. Eduardo Cativiela, se celebró una reunión en la Cámara de Comercio, a la que asistieron, entre otras personas, representantes de las siguientes Corporaciones y Entidades: Excmo. Ayuntamiento, Excma. Diputación, Universidad, Ateneo, Cámara de Comercio, Cámara de la Propiedad Urbana, Círculo Mercantil, Casino de Zaragoza, Agrupación Artística, Sociedad de Autobuses, Asociación de Periodistas, Colegio de Médicos, Asociación de Hotele ros, Real A. Automovilista Aragonesa, Colegio de Agentes Comerciales, Colegio de Farmacéuticos, Real Maestranza, Asociación de Labradores, Gremio de Comerciantes de Tejidos y otras Asociaciones.
Se acordó en aquella sesión la constitución de una Sociedad que con el nombre de Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón y bajo el lema de «Por y para Aragón» trabajase procurando encauzar hacia nuestra tierra la corriente turística que tantos beneficios representa y tantos intereses ha creado. Concedido un amplio voto de confianza a los que formaban la ponencia que había condensado esta idea en los artículos de un Estatuto y que había puesto todos sus amores en esta obra patriótica, veamos ahora cómo se ha usado de esta autorización. Seguirenos en nuestra ojeada retrospectiva el orden cronológico, pasando rápidamente cerca de asuntos de interés secundario y dedicando un mayor espacio a otros que por su valor reclamen una mayor atención.

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Autor:Aragón (Zaragoza)

Título: Aragón : revista gráfica de cultura aragonesa.

Editorial: Zaragoza : Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón, [1925-1968]

Descripción física: 286 n ; 32 cm.

Frecuencia actual: Trimestral, 1939-
Fechas de públicación: Año 1, n. 1 (oct. 1925)-Año 43, n. 286 (en.-marzo 1968)
Variantes del título: Aragón : revista gráfica de turismo y cultura aragonesa

Notas: Copia digital. Zaragoza : Diputación General de Aragón, 2012.
Continuada por: Aragón turístico y monumental.
Es suplemento de esta publicación: Páginas de turismo nacional.

Materias: Aragón --- Descripción, Aragón--- Cultura, Turismo.

SIPA

Entidad encargada de sus contenidos y publicación: Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón.
:Páginas de turismo nacional
: Aragón turístico y monumental

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1925 octubre. Aragón Revista gráfica de cultura aragonesa. Zaragoza. número 1. Turismo, tradiciones, costumbres, pueblos, paisajes, viajes, excursiones, cuentos, leyendas, música, actos, Ilustraciones, grabados, fotografías, color, actualidad, conferencias, inauguraciones, monumentos artísticos.

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