1900 enero. Revista de Aragón. Zaragoza. número 1.
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1900 enero. Revista de Aragón. Zaragoza. número 1.



Número 1, enero de 1900

Revista de Aragón. Zaragoza. número 1. Enero 1900

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Contenido de la revista del número de enero de 1900

No. primero núm 1. Enero l900 Revista de Aragón
PUBLÍCASE MENSUALMENTÉ, DIRIGIDA
D. Eduardo Ibarra y D. Julián Ribera
Catedráticos de la Universidad de Zaragoza,
REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN
Calle de Alfonso I, núm. 10, 3.º, Zaragoza
PRECIOS DE SUSCRICCION
Un número, 2 peseta en Zaragoza, en el resto de la Peninsula

Librerías de Cecilio Gasca. Agustín Allué y Julián Sanz, en Zaragoza, y librería de las Principales ciudades aragonesas.
Librerías de M. Murillo, Fernando y, Tictoriano Suárez, en Madrid, y principales librerias de la Península.

CUENTOS BATURROS por ALBERTO CASAÑAL SHAKERY
Con un prólogo D. Mariano Baselga Ramirez
Un intermedio de D. Francisco Aguado Arnal
Un epilogo de D. Luis Royo Villanova
y Una jota para piano por D. Arturo Lapuerta
ILUSTRACIONES DE NOTABLES ARTISTAS ARAGONESES
De venta en las principales librerías, al precio de 2 pesetas ejemplar. Los pedidos diríjanse á la librería de Agustín Allué. Zaragoza.
CANTARES BATURROS POR ALBERTO CASAÑAL SHAKERY

Acaba de publicarse este nuevo librito, editado con exquisito gusto artístico. Contiene una colección de trescientos cantares genuinamente aragoneses. De venta en las principales librerías, al precio de 0'50 céntimos de peseta.
Los pedidos diríjanse á la librería de Agustín Allué D. Jaime 1, 8. —Zaragoza.
Año I Enero de 1900 Núm. 1 Revista de Aragón

SUMARIO

Al que leyere, por la Revista de Aragon.
—Presente y porvenir de la industria azucarera, por X.
—La Tronada, por D. M. Baselga y Ramírez.
-¿Que quedará de todas las filosofias, por el Dr. Grafilinks
— Cuento baturro, por O. Alberto Casañal Shakery.
— Del aumento del cápital social en las compañias anónimas, por D, Antonio de Lapuerta.
— ¿Toda regeneración vendrá por medio de la enseñanza?, por un maestro de escuela.
— Movimiento intelectual.—Intereses materiales.

AL QUE LEYERE

POCAS palabras se necesitarán para enterarse de nuestros deseos, propositos é intenciones: es bastante significativo el nombre de Revista de Aragón. El e puede expresar que las materias que han de ser tratadas son las siguientes: 1.º, lo que se piense, se diga ó se haga en Aragón; 2.°, lo que se diga, acerca de Aragón, en otras tierras; y 3.º, lo que ocurra y se diga en otras partes, y pueda, por su importancia, interesar á los aragoneses. La Revista, por consiguiente, sera regional; mas no se entienda, por eso, que ha de ser regionalista, en el sentido de las sectas ó tendencias que con esta denominación se estilan ahora. La Revista se impone como deber el estimular la unión de todos y avivar el cariño á la patria común; y lo cumplirá con tanto más ardor, cuanto más desgraciada sea la patria ó más abatida se halle: no hemos de aprovecharnos de la ruina ó descrédito de nuestra madre para renegar de la familia, sacudiéndonos la responsabilidad que nos corresponda en los desastres y manifestando con descaro nuestros egoísmos. España necesita de la ayuda de sus hijos, y no de reconvenciones é insultos que, al cubrirla á ella de vergüenza, nos cubran á la vez á todos. Eso no quier decir que aconsejemos á los aragoneses el que duerman confiados en la paternal solicitud del poder central y que consientan cobardemente cualquier cosa que se antoje á políticos y gobernantes: nada quita lo cortes á lo valiente; y para amar y defender á una región, no es preciso odiar ni ofender á nadie mucho menos á hermanos de raza, lengua, etc., que han llevado mucho tiempo, como ilustre y muy honroso, un apellido común: «el de españoles. La Revista dará cuenta de los acontecimientos que ocurran y sean dignos de llamar la atención pública; además tratará de historia, literatura, ciencias físicas y naturales, medicina, filosofía, industria, comercio, agricultura, política, etc., etc., tendiendo á dar información serena, meditada é imparcial, lo cual no puede obtenerse fácilmente en las improvisaciones y apresuramientos de la prensa diaria, en la que se da cabida á lo más contradictorio, por la precipitación que impone la nerviosa curiosidad del público. Al tratar de materias políticas, no lo hará por servir á ningún partido: no ha de ser ministerial de ningún gobierno, presente ni futuro; defenderá, sí, el trabajo en todos los órdenes, y la paz y la armonía social, aplaudiendo á todo aquel que á éstos coadyuve.
En asuntos religiosos, el criterio de la Revista será el católico; mas procurará no confundir materias, oficios, ni jerarquías; no osará representar el papel de apóstol ó misionero de las gentes, ni tampoco ejercerá de censor, ni se mezclará en disputas, las cuales ofrecen muchas ocasiones á que se pierda la primera y más característica virtud del cristianismo: la caridad: debemos amar, querer, no sólo á los amigos, sino tambien á los mayores enemigos: todos son hijos de Dios.
De nada se privará tratar la Revista: ninguna materia es delicada ó escabrosa para el que se proponga tratarla con exquisita urbanidad y cortesía en la forma, y con mesurada discreción y prudencia en el fondo: cosas que no riñen con la sinceridad, la claridad y la llaneza. La Revista cuidará especialmente de ser sencilla, áfin de que puedan leerla y entenderla altos y bajos, sabios é ignorantes. Se propone servir noblemente al público, sin indignos agasajos ni adulaciones, como reclamos de suscrición, aunque sí tiene el ánimo de hacerse útil y agradable, para merecer el cariño y la simpatía del público. Si no logra el favor de éste, no recriminará á nadie; dejará de publicarse, convencidos sus redactores de que no han acertado en la manera de merecerlo. Así, tal cual es, se recomienda á la buena voluntad de la prensa de Aragón, nuestra hermana, y al público aragonés (viva ó no en esta noble y heroica tierra). A todos saluda cariñosamente, deseándoles felicidades en el año de 1900 en que empieza sus trabajos. REVISTA DE ARAGÓN

PRESENTE Y PORVENIR DE LA INDUSTRIA AZUCARERA

Establecióse la industria azucarera en esta ciudad en 1894, por iniciativa y como consecuencia de los estudios practicados durante varios años por la Granja experimental, con el fin de salvar la crisis porque atravesaba la agricultura de la región, por la falta de plantas de cultivo remunerador y el bajo precio de los cereales, situación que se reflejaba en el descenso constante de la renta de la tierra, y la disminución consiguiente del valor de la propiedad. El cultivo de la remolacha azucarera ofrece al agricultor ventajas manifiestas, hoy bien conocidas en esta zona; creemos oportuno recordar las más importantes.
Entre ellas figura en primer término, para el pequeño cultivador, el necesitar la nueva planta mayor mano de obra que el maíz, al que ha venido á sustituir, con la circunstancia de que pueden emplearse muchos jornales de mujeres y chicos en las operaciones del trasplante y recolección, que se efectúan en épocas en las cuales no encuentran ocupación adecuada en las faenas agrícolas. Pueden estimarse aproximadamente en un doble los jornales de mujeres y chicos empleados en el cultivo de la remolacha respecto al del maíz, y en un tercio más los de hombres, por cuya razón el pequeño cultivador, cuyo trabajo y el de su familia constituyen su verdadero capital, encuentra en la nueva planta esta incuestionable ventaja. Otra de las que ofrece el cultivo de la remolacha, consiste en el aprovechamiento de los residuos que quedan en la industria, y son: las pulpas y espumas. Las primeras pueden utilizarse en la alimentación del ganado, mezcladas con otros forrajes en forma conveniente, ó para abono. El aprovechamiento racional de las pulpas, como alimento, tiene una gran importancia para el desarrollo de la ganadería, por la gran cantidad que se producen, bastando para demostrarlo recordar que una fábrica que trabaje 200 toneladas diarias de remolacha, obtiene cerca de 100 toneladas de pulpa prensada, y como en la ración de un carnero, pueden entrar unos 2 kilogramos y de 15 á 20 kilos en la de vacas ó bueyes, con la indicada pulpa se completará la ración de 50.000 carneros ó de 6 á 7.000 cabezas de ganado vacuno.
Este aprovechamiento es uno de los que más caracterizan la industria que nos ocupa, y se concibe toda la utilidad que entraña para la agricultura, el aumento de ganado de venta y la consiguiente producción de estiércol.
beneficia a la fertilizacion del suelo y a la mejora progresiva del cultivo, hecho que se observa constantemente en todas las regiones donde se implanta la industria azucarera y se utilizan convenientemente dichos residuos, ayudados con los abonos minerales complementarios y útiles á la planta de que tratamos.
Las anteriores observaciones demuestran á su vez la inconveniencia para el cultivo, y como reflejo para la industria, de no utilizar tan importantes residuos, siendo bastantes las fábricas que en España por causas diversas no los utilizan, con grave perjuicio para el porvenir de esta industria esencialmente agrícola.
Otra ventaja del nuevo cultivo, en la región que nos encontramos, consiste en el adelanto que las fábricas hacen a labrador, y es hoy de unas ico pesetas en metálico y unas 50 pesetas en abonos por hectárea, constituyéndose las sociedades en verdaderos bancos agrícolas, con la ventaja sobre estos de no exigir al labrador interés alguno, por el adelanto de dicho capital. Y para que pueda apreciarse la importancia de este adelanto, bastará consignar que pueden valuarse en unos 20.000 duros, los avances en metálico que una fabrica de regular potencia hace á los cultivadores de su respectiva zona; de suerte que las fábricas establecidas y en proyecto en esta provincia, vendrán á representar en el porvenir un importante banco agrícola, con la ventaja mencionada respecto á la condición gratuita del préstamo.
Por lo que se refiere á los abonos minerales que las fábricas adelantan al labrador, logra éste la adquisición de tales abonos á precio económico y con garantía de composición, habiendo contribuido la industria azucarera á propagar el empleo de materias fertilizantes de tanta utilidad para el cultivo Tales son, bosquejadas á grandes rasgos, las ventajas que ofrece al agricultor la nueva industria, que se revelan hoy en la situación desahogada del labrador, así como en el valor y estima que ha alcanzado la propiedad territorial, resumiéndose todo ello en un estado relativamente próspero de la industria agrícola. No debemos olvidar que á ello ha contribuido el mayor valor del trigo en estos últimos años, el aumento de exportación de la alfalfa, el mayor consumo de abonos minerales y otras diversas causas de menor importancia.
Pasemos á ocuparnos de la industria en su parte fabril.
Es elemental que para el buen resultado económico de la industria se necesita el concurso de varios factores, figurando en primer término el que se relaciona con la adquisición de la materia prima. Tres condiciones han de cumplirse por lo que se refiere á este extremo y son: cantidad bastante de remolacha para el cupo de la fábrica, riqueza conveniente y precio en relación con el que alcanza el azúcar en el mercado. Sin la concurrencia favorable de estas tres condiciones no pueden lograr se grandes éxitos en la industria, siendo fácil el fracaso en el caso contrario; pues la industria azucarera es de tal índole, que con igual facilidad se obtienen beneficios importantes cuando las circunstancias son favorables, que pérdidas considerables cuando son adversas en todo ó en parte.
De aquí parece deducirse lógicamente que, al establecimiento de una fábrica, debe preceder un estudio meditado y detenido de la zona agrícola en que se implanta, para saber si el agricultor podría obtener en condiciones ventajosas la materia prima; pues debiendo competir con otras zonas y regiones quizás más favorecidas, bajo tal concepto, podrían sobrevenir fracasos, que se hubieran evitado, de estudiar detenidamente el complejo problema de la industria azucarera.
Desgraciadamente, en nuestra opinión, se ha despertado una fiebre azucarera en la Península, que ha conducido y conduce en la actualidad á la instalación de fábricas, muchas de las cuales se han preocupado poco de la parte agrícola y mucho de la parte fabril, olvidando que es en el campo donde se produce el azúcar, limitándos e la fábrica á extraerla, razón por la que insistimos en recordar el carácter esencialmente agrícola de esta industria.
Por Península otras har .... .
otras compañías, con una gran pérdida para los que las fundaron. Y en vista de tales hechos, cabe preguntar: ¿cuál es el porvenir probable de la industria azucarera en España?
Para contestar á esta pregunta debemos en primer término consignar que el azuzar se produce en la Península, á un precio de coste que excede en general del doble del precio á que se obtiene en Alemania, Austria y algunos otros países de Europa. La causa principal de esta notable diferencia se encuentra en el valor de la materia prima, pues mientras que en Alemania se adquiere de 22 á 25 pesetas la tonelada de remolacha de 14 á 13 por 100 de riqueza, en nuestro país se aproxima al doble dicho coste, con una riqueza sacarina media menor que la citada. Si á esto se añade el precio mucho menor del carbón en el extrajero y la reducción en los gastos generales, por ser mas reducido el capital que exige la instalación de una fábrica, se comprende fácilmente la gran diferencia en el precio de coste del azúcar que dejamos mencionada.
Sentada esta premisa, se deduce de ella que el azúcar peninsular no puede ser producto de exportación y, como consecuencia, que teniendo que consumirse en España el dulce que produzcamos, el consumo nacional marcará el límite de producción, que no podrá transpasarse sin un gran quebranto y una perturbación profunda en la industria azucarera.
Bastaría, por tanto, conocer de modo exacto la producción y el consumo, para poder prever el porvenir de esta industria; pero no poseyendo tales datos con exactitud, hemos de limitarnos á fijar algunas cifras que creemos aproximadas á la realidad.
El consumo, en nuestro país, lo hemos visto calculado entre cifras muy variables, que oscilan de 70 á 120.000 toneladas por año, y creemos que en el término medio se encuentra probablemente el consumo, ó sea sobre 90.000 toneladas por año.
En cuanto á la producción, la estimaba el actual ministro de Hacienda, el pasado año, en 65.000 toneladas, como resultado del trabajo de 22 fábricas de azúcar de caña y 17 de remolacha. En la campaña que está terminando, han funcionado 26 de estas últimas, cuya producción se calcula en unas 50.000 toneladas, y si se añaden las 25 á 30.000 que podrán hacer las de caña, resultarán de 73 á 80.000 toneladas de azúcar, ó sea una cifra aproximada al consumo nacional, debiendo además tenerse en cuenta las pequeñas cantidades importadas del extranjero.
Esta deducción parece confirmarse por la baja que se viene observando en la presente campaña con el precio del azúcar, pues mientras se cotizaba en el pasado año de 120 á 130 pesetas los 100 kilogramos de las clases corrientes, con un impuesto real de 2,30 pesetas por tonelada de remolacha
en la actualidad se vende de 112 á 115 pesetas con un impuesto de 3 pesetas, lo que representa una baja de 20 pesetas próximamente en los 100 kilogramos. Esta baja extraordinaria inspira serios temores para el día en que la producción exceda del consumo, pudiéndos e augurar, para entonces, una crisis profunda en la industria azucarera, que sólo podrán soportar las fábricas que se encuentren en condiciones favorables para la adquisición de la materia prima, y con el capital, conocimientos y práctica que exige esta difícil industria.
Según notas que poseemos, existen en proyecto para el próximo año, 18 fábricas, algunas de gran potencia; y si, como suponemos, se construyen la mayoría de ellas, puede casi asegurarse que en la próxima campaña la producción excederá del consumo, llegando la crisis á que nos referíamos. Mucho celebraríamos equivocarnos en estos tristes augurios, para tan interesante industria, pero de realizarse tales pronósticos, serían motivados por la irreflexión y el escaso estudio con que se implantan en nuestro país muchas industrias, y tememos que vuelvan á repetirse, en muchos casos, los agios, quiebras y desengaños que durante el período de 1850 á 1860, produjeron la industria minera y las sociedades de crédito. Zaragoza 16 de Enero de 1900.
MARIANO BASELGA

LA TRONADA

De todos los aires que guardaba aquel dios ventolero en la gruta de marras, escogió los más brutos y desobedientes para nuestra tierra; no sé por cuál fechoría de una ninfa ó diosecilla de aparejo redondo; y así nos soltó en el invierno ese cierzo tan especial que vale por una pintura de nuestra privada astronomía y en verano el bochorno, también sellado y en paquetes de origen, exprofeso para Zaragoza, un viento capaz de secar todo lo remojado de humores vitales, ese que nos sorprende á la salida de una calleja estrecha de la parroquia Alta dejándonos parados y sin aliento porque trae en sus alas enjutas y sequizas todo el mundo de los gases y de los miasmas, que, como no lleva rumbo marcado, así estampa contra las narices el vaho de fritada que prepara en el sótano la mujer del jornalero, como el tufo de mosto que sube á la calle por la reja pisadera, y el hedor de basura almacenada en el patio del fematero y el de la gallinaza producida en los miradores por las aves de corral.
Y todo va perfectamente mientras ese ramalazo del sur sigue su camino y el sol campa por raso sin nubes en el cielo, sin complicación de esos cirros gordazos y blancos com o pelotones de grasa de cerdo, sin que la mañana nubosa y sofocante haga presagiar un mediodía de truenos y granizos, que entonces, aquello es bochorno y bochorno seco, sucio y allí serían las risotadas del dios de la cueva si no fueran pura fábula las ninfas, la cueva y el mismo dios de los vientos.
Cualquiera ve lo que pasa en la plaza del Mercado en una de esas tardes, cuando un azorado revolear de golondrinas y gorrioncillos buscando su nido bajo el fondo pardo de aquel cielo y el olor del tomillo y la tierra mojada de los vecinos montes vienen como heraldos de la tempestad que ya azota el campo lanzando vilanos que Hotan traviesos y descuidados en el aire inquieto y sin equilibrio entonces las vecinas que cosen en los balcones suspenden la tarea para recoger presurosas los toldos de lienzo cuyas anillas chirrían al correr sobre la barra roñosa y entonces se oyen los primeros estruendos de puertas y ventanas al sufrir la zaranda del viento que se entra á chorros de un polvo densísimo por la Albardería, que tropieza con otra manga de la calle de San Blas y una y otra vía riñen batalla gigante en la fuente de la plaza levantando espuertas de la inmundicia típica del lugar y del tiempo, pajas de algún carro que venía atestado de la era, binzas polvo, va en si

(Despues Del libro en preparación «Por los ribazos».

ras pidiendo socorro para retirar las amenazadas mercaderías de la parada, ruido de trancas que caen al suelo, desarmados los toldos donde prestaban sus oficios de tiesura y en fin, la apresurada procesión de las pobres mujeres cargadas con su comercio, cuando ya principian á caer las primeras gotas de lluvia, esas gotazas grandes como salivazos que dicen á hombres y bestias: presto, presto, al cubierto ó te disuelvo. Míralas, míralas y qué diestras son las infelices para cargarse! Mentira parece que una sola persona pueda llevar á la vez tantísimo trasto. Ahí tienes á la Rita uno, dos, tres roscaderos de fruta y un arguiño de cerezas á la cabeza y aún se mete debajo del brazo el toldo plegado, total tres arrobas muy lozanas de peso y ahí va más tiesa gue un ajo hacia la calle de las Armas casi corriendo con sus piernas pequeñas, desnudos hasta el codo los brazos redondos, encarnados y tan cortos que parece imposible como sostienen y abarcan los dos roscaderos apoyados en el talle, en ese talle tan bajo y desaliñado que le conquistó desde moza su mal nombre de la Moñaca con que es conocida de las gentes de huerta y mercado Y ¡bonico genio que gasta, según va de apurada y con la lengua tan fresca que usa! Sin duda que le pasa algo gordo Ese sobrealiento que trae, aun le excita á refunfuñar y cada dos pasos suelta un terno y dos maldiciones ¡adiós!.... ahora se le escurre el toldo y tiene que descargarse Dios nos asista mira, mira que oratoria la de la Monaca ya ves qué parte tendrán los santos en eso que la pasa, pero le parecería que no estaba á la altura de su fama si por caérsele las cerezas no echaba á los santos revueltos con ellas ¡Ave María Purísima , qué barbaridad!.... Calla, que ahora sabremos lo que tiene esa que la interpela es dueña Martina la Barbera, como le dicen en el Mercado, por ser mujer del barbero y practicante de la calle, vecina muy antigua y persona de respeto y estimación generales en el barrio. ... Ah, vamos, la cuestión es de poca monta Sin duda había la Moñaca enviado á su hija a cierta comisión de compra de frutas á alguna torre de las afueras y se ha encontrado sola cuando la tormenta ha empezado, porque si bien las verduleras tienen un hombre asalariado para guardar y sacar las mercancías de los patios donde quedan por la noche, hoy sin duda no estaba á la mano el tío Román el sacador y las pobres han tenido que hacerse esa faena a cuerno, como dice la Moñaca Pues ella será cuando vuelva la chica con esta tarde de perros.
—Anda, anda y que cambia el viento granizo tendremos antes de dos minutos ¡Vaya un agua y un cierzo! decididamente el tiempo gasta un genio que allá se las va con el de la Moñaca.
Ya no quedaba un alma viviente en las losas del Mercado; los jornalero que á diario se juntan allá por las tardes á merendar habíanse cobijado en los porches, y de la pintoresca aglomeración de los puestos de venta no quedaban sino montones de bancos lavados como las aceras por la fuerza del aguacero, y en el arroyo un verdadero río de aguas sucias que buscaban apresuradas su salida al Ebro, arrastrando con el polvo urbano de las calles todos los desperdicios del Mercado y tal cual asiento de paja arrancado de alguna cantina, mientras el cielo, cada vez más implacable, soltaba á mares la lluvia dando de revés contra las fachadas cuyo color oscurecíase á los hisopazos de la horrasca.

Ya en casa la Moñaca y, mientras cerraba apresuradamente las ventanas porque no entrase el agua en la habitación, soltaba la bilis á temo seco contra aquella hija en tan mal hora enviada al campo en busca de fruta; movíase con rapidez y sin dejar de hablar á solas un momento; barrió la cocina, fregó los cuatro platos de la comida.. . y todo menos venir la chica... y la nube cerraba hasta parecer que anochecía y llover y llover á chorros sin verse señales de claridad... La Moñaca iba y venía á la ventana, abría de ella un postigo, lanzaba una mirada que parecía una maldición y una maldición que parecía dos ó tres y vuelta á moverse, secándose las man s con el delantal
Dirán lo que quieran los pintores de costumbres á la usanza del teatro moderno , esos que ponen á sus he'roes tan sosegados y te'tricos en las grande s crisis, esos amantes y esos maridos que descargan sus desdichas sin ruido en el alta comedia y que curan las llagas sociales con un apólogo instrijctivo tan fuera de propósito á las veces como su mitma situación de cátedra frente al natural tumulto que las pasiones piden y reclaman; pero yo creo que los héroes verdaderamente humanos, ora sean fingidos ó ya verdaderos y documentados, todos han manifestado con movimiento y ruido sus iras desde Aquiles y Dido hasta esta Moñaca de mis pecados, la cual, por fin, y en una de sus idas y venidas á la ventana, vióse llegar calle arriba, entre el diluvio de agua que caía, á su hija la Julianica, refaldándose muy gazmoña, y al lado del hijo del señor Cristóbal el cerrajero, quien, galante como un caballero, la traía un roscadero de fruta que descargó en su puerta cuando hubieron llegado.
Chorreaban agua la moza por los vestidos y el roscadero por la trama de madre se metían en su piso dando un portazo que se confundió con los ruidos de la tormenta de afuera.
De ande vienes así, perruza mala que vas á ser mi condenación?.. . amos. I dilo .. es hora de paecer por casa con una tarde como esta y tu madre aquí i repudriéndose la sangre, tuviendo que cargar con la parada como una burra?...
i chitón l'respulera, mal a estraí, ah... si viviese tu padre con aquella mano que tenía. Siempre que no hubieras vuelto á casa como San Lamberto, con la cabeza en la mano, Ande va á parar, una gandula que va pa decisais anos, destase tres horas y media fuera de casa y fuera de puertas, por los caminos, como una es fuerte cuartelera... Que razón tiene mosen Rornaldo .. no, no se como no hay en el mundo más males de los que hay, porque los que no son hacedores son consentidores y.. . sí, sí, yo me tengo la culpa de todo lo que pasa, pero.. . á buen seguro, hija mía, que desde hoy cruz y raya... ya le dire yo al hijo de su madre que venga á rondar la casa y hacele los padres maestros á esta verónica estozolada.. . ya te diré yo si día de fiesta ni día de hacienda te separas que conoce buenos tiempos el mujerío, con estos mozos tan apatuscos que te se enamoran de un palo de escoba, sí, señor, de un palo de escoba con sayas sin más fundamento ni más sustancia que un plato vacío... Nosotras las madres nos tenemos la culpa, que se nos cae la baba con los cinco reales de jornal que os da el sastre ó el zapatero á rebitear ó á guarnecer sin hacer cuenta con que ya no hay más cera que la que arde, porque tú, pongo por caso, que sabes hoy, vamos á ver? Mal guarnecer unas botas y que no te saquen de ahí, porque en lo tocante á la casa tu madre se lo tiene que hacer todo tu eres un ceporro ni echarte un mal pedazo en la camisa, ni apañarte las medias ni hacer un guisan con patatas Morro bien largo y bien regaladico. eso es lo que tienes lamineraza y lambrota, como la primera Ah. ... si hubieras conocido mis tiempos, ya sabrías lo que era cosa buena con un padre como el mío que este en gloria te habrías criau así ¡no puede menos! en el primer puntillazo te hubiá puesto en la torre del Aseo pero, anda, anda, que Dios castiga y sin palo cásate, cásate y tú verás lo que te dan cuando el marido tenga que guisarse las judías porque la señora no hay que sacarla de echar pespuntes en el calcero y cuando venga de ganarse el comer á su oficio y tenga que estarse encendiendo el fuego del hornillo como un mariquita y a verás, ya verás qué tabaco gastan los hombres después que se les pasa la hervor la mentira de este mundo, que todo es una mentira pa perdenos á las pobres mujeres Qué te paice á tú, que siempre le durará al Cerrajas esa contemplación de estarte diciendo melonadas y qué buena chica eres y qué trabajadora y qué guapica?... . las primeras sopas que le hagas jautas ó saladas ya tienes la tortera en los morros Y sobre todo, si fuera una cosa del otro jueves, pero el Cerrajas qué es el Cerrajas vamos á ver?... un chiclan de veinte años que trabaja con su padre y no puedes sacarle cuánto gana de jornal qué, ya sé ande vas su padre oh ¡su padre! su padre que tiene establecimiento, como dicen ahora y después de rabiar de traíjajar vainte años en su... . establecimiento no pasa de ser el señor Cristóbal el cerrajero que no debe á nadie y come bien que mal pues lo mismo hace una y en paz.. . . Mira, déjate de lilailas no te fíes de los hombres, no me seas ababol, que el mejor de todos es un chandro y un mal trabaja que te osequia pa vivir de lo que le ganes en el día de mañana qué aún me dices que no?.... mira no me espacencies ni me vuelvas contestaciones porque hoy se oye de mí una gorda ... . anda, quítate esos zapatos y cambeate de medias que las llevas chorreando anda de ahíi, enemigo Y luego sácate de la cocina un terrizo y un paño que se está pusiendo todo el cuarto perdido de agua por esta ventana ¡recristina! con á todos! Buena tarde, buena en gracia de Dios entre la tronada y el sofocón de esta arrastrada de hija que tiene una para inflarse Amos, seca ese suelo que entre la calor que se encierra en casa y tanta agua como se mete vamos á criar piojuelo Así, así eso mismo ahora da una escobada buena por todo eso
Y, á cuento de qué venías con el Cerrajas?.... amos, dilo.
—Pues porque estaba él compusiendo un cenador en la torre de don Tomás el medico y en cuanto que empezaba á llover como veía la tarde tan mala, ha recogido la herramienta y ya se venía á Zaragoza y yo venía delante y me ha dicho, dice,
—te vas á mojar Juliana, que vas muy despacico
—y yo le hi dicho
—y más con lo que pesa este demonio de roscadero de abugos
—lo cual que me ha cogido el roscadero y me lo ha traído hasta la misma puerta... .
—Miá qué fino!.... así os engañan á los pajaricos de primer vuelo El muy mostín del crío y, es claro, por eso te ha costau una hora larga de venir, como dijo el otro: asna con pollino, no va derecha al molino con la retolica de los novios que os engatusan, hablando las melonadas de siempre sin una miga de sustancia más te valía ir á lo que importa y saber de una vez lo que te conviene y así hacerte tu composición de lugar y pronto dentro ú fuera, que lo peor que le puede ocurrir á una moza es estarse años y años comprometida esperando que el otro tenga posibles y mira, así es como empiezan las que se quedan á la luna de Valencia Sabes lo que te digo?... . que lo haces pero muy mal y pa tú serán las consecuencias .... hay cosas que quieren muchisma formalida ir al grano y dejarse de si es guapo ú si es feo y saber á conciencia lo que se merece el hombre pa estímalo ú decirle pues no me cumples y se acabó el pernil y tú á tu camino y yo al mío, ea y tan y mientras no hagas eso, cuenta, que no haces nada
—Pues, madre, si él es más callau y más serio que un santo de piedra qué le voy á decir yo?.... Ya me habla á las veces hoy mismo me ha dicho un porción de cosas, pero una no puede sacar conversación porque no crea que una
— Y, vamo s á ver, qué te ha dicho?... .
— Pues que él está en casa de su padre y trebaja para él
— Miá el apatusco; pues si no dice más. ...
— Y que le dá doce reales día de fiesta y día de hacienda desde hace año y medio cuando se murió su madre y que entonces va y le dijo como que todo había de ser pa él y que lo que trebajara y trujera á la casa todo se lo había de disfrutar no tuviendo más hijos, como no los tiene y que pa él sería el bien y los cuatro ú los cinco que se ahorraran pues él se los encontraría
— Mira, hija mía, en ese respetivo de dineros y bondá ya sabes la cuenta Otra cósica es lo que dice de las tres pesetas diarias, que así nadie se muere de necesidá,... . pero que entre padres y hijos .... amos al decir, las cuentas no puen ser claras y menos si los hijos son buenos que tampoco digo yo que él no lo sea, no señora, que parece buen chico y con tí no se preduce mal y que viene de buena casta, hay que decilo, porque en lo locante á su madre, habría pocas señoras que tuvieran el saber de su mercé que esté en gloria y el señor Cristóbal, él no habrá subido pero quiere decirse que la honra es mucho y vale más que los terrones
— Pues al respeuto de terrones aún tienen algo, madre, que siempre está él inco y viniendo á la viña de Garrapinillos y dos campicos en Cascajo y ahora dice el chico que se vá á hacer casa en la viña
—Rejolín, ¡vaya un talento!... . Lo que es eso no me paece regular vivir en el monte el que puede vivir en la ciudá con todas las comenencias? quita, quita Miá que con una tarde como esta pues no llueve poco en el llano que paece que no ha llovido nunca, con que pa irse al monte á vivir.
— Calle , madre; pero si es que dice que quiera dejar el oficio y pásale el taller á ese, á... . al hijo, vamos, y entonces ... . dice él... .
— ¡Amos!... . entonces casárus eh?
—Cá, no, señora: entonces, dice el señor Cristóbal que piensa hablarle á usté, porque paece que se encuentra mal un hombre solo y que miusté que cuando más nesecita la mujer que es en la vejez y hacer las dos bodas en un día y, en fin, que me sé yo él se lo dirá mejor; lo cual que me ha dicho ese, que su padre pensaba decíselo á usté esta misma tarde
—¡Amos! pero eso pero eso es de veras?
— Lo que oye usté, madre.
— ¡Amos! ¡amos!... . ea con el señor Cristóbal No; si ya sabes lo que te tengo dicho cuando se va con la formalidá por delante, siempre te encontraras formalidá y el señor Cristóbal es un hombre de lo mas decente de la parroquia de San Pablo, que.... ya me lo has oído decir
— Mire, madre parece que se oye en el zaguán sí, sí el o
— Aspéralo, hija mía y que se asiente mientras me echo otra falda que voy hecha una gorrina ¡Ya voy, ya voy, señor Cristóbal!.... Hija mía, Julianica, mira, abre la ventana para que se vea en la escalera, que ya se ha pasau la tronada
M. BASELGA Y RAMÍREZ.
DR. GRAFILINKS

¿QUÉ QUEDARÁ DE TODAS LAS FILOSOFÍAS?

A esta pregunta contestaba el poeta alemán Schlller: No lo sé, pero abrigo la esperanza de que la filosofía ha de vivir eternamente. Los problemas filosóficos han sido en todas las épocas el palenque de la discusión y de la polémica para los más atrevidos pensadores. Parece como si la razón, cuando quiere penetrar en la región sublime de las ideas, estuviera condenada cual Penélope á construir y destruir sistemas. Esta lucha intelectual, quizá mucho más encarnizada que aquella otra en que se ventila, con el plomo y el acero, el interés ó la dignidad de la patria, ha producido tal cúmulo de sistemas, tal diferencia de métodos y tal variedad en los procedimientos intelectuales, que nunca han faltado discípulos al genio extraviado que alzando la bandera de la duda proclama el desprecio de la filosofía. ¡Empresa inútil! «El hombre, como dice Fouillce, es un animal metafísico, y aunque alguna generación se vea corroída por el cáncer del escepticismo en materia filosófica y atolondrada por la precisión de los números, los encantos del microscopio y los prodigios de la retorta, nunca, queda extinguida por completo la raza de cultivadores de las ciencias filosóficas. Así como no encontraréis jamás un pueblo enteramente despreocupado en materia religiosa; porque el corazón humano, según confiesan aun aquellos antropólogos que no descuellan por su piedad, se ve arrastrado siempre hacia lo sobrenatural y divino; así también es imposible que no se preocupe el hombre del armonioso conjunto que le ofrece el universo, de la complicadísima trama de su conciencia y de un algo que sirva de última explicación y fundamento para el mundo de la inteligencia y de la realidad. El sinnúmero de cuestiones complejísimas que comprende la historia, la física y la metafísica parece que debían agotar las fuerzas de nuestra actividad intelectual, y que por tanto había de ser imposible encontrar problemas cuya solución pudiera interesar y ser objeto de estudio para el humano entendimiento. Sin embargo, no es así.
Aparte de los hechos y principios que constituyen el objeto de las ciencias históricas, matemáticas y naturales, hay otra serie de investigaciones sobre objeto distinto y que reclaman un lugar preferente en el mundo de las ideas. Me refiero á las ciencias filosóficas. Fijémonos en el desarrollo intelectual del niño que se arranca del regazo de su madre sin rumbo fijo, ó quizá para perseguir un objeto que le ha impresionado fuertemente. En los albores de su vida de relación con el mundo exterior, quedará satisfecho con la mera contemplación de las cosas que van sucesivamente impresionando su concitaña, como si fuera un espejo. Pero dejad que aumente el número de cuadros percibidos, que se repitan los leínejaiites, que se sucedan los heterogéneos, y pronto aparecerán los primeros
esbozos de su razón que entreve ya el orden de las cosas y se preocupa del por qué de las mismas. ¿Qué es esto? ¿para qué es esto? y ¿por qué es esto?, son las preguntas incesantemente formuladas por todos los niños después de ese periodo más ó menos largo, en que su madre, entre beso y beso, les ha enseñado á mover la lengua y articular palabras. Y no creáis que cualquier contestación ha de satisfacerles; las preguntas de los niños vienen siempre enlazadas como las cerezas. Algunas veces suspenden su interrogatorio, no porque la razón haya quedado tranquila con la respuesta, sino porque ha recibido una contestación que no entiende y, al querer desentrañarla, la reflexión le ha llevado á pensar otras cosas que no se relacionan con sus primeras dudas. No le interrumpamos en sus preguntas, procuremos contestarle en armonía con sus conocimientos, acompañemos las respuestas de las aclaraciones que necesita su débil inteligencia y veremos cómo su razón pide explicaciories que sólo la filosofía puede dar. La curiosidad le estima á saber no sólo cómo vuela el pájaro que súbitamente ha sorprendido su mirada inquieta y tornadiza, á qué clase pertenece, cómo se llama, cuánto vive, sino también á averiguar de dónde nace, porqué muere, por qué lleva plumas, y otra serie de problemas que denuncian bien á las claras que empieza á bullir en su cerebro la idea de causalidad y la coordinación de las causas: ó sea el bloque sobre el cual la madurez y desarrollo de la inteligencia grabará uno de los capítulos más fundamentales de la metafísica. Entregadle una muñeca y ¡cuan pronto el deseo de saber lo que tiene dentro, pondrá en su mano un cortaplumas y la abrirá en cien pedazos! No queda satisfecho con las apariencias exteriores y quiere penetrar en lo más íntimo de las cosas. He aquí un remedo infantil del metafísico que, no contento con los datos que sobre las propiedades físicas y químicas de los cuerpos le proporciona el naturalista, quiere averiguar la naturaleza íntima de los cuerpos y de la materia misma. Le habéis hecho la descripción de una fábrica de muñecas y juguetes de todas las clases y os interrumpe con este epifonema hijo de la codicia: ¡Allí qué bien estarán los niños! Exclamación que viene á ser como un boceto infantil del argumento inductivo que emplea, antes de aprender en lógica sus leyes. Responde por consiguiente la filosofía á una curiosidad natural; tiene como misión satisfacer á la última pregunta y al último por qué de las cosas. Es empeño inútil quererla suprimir del organismo científico, porque del mismo modo que el pueblo á quien se le priva de la fe católica, viene á ser juguete de la superstición; así también, si no se le da la solución más acertada de los problemas filosóficos, seguirá los caprichos de la verosimilitud más extravagante.
A pesar de las consideraciones que acabo de señalar, está tan arraigada, la opinión de que la filosofía para nada sirve, que si exceptuamos los que á causa de familiarizarse con ella le tienen afición, todos los demás ó la consideran como ciencia de puro lujo, ó como perfectamente inútil. ¿Para qué sirve la filosofía? es la pregunta despectiva de muchos cuando de tal materia se trata. Si á todos gusta la filosofía que pudiéramos llamar espontánea, porque brota del deseo natural de saber, ¿por qué no tienen todos afición á la filosofía como ciencia? Si para todo hombre de alguna cultura intelectual tiene un encanto irresistible el pensar bien y juzgar con acierto de las cuestiones, el conocerse á sí mismo y saber las leyes á que obedecen los fenómenos que se desarrollan en su conciencia, ¿por qué no le deleita el estudio de:
la lógica y de la psicología? ¿Cuál será la causa de esta desavenencia entre el obrar y el deseo? Véanoslo. Así como el hábito de examen y reflexión representa un estado de actividad mental indispensable para el cultivo de la Filosofía, la ignorancia viene á ser un estado pasivo en que se aceptan sin discusión todas las representaciones de los sentidos. Tal cosa parece blanca, luego es blanca: hé aquí el proceso intelectual de la ignorancia que identifica lo real con lo aparente. La credulidad es mucho más fácil que la reflexión: es más cómodo dejarse llevar de las apariencias que discutirlas. Por consiguiente, aunque el hombre se vea impulsado por la curiosidad, como ésta no puede satisfacerse sin trabajo, el cual siempre tiene que combatir con nuestra naturaleza perezosa é indolente, en vez de satisfacer aquélla con el producto de la investigación reflexiva, de la observación llevada á cabo con paciencia, sagacidad y exactitud, sigue un camino más corto y no investiga las causas, sino que las inventa; no observa, sino que adivina. La suerte, el azar, hé aquí la explicación y la causa de muchos acontecimientos para todos aquellos que no quieren tomarse la molestia de examinarlos á fondo. A espíritus de esta índole no pueden gustar ni la lógica con su complicado mecanismo, ni la psicología que exige una buena dosis de atención sobre nuestra propia conciencia, ni la metafísica con sus ideas abstractas. Pero no todos los hombres son indolentes y perezosos. Sería intolerable calumnia atribuir exclusivamente al deseo de holganza, que tanto nos gusta á los hijos de Adán, el poco interés que despiertan las ciencias filosóficas. Con ese inconveniente tienen que luchar todas las obras humanas. A mi juicio, los verdaderamente responsables del descrédito de la filosofía, son los mismo s filósofos, que, salvo excepciones honrosas, viven separados intelectualmente del resto de los hombres de ciencia. Es vicio muy frecuente en los que á la filosofía se dedican, el querer aparecer colocados en un nivel superior al de la masa comúm intelectual, y cuando no lo pueden conseguir por la natural superioridad de las ideas, apelan á la oscuridad de la palabra, á presentar las cuestiones desde puntos de vista extraños y sorprendentes, aunque por otra parte sean inútiles é infecundos, para conseguir el aplauso de la originalidad. Y no andan del todo equivocados al pensar así; porque á la inmensa mayoría de esos que creen consiste la ilustración en la asistencia puntual á los centros científicos, no les ocurre dudar, porque son espíritus poco reflexivos, de que d hombre en tienda todo lo que dice; y sin embargo ¡cuántas veces se discute y habla sobre lo que no se entiende! Ha ocupado la tribuna un orador grandilocuente, para exponer un tema sugestivo por la vaguedad con que está redactado. Con verdadero dominio de la palabra y de los movimientos que pide la oratoria más retórica, ha entre tenido á la muchedunbre, mas ó menos docta, allí reunida; y si hubiéramos de juzgar por el aire de convicción y el tono de seguridad que acompañaban á sus afirmaciones, en vez del acostumbrado «he dicho», habríamos de exclamar «causa finitat». En el discurso no ha habido plan didáctico, porque esto se supone por ciertas gentes impropio de un conferenciante, ni tampoco solu o lastimar (?) la altísima penetración de sorprender en los labios de algunos que «este hombre es muy profundo». Escudriñad lo que esos tales habeis aprendido; pedidles el resumen de la conferencia y sólo podrán contestaros, que el orador ha dicho muchas cosas, pero es tan sabio que no se le puede seguir. En cambio, no faltará quien, con más sinceridad y atrevimiento, os confiese ingenuamente que no ha entendido una palabra.
Los primeros han padecido una ilusión de óptica mental confundiéndo la oscuridad de la palabra con la profundidad de los conceptos. Un charco de agua turbia parece tan profundo como la inmensidad del océano; pero si le despojáis de las partículas terrosas é impuras que flotan en el agua, veréis que apenas tiene ocho centímetros de profundidad. Lo oscuro no puede con siderarse como profundo: pues de lo contrario corremos gravísimo peligro de que nuestras afirmaciones sean inexactas. Para juzgar de la profundidad de los conceptos, es preciso que éstos se ofrezcan en torma clara y trasparente, y sólo en estas condiciones pueden subyugará la razón. El sentimiento gusta á veces de lo maravilloso y oscuro; pero la razón, como los ojos, no puede vivir en las tinieblas; su medio ambiente es la claridad y la luz. Estos, por tanto, serán cuando más admiradores; pero nunca discípulos y partidarios conscientes de la doctrina del conferenciante. Los segundos habránse convencido á lo sumo de que las cuestiones filosóficas son ininteligibles para ellos y que sería perder el tiempo entretenerse en examinarlas. Luego lo que debiera haber sido un reclamo para el comercio intelectual de la filosofía, ha servido únicamente para ponerla en la picota del desprecio y del ridículo.
Presentada en estas condiciones la filosofía, no puede desempeñar la misión que le está confiada en el mundo científico. Será una sofistería aparatosa que manejada por uno de esos oradores ó escritores, cuya elocuencia consiste en distribuir ordenadamente las palabras para que su pronunciación ó lectura resulte armónica y sonora, poará entusiasmar con el ruido á los oyentes ó lectores; pero ni les habrá enseñado á pensar, ni les habrá puesto a su alcance esas cuestiones que, una vez presentadas, tanto interesan al hombre.
Será quizá un sistema construido con la más severa arquitectura lógica, cuyos primores podrán entretener á los iniciados, como gozan los niños con los castillos de naipes, pero sin aplicación á las distintas situaciones de la vida, completamente desligado de los hechos y en abierta oposición con las creencias de la humanidad. Tales sistemas fraguados en la región de la idea pura ó de lo absoluto están condenados á morir por asfixia, como el que fijara su residencia en un globo colocado encima de la región de las nubes.
DR. GRAFILINKS.

ALBERTO CASAÑAL!

CUENTO BATURRO DEL LIBRO EN PREPARACIÓN «BATURRADAS»)

Hace ya bastantes años, tuvo una reina de España, de cuyos hechos conserva tristes recuerdos la patria, la idea de hacer un viaje y visitar la comarca aragonesa. Aunque entonces el que á viajar te arriesgaba se exponía á cien peligros y molestias, por la falta de caminos y de trenes, no quiso la soberana, por temor á esas molestias que no la preocupaban, dejar de ver cuantos pueblos en Aragón llevan fama por tener alguna industria especial, por sus hazañas, por conservar monumentos históricos de importancia, por sus hermosos paisajes ó por otros muchas causas.
De esta manera, la reina durante algunas semanas fué probando ó conociendo, según de qué se tratara, los píalos que se fabrican desde fecha muy lejana en Muel, los barios de Ulebo, las sabrosos mantecadas de Brea, las dulces frutas del campo de Monzalbarba, las ricas cluecas de Quinto, las tortas de cucharada de Rueda, las especiales cerezas de Montañana, el vino de Cariñena y el mostillo de Morata de Jalón... (De Jalón dije, pero á poco se me escapa decir Morata del Conde, y si lo digo... ¡me matan!) Pues bien, hay quien asegura que un día, se encaminaba con toda su comitiva la reina de quien se trata, á un pueblo de esos (no cito el nombre, por no hacer falla). Para que no sorprendiera en el pueblo su llegada y dispusiera el alcalde el modo de agasajarla, unas cuantas horas antes de que la reina llegara, llegó al pueblo un mayordomo de los que la acompañaba y comunicó al alcalde la noticia inesperada.
—¿Qué quié usté que hagamos—dijo el alcalde—pá osequiala?
—Prepare usté una comida en el salón de la casa del Ajuntamiento. —güeno, siñor... La idea no es mala.
—Aquí tiene usté mil reales, gaste usté lo que haga falta.
—Bien. Si le paice, pondremos en la comida unag magras con tomate, unos callicos, unas judiicas blancas con orejica de cerdo, que las hará la Gaspara mi mujer, de la manera que ella acostumbra á guísalas, una fuente de menudos y un güen plato de ensalada.
—Hombre, esa comida, creo que no le hará mucha gracia á la reina... ¿So hay perdices?
— No siñor, las que se matan se mandan á Zaragoza.
—Lo siento mucho... ¡Qué lástima! —Tamién podremos servíle unas guindillas asadas que r harán chupar los dedos de gusto.
—Ponga lo que haya, pero sirva la comida con la major abundancia.—
Hechos los preparativos que en aquellas circunstancias había que hacer, la reina llegó la misma mañana y la recibió el alcalde de una manera tan franca que, malas lenguas, afirman que hasta llegó á tutearla. Después de haber visitado el pueblo la soberana, dio principio la comida que «aunque era probé —palabras del alcalde— la podía comer con toa confianza porque estaba hecha con toda la limpieza que Dios manda.» Comió de todo la reina, más que con gusto con gana, y termiuados los postres, Su Majestad, que se hallaba desde algunos días antes un poquillo acatarrada, abrió un bolsillo de raso con bordados, que llevaba, para sacar el pañuelo que le estaba haciendo falta. Vio ese ademán el alcalde y creyendo que trataba de sacar de aquel bolsillo unas monedas de plata, sujetándole la mano le dijo:—Aquí naide paga. Tó está ya pagao, siñora, y por más esjuerzos que haga ¡á usté no himos de tómale asolutamente nada!
ALBERTO CASAÑAL SIIAKERY.

ANTONIO DE LAUGÜERA

DEL AUMENTO DEL CAPITAL SOCIAL EN LAS COMPAÑÍAS ANÓNIMAS

Si en nuestro país los capitales extranjeros en gran parte especulan sobre nuestra riqueza; si ellos administran nuestros ferrocarriles, explotan nuestras minas, construyen buques, etc., hoy que, á consecuencia de la pérdida de nuestras colonias, parece nos penetramos dél a importancia que tiene el espíritu de asociación, como palanca que ha de contribuir al progreso de la agricultura, industria y comercio, y se constituyen sociedades en gran número con capitales españoles y hasta con capitales aragoneses, como se demuestra con la construcción del nuevo mercado, y la que se va á organizar para la explotación de las minas de letrillas me parece de oportunidad, entreotros múltiples problemas que pueden suscitarse tratándose de sociedades anónimas, fijarnos en uno de tan capital trascendencia como el que sirve de epígrafe á este artículo.
El aumento de capital de las sociedades anónimas se discute entre los jurisconsultos si produce como efecto la creación de una nueva sociedad. Houpin opina que el aumento del capital produce siempre como consecuencia la creación de una nueva sociedad. Pont distingue entre el caso de que el aumento del capital esté ó no previsto en los estatutos: si está previsto, equivale á una simple modificación de la sociedad, y si no está previsto, representa la creación de una nueva personalidad jurídica. Lyon-Caen et Renault dice que el aumento equivale a la creación en parte de una sociodad al lado de la existente. Ante todo, la opinión de Pont no se puede admitir, porque no se concibe que una cláusula de los estatutos pueda modificar la naturaleza jurídica del aumento del capital social. En cuanto á la opinión de Lyon-Caen et Renault tampoco es admisible, porque ó el aumento del capital social produce la creación de una nueva sociedad ó produce una simple modificación, pero de ningún modo puede producir como resultado la creación de una sociedad al lado de la que ya tenia vida jurídica.
En mi concepto, y de acuerdo con escritor tan autorizado como Clement, el aumento del capital social no da lugar más que á una modificación del pacto social; y se comprende, porque así como en las sociedades de personas, a admisión de nuevos socios no da lugar más que á una ampliación de operaciones de una sociedad que necesita fondos, del mismo modo la agregación de nuevos elementos en una sociedad de capitales produce el mismo efecto.
Si la reducción del capital social no produce una creación de nueva persona social, si una sociedad que no ha pedido todos los dividendos pasivos á los socios, no por eso deja de ser la misma sociedad, ¿cómo vamos á proclamar la afirmación de que el aumento del capital social, que no es más que la justificación más cumplida de que la sociedad necesita fondos, pueda equivaler á la creación de una nueva entidad social que se dedica al comercio? En cuanto á los procedimientos que se pueden emplear para aumentar el capital social, no puede considerarse como tal, la emisión de obligaciones. La emisión de obligaciones aumenta los recursos de la sociedad, pero no aumenta el capital propiamente dicho. El capital social está constituido por las aportaciones de los socios, y para que una sociedad aumente su capital, es preciso que vengan nuevas aportaciones, ya por los mismos socios, ya por otras personas que vengan á ingresar en la sociedad.
El aumento del capital social puede realizarse por la emisión de acciones atribuidas á los socios. Los administradores de la sociedad, cuando temen que la situación apurada de la sociedad dé lugar á que el publico no se interese en la emisión de acciones que ha de realizar, prefiere pedir este sacrificio á los socios, y el porvenir, tal vez les indemnizará del ingreso que han verificado.
Este procedimiento no puede utilizarse sin el asentimiento de todos los socios. En las sociedades anónimas lo característico es la responsabilidad de los socios, no el que el capital esté dividido en aciones; y por esta causa, los socios no comprometen más responsabilidad que la pertinente á los fondos que han aportado ó prometido aportar; la sociedad no puede exigirles nada más, si no prestan su asentimiento á ello.
En el supuesto de que los socios consientan, puede hacerse una nueva emisión de acciones: puede decirse, por ejemplo, una acción de 500 pesetas será sustituida por una de 1.000 pesetas, y el socio que tenga 30 acciones de 300 pesetas, tendrá 50 acciones de 1.000 pesetas; también puede adoptarse el sistema de que una acción de 500 pesetas se divida en dos de 100 pesetas cada una, y de este modo el socio que tenía 100 acciones resultará con 200, ó que acciones liberadas por mitad sean liberadas por la 4.ª parte, ó por la 3.ª, ó por multiples combinaciones que se pueden adoptar, etc., etc. Otro procedimient o utilizable para el aumento del capital social es la conversión en acciones de las deudas de la sociedad. Puede ocurrir que una sociedad tenga dificultades para pagar sus deudas y atribuya á los acreedores acciones com o compensación del no pago. De todos modos, los accionistas no sufrirán mayor perjuicio que en el caso de emisión de acciones nuevas, y media la diferencia de que en la emisión de acciones el vertimiento es posterior, y en la conversión de los créditos á cargo de la sociedad en acciones el vertimiento es anterior.
Otro procedimiento es la inversión de las reservas en todo ó en parte en acciones. En esta situación, la sociedad no aumenta el capital propiamente dicho, porqué las reservas son garantía de los acreedores y significan mayor previsión por parte de la sociedad, y en este caso, se desnaturaliza la finalidad que las reservas representan en toda sociedad anónima.
También puede aumentarse el capital por aportaciones no consistentes en metálico, que se hacen, y en representación de estas aportaciones, se adjudican acciones.
Finalmente puede aumentarse el capital por la emisión de acciones privilegiadas, ya la prioridad recniga con respecto al capital, ya con respecto á los dividendos, por cuota fija ó en relación con los beneficios obtenidos, ya engan la prioridad en todo. De todos modos, los interesados en estos títulos son accionistas y van después de los obligacionistas, por ser éstos acreedores sociales.
Una sociedad que cree puede aumentar los fondos con la emisión de las acciones ordinarias, seguramente no recurrirá á la emisión de acciones privilegiadas, pero sucede a veces que la sociedad cree que es preciso estimular al público para interesarse en las acciones que emita, y en tal situación recurre á las acciones privilegiadas.
Como se pueden disminuir con estas acciones los beneficios de los accionistas antiguos, no faltan sostenedores del criterio de exigir la unanimidad de todos los socios; pero esto es lo mismo que hacer imposible la determinación de tal medida; enhorabuena que se exija mayor mayoría que en la emisión de acciones ordinarias por la trascendencia del acuerdo, pero de esto á pedir la unanimidad, media una inmensa distancia.
¿Para aumentar el capital social deben de haberse realizado por completo las aportaciones primitivas? Vavaseur y otros escritores defienden la tesis de exigir, y esto es lo mismo que crear trabas inutiles y funestas para llevar á efecto tal acuerdo.
Puede suceder que los plazos acordados para la entrega de los dividendos pasivos sean amplios y en este interregno la sociedad necesite de recursos que el aumento de capital le puede proporcionar.
Yo estoy más conforme con la doctrina de que mientras las acciones no estén completamente liberadas no se puede hacer nueva emisión de acciones. La razón es la siguiente : La sociedad debe de calcular, al formular el proyecto, el capital y los plazos ó forma de ser entregado por los socios; supone mala dirección ó equivocado cálculo si antes de terminar estos plazos necesita nuevos fondos; y de todos modos, si los necesita mientras no haya cubierto el capital, que recurra al crédito; de este modo se evitan los abusos que había en Alemania antes de la ley de i8 Julio de 1884, consistentes en buscar en el aumento del capital « procedimiento para retardar los socios el cumplimiento de sus compromisos ó la entrega de sus primitivas aportaciones.
Es lógico que no hemos de llevar este criterio al pie de la letra, y por tal causa, si es cierto que el cumplimiento de la liberación íntegra se exige por Bulgaria, Hungría, España, Japón y Alemania, estoy de acuerdo con la salvedad del códig o novísimo alemán al indicar que el que queden pequeños residuos del primitivo fondo social no sea obstáculo para la ampliación del mismo.
Para acordar el aumento del capital no hemos de exigir la unanimidad de los socios; si tal medida es conveniente y hasta necesaria para el mantenimiento y prosperidad de la sociedad, hay que hacerla posible, y sabido es las miiltiples causas que impiden el que en las juntas generales, etc., estén representados todos los socios y lo muy difícil que estén todos de acuerdo.
Es indudable que, tratándose de acuerdos de tal trascendencia, se exija una mayoría más numeros a que en los asuntos normales, y tal sucede con los códigos español, italiano, rumano, argentino y mejicano, en cuyos preceptos se marca la cuantía de la mayoría que por lo menos se necesita, sin perjuicio de que los estatutos ó la escritura social puedan determinar otra mayoría de más importancia.
Además, y es muy lógico, las legislaciones de Italia, Rumania y Argentina dan facilidades para salirse de la sociedad á los socios disidentes, presentes ó ausentes de la asamblea en que se haya decidido tal medida y no se hallen conformes con ella.
Podrían darse más detalles de asunto tan capital, pero en los limitados moldes de un artículo, no hay posibilidad más que de hacer una síntesis de lo mas sustancial ó fundamenta de lo pertinente á esta cuestión. Catedratico de derecho mercantil. ANTONIO DE LAFIGUERA.

UN MAESTRO DE ESCUELA

¿LA REGENERACIÓN VENDRÁ POR MEDIO DE LA ENSEÑANZA?

Muchas veces, cuando oigo hablar de la regeneración española con esa candida insistencia propia de irreflexivos imitadores, me viene á las mientes un risible caso ocurrido allá en antiguas edades, en las que todos los bichos de la tierra pensaban y hablaban como si fueran personas.
Cuenta la fábula que, en cierta ocasión, se introdujeron varios cazadores en un bosque, por dar una batida á las fieras que en él se abrigaban. Una manada de micos, huyendo de los perseguidores, refugiáronse en un hueco formado por las más altas peñas de uno de los montes vecinos. En ese estado, se les presentó la noche lluviosa y fría. El viento silbaba azotando los riscos.
Aun no se habían dado cuenta, por el susto, de la situación en que se hallaban, cuando uno de los micos, famélico y tembloroso, gritó: fuego, fuego es lo que necesitamos. Fuego, Juego necesitamos, repitieron otros. Fuego, fuego, corearon todos.
Uno de los más inquietos atrevióse á salir de aquel abrigo, para dar un vistazo por el monte y, ¡oh felicidad!, en una de las quebraduras de las peñas, divisó una luciérnaga muy brillante; y figurósela, en su imaginación, ardiente brasa. Leña, leña, gritó, corriendo hacia donde quedaban sus amigos, tenemos una brasa. Y toda aquella caterva de imitadores esparcióse por el monte en busca de secas ramas para encender la hoguera.
Pero, á medida que se iban esparciendo, encontrábanse otras luciérnagas; y al cabo de media hora no hubo mico que no tuviese su luciérnaga debajo de su hacecillo de ramaje y que no estuviese soplando, para que de aquella brasa saliera el fuego. Mas aunque éste no salía, nadie se desengañaba: todo el mundo afanado, sopla que sopla. Algunos viendo que eran impotentes para sacar el fuego de aquellas brasas, redoblaron la fuerza y soplaron con tal ímpetu, que los aires les salían de los puntos más extremos.
Soplando así á las luciérnagas les pilló la aurora, á tiempo en que los cazadores les divisaron y atraparon uno á uno, ó por grupos, incapaces ya de huir; ¡tan mojados, débiles, exánimes y fríos quedaban de la vana tentativa de encender el fuego con aquellas brasas que no podían comunicarlo! A nadie se le ocurrió que con el calorcillo de sus propios cuerpos, juntándose todos en aquel hueco de las peñas, preservado de la lluvia y de los vientos, hubieran podido librarse de la total ruina.
¿Y no sería posible que los españoles, aturdidos por las desgracias, ofuscados por la vergüenza, con el entendimient o desvanecido y la imaginación nerviosamente alterada, tomemos luciérnagas brillantes por brasas capaces de encender hogueras?
Bien mirado el caso, la situación es parecida: muchos de los remedios que se proponen, llevan trazas de conducir por camino opuesto al logro de la regeneración apetecida. Y, para mí, la enseñanza es uno de ellos. Nadie duda de que todo saber en el mundo requiere enseñanza y que el pueblo español la necesita para ser rico, fuerte y poderoso; como nadie duda de que el fuego es cosa que brilla y que calienta. Hay que convenir, sin embargo, en que no todo lo brillante es capaz de calentar; cualquier enseñanza no sirve para asegurar la prosperidad y la independencia de las naciones. Ni la enseñanza literaria, ni la artística, ni aun la comercial ni la industrial, pudo librar al pueblo griego de dominaciones extranjeras; ni la gran superioridad de su civilización impidió al pueblo romano caer bajo el dominio de gente bárbara; ni la sabiduría de los moros españoles consiguió defenderlos de gallegos, castellanos, aragoneses y catalanes. Todos aquellos pueblos eran muy civilizados, tenían bien organizada la enseñanza y, sin embargo, sucumbieron ante aquellos que apenas conocían las ciencias, ni se les había ocurrido que el mejor medio para ser fuertes era buscar maestros de escuela para sus hijos.
La instrucción, sí, para todo se requiere; mas la que se logra en las escuelas, casi siempre suele ser luciernaga que brilla, no brasa que calienta. Es un espejismo, que atrae á los pueblos envejecidos y decadentes, el fiar la educación de los hijos exclusivamente al método artificial y supletorio de las escuelas, donde se dirige á la juventud por medio de profesores asalariados que no ejercen otro oficio en toda su vida que el de enseñar; en vez del método primario, natural, insustituible, de la realidad práctica de la vida.
Saber hablar de ciertas cosas, no es lo mismo que saberlas hacer; el maestro que tezcamente las sabe decir, sólo podrá ensenar á saberlas decir, pero no puede enseñar á saberlas hacer; para enseñar con eficacia práctica es preciso maestro que las sepa hacer; éste logrará enseñarlas con éxito en muchas ocasiones, aun siendo hombre que no las sepa decir.
Se puede notar fácilmente que, de casi todas nuestras escuelas, aun las superiores, las más prácticas, las mismas profesionales, salen los mejores alumnos sabiendo decir las cosas aprendidas, no sabiéndolas hacer; eso, los mejores discípulos; los otros, medianos y malos, ni las saben hacer, ni las saben decir. Multipliquémoslas, y conseguiremos únicamente aumentar de un modo insensato el número de los que hablan, bien ó mal, de ciertas materias; sin lograr que aumente el número de los que sepan hacer. Y como la fuerza de una nación no puede consistir en que haya muchos habladores que sepan decir, sino en que haya muchos individuos laboriosos que sepan hacer, resultará que con multiplicar las escuelas no conseguiremos más que agotar nuestras fuerzas, soplando y resoplando sobre luciérnagas, para venir á la postre á caer exánimes y fríos, antes de que brille la primera chispa de la hoguera.
Pero se dirá: estamos todos conformes en que deben hacerse prácticas todas las enseñanzas. A eso se tiende: a tornar en prácticas las enseñanzas teóricas y á multiplicar las escuelas prácticas de agricultura, industria, comercio, etc., etc.
1 Alminiís iiflrniarinnes la l vez parezcan alrevidn s & algunos lodores. Dél o decir que no »f>n opiniones imiirovisaila s sin n fruto de lartjos esliulios. Si lioiicn paoienri a para leer los min» - r o s sucesivos ü e la UKMSTÁ, podrá convencerse ü o si osU n o n o bien fundadas.
El hablar y proyectar cosas muy prácticas suele ser también achaque ó manía de los hombres muy teóricos. No hay español negligente y perezoso cuyas propiedades, negocios y casa se resientan de olvido ó desidia, que no crea emplear bien el tiempo fraguando proyectos acerca de lo que deben hacer sus vecinos; las plazas, paseos, casinos y cafés se llenan en muchas poblaciones de gentes holgazanas que, no sabiendo arreglar su familia, proponen la mejor manera de gobernar la nación ó la ciudad; y algunos hablan con tal aplomo ó tal viveza, cual si hubieran hecho muchas veces lo que dicen. La conducta de esos hombres es el mejor criterio para distinguir su ineptitud; pero en muchos casos, con solo atisbar alguno de los medios que proponen, puede un hombre poco experto, calificarles de teorizantes y arbitristas, aunque personalmente no les conozca: los medios propuestos suelen ser inadecuados ó de imposible realización. Para reconocer que son fruto de cavilación de iluso arbitrista, los proyecos de enseñanzas prácticas que cunden por todos los ámbitos de la nación, basta con enterarse de la primera exigencia: labradores, comerciantes, ateneístas, políticos, etc., todos exigen que los gobiernos las organicen, las paguen y las mantengan. El más ignorante campesino sabe, á los diez sños, que si colocan sobre el asno una carga de siete u ocho arrobas de peso, podrá tal vez soportarlas y aun conducirlas largo espacio; pero si le meten encima cincuenta arrobas, le abrumarán; y no valdrá, para hacerle marchar, el darle fuertes latigazos en el trasero, en la cabeza, ni en las piernas, á no ser para que se hunda el asno, rodando por el suelo con la carga. Esta vulgar sindéresis falta á muy encopetados arbitristas españoles, á quienes el mucho cavilar y el poco dormir, sin duda, ha llegado á secar el cerebro. Si de alguna cosa están convencidos los españoles, es de que los gobiernos en España no tienen la fuerza, ni la voluntad suficiente para cumplir con sus deberes esenciales. En las circunstancias presentes no son precisas muchas retóricas para ponerlo en evidencia: ciñámonos exclusivamente á materias de enseñanza.
Interesa de modo primario á los gobiernos la defensa nacional: debían cuidar con especial solicitud de proveerse de buenos marinos para los barcos, y de buenos oficiales para los ejércitos terrestres: ha gastado cuantiosas sumas para instituir escuelas donde poder instruir á los marinos; y hemos visto que la instrucción de la marina es muy deficiente; han sido incapaces de proveerse siquiera de buenos maquinistas y fogoneros; práctica marinera, casi nula. Para la milicia terrestre ha instituido escuelas y academias en gran número, para instruir y formar oficiales; y no está muy lejos el día en que veamos todos las armas de nuestro ejército, en otro tiempo famoso, mandadas por colegiales sin experiencia, sin práctica militar, sin probado espíritu guerrero. No hay que decir en las demás carreras profesionales que no interesan directamente á los gobiernos, qué es lo que han podido hacer. Evidentemente han querido aceptar cargas pesadísimas, y no tienen fuerza para sostenerlas; así se nota que van dejando en el arroyo lo que en primer término debían llevar con ligereza.
Por ineptos, han ido sacudiéndos e de cosas esenciales, v. gr., el cobro de las contribuciones: abandono que amenaza con grandes peligros para el porvenir, con trastornos regionales que amagan y con disgustos sin fin. Los gobiernos van arrendando, ó encomendando á publícanos, el cobro de las mismas contribuciones directas, la territorial, la de cedulas; y todo porque, habiendo ellos de atender á muchas cosas, pasan en esta como tontos á quienes todo el mundo engaña. Han tenido que admitir monopolios antieconómicos, sólo porque les faciliten el cobro de unos cuantos millones de pesetas, v. gr., el de las cerillas, el de los explosivos, el del tabaco, etc; es decir que tienen que encargar á otros los asuntos propios porque andan distraídos en cien ocupaciones ajenas á su ministerio. La consecuencia es cumplir mal con todo. ¿Y á ese desdichado gobierno que no puede con su alma, hemos de encomendar lo más delicado, lo que no sinteresa á nosotros directamente, es decir, la educación ó instrucción de nuestros hijos?
Al que proponga eso, como práctico, para hacer las enseñanzas prácticas, debe decir en la solicitud que dirija á los gobiernos pidiendo que se encarguen ellos de todas las enseñanzas y escuelas, las siguientes afirmaciones también muy prácticas (que virtualmente, por necesidad, ha de contener): • Los españoles de toda clase y condición, somos necios rematados, incapaces siquiera de atender por nosotros mismos á la instrucción y educación de nuestros hijos; en España, los padres somos imbéciles y perezosos. Por lo cual suplicamos encarecidamente á los gobiernosespañoles, que de mucho tiempo á esta parte son modelo de interés, de inteligencia, de previsión y de cariño paternal, y de exactitud, y actividad en el cumplimient o de sus deberes, que nos hagan el obsequio de encargarse de la salud, de la vida y del porvenir del fruto de nuestras propias entrañas.
• Sin embargo, para que no nos motejen de tontos en lo porvenir, sino que crean las generaciones futuras que ahora somos muy agudos y muy listos, nos reservamos el derecho de proclamar, antes, después y siempre, que los gobiernos españoles son unos pillos, que nos engañan con falaces promesas; unos ladrones, que mal emplean el dinero del honrado contribuyente; unos imprevisores, que nos han traído á la ruina; y además, hablando con franqueza, casi estamos seguros de que echarán á perder á nuestra juventud, si ellos se encargan de su enseñanza. Pero, en fin, aunque así sea, el descargarnos de esos quehaceres y de ese cuidado nos traerá por lo menos el placer de que haya una ocasión para reventar á todo s los gobiernos; así procuraremos dar ejemplo á nuestros hijos, para que ellos observen igual conducta con los gobernantes futuros. Las naciones extranjeras y el mundo civilizado quedarán atónitos de los profundos estudios y hondísimas cavilaciones en que hemos tenido que abismarnos, para conseguir que nos viniera á la mente este salvador arbitrio, que de seguro ha de regenerar la enseñanza.
Puede esperarse que esta solicitud pasará sin discusión en el parlamento español, escuela práctica donde se instruyen nuestros políticos. Allí, como se sabe, se reúnen siempre los hombres más duchos en los negocios y más prácticos de la nación; allí en cuatro palabras precisas y bien pensadas se despachan los asuntos; allí los varones expertísimos, que saben hacer, se imponen siempre por su fama, y representan papel muy deslucido aquellos que sólo saben pronunciar discursos. Allí se aceptará la solicitud, y tendremos la dicha inmensa de que sean leyes de nuestra monarquía, muchos proyectos, como el de la enseñanza integral, obligatoria y gratuita, luciérnaga fosfores- cente que brilla más que otra alguna en estos momentos, por ser cosa extranjera, desconocida y nueva.
No sé, lector, si estas bromas te habrán hecho reír: á mí, me han entristecido profundamente; veo a españoles muy conspicuos ocupados en soplar luciérnagas que no calientan, olvidando que aun puede albergarse en el pecho de los españoles algún calor natural que, bien aprovechado, nos libre de peligros futuros. Si tienes paciencia, continuaremos tratando en los números próximos,- de estas y otras muchas materias en relación con la enseñanza.
UN MAESTRO DE ESCUELA.

MOVIMIENTO INTELECTUAL

Academia de San Luis Gonzaga

Es uno de los centros de cultura de Zaragoza, donde, con regularidad y constancia, desde hace catorce años se celebran sesiones sin interrupción: casi todos los domingos se dan conferencias, además de los trabajos que durante la semana se hacen por las secciones de derecho, medicina y ciencias. La sesión inaugural del presente curso de 1899-900, se verificó el 12 de noviembre último, leyendo la memoria del anterior, el secretario Sr. Laguna y pronunciando el discurso de apertura el catedrático Sr. Méndizábal sobre Los vagos ante la ley penal.
Hizo un estudio de la vagancia en general, estableciendo la diferencias entre el vago de oficio y la vagancia motivada por la enfermedad y por la educación. En el desarrollo del tema, presentó acopio interesante de datos científicos y comentarios de códigos extranjeros, exornando su conferencia con atinados ejemplos y casos prácticos.
A ésta, sucedieron las siguientes sesiones en los días que á continuación se expresan: 18 noviembre. —El ilustrado médico, Dr. Patricio Borobio, fué el encargado de desarrollar el tema "Los enemigos del niño".
Pueden reducirse, según él, á tres grandes grupos: mala alimentación, enfermedades y mala educación.
En el primero comprendió, no sólo la falta de alimentación, ó su deficiencia, sino la falta de higiene en el aire y habitaciones y la falta de limpieza, analizando los graves inconvenientes y estragos de todo ello, efecto del lamentable descuido, en que muchas veces se tiene este importante extremo, aún en las clases más acomodadas.
En el segundo grupo, examinó los efectos de la tuberculosis, difteria, viruela, sarampión, tifus, sífilis y escarlatina, juntamente con las enfermedades del aparato digestivo en verano, del respiratorio en invierno y del sistema nervioso en todo tiempo, lamentándose de la falta de higiene en nuestra ciudad y del abandono en que se tiene la vacuna en toda España, origen de la excesiva mortalidad.
En el tercer grupo comprendió los grandes trastornos que causan los descuidos y abandono en la educación, dejando al niño hacer lo que quiera, sin corregir ni dominar su voluntad, todo lo cual da origen á verdaderos cataclismos, que sufren en primer término los padres descuidados y luego la sociedad, recogiendo hombres de mala educación moral, por el alejamiento de la verdadera moral, que es la cristiana.
Presentó una estadística de los niños que nacen, según la cual, de todos, sólo quedan 46 á los 15 años, y de estos, no en buenas condiciones muchos. Terminó su conferencia presentando como amigos del niño á la madre para la buena alimentación, al medico para las enfermedades, y al maestro, después de los padres, para la buena educación, deseando que todo lo que se escribe y habla en favor de los niños, tenga resultado práctico y positivo, mejorando la higiene. 3 diciembre.—El Sr. Marqués de Valle Ameno fué el encargado de la conferencia sobre el tema «La iniciativa privada en diversos aspectos de la cuestión social». Hizo un detenido estudio de las diversas aptitudes individuales, menguadas unas veces y otras negadas en sus principales aplicaciones, por diferentes escuelas tílosófícas.
10 diciembre.—Sobre el tema «Los Pontífices ante la historia» disertó el joven doctor en derecho, D. Joaquín Briz y García.
Hizo un estudio de la historia de los tratados, citando multitud de datos de trascendencia para los tiempos actuales.
17 diciembre. —El canónigo lectoral, D. Remigi o Gandásegui, fué quien desarrolló en este día el tema «La enseñanza popular y el espíritu anticristiano». Sentó tres afirmaciones, fundamento de su tema: la base de la sociedad es el pueblo y en especial el pueblo obrero; el pueblo debe instruirse y debe ser instruido; y la instrucción tiene que ser necesariamente la cristiana. 31 diciembre . —El encargado de la conferencia fué el doctor en ciencias D. Mariano Sesé Villanueva, sobre el tema «Carbón-Electricidad». Examinó la presencia del carbón en los seres del reino animal y vegetal y en muchos minerales sólidos y líquidos, haciendo experimentos que confirmaron su aserto. También trató de los diferentes preparados que del carbón se derivan, y para examinar la fuerza expansiva de algunos, presentó un aparatito por el que se ponía en evidencia que el algodón-pólvora por la simple combustión no produce efecto alguno, y en cambio desarrolla, con el calor, considerable fuerza expansiva. Explicó también sobre la electricidad sus numerosísimas aplicaciones y adelantos, haciendo también experimentos, y terminó exponiendo la gran hermandad que entre el carbón y la electricidad existe.
7 enero.—El R. P. Manuel TravalS, J. fué el encargado de la conferencia, que versó sobre la «Situación de los buques en alta mar á fines del siglo XIX» para resolver el problema de navegación, que encierra el averiguar la situación en que se encuentra un buque en un momento fijo, por los dos sistemas que para ello existen: el de estima y el asíro/idmíco.
11 enero.—E l catedrático D. Antonio de Lafiguera explicó una conferencia sobre el tema «Aumento del capital social en las compañías anónimas». Nada decimos acerca de ella, pues en este número han podido ver los lectores un artículo del Sr. Lafiguera, que trata del mismo tema. Además de estas sesiones, se han verificado hasta ahora dos extraordinarias, literario-musicales, en los días 26 de Diciembre y 6 de Enero.
En la primera de dichas sesiones, leyeron poesías los señores siguientes: O. Jorge Roques, «Las colaciones!, tia serenata» y El quinto»; el señor Barón de Herucs, «El cinematógrafo», «La materia», «Matemáticas», «Junto a la Cruz», «España y la Inmaculada», «El alma» y «En el portal de Belén». El Sr. Baselga, presidente de la Academia, leyó un cuent o baturro titulado «La novela del campero», uno de los muchos que tanto nombre han dado a dicho señor como escritor genuinamente aragonés.
En la segunda de ellas, leyeron poesías los Sres. Berdejo, Martell y Sala, y en ambas la parte musical fué notable, ejecutándose composiciones de Raff y Saint-Sacns; en aquélla, para violín, violoncello y piano por los señores Marqués de Urrea, Peirona (D. Alberto) y Laguna, y en ésta por los señores Claver, Fabiani, Milla y Laguna composiciones para violín y piano de autores como Mascagni, Verdi, Monasterio ; Bellini.
En todas las sesiones, numeroso y distinguido publico ha colmado de aplausos y enhorabuenas á cuantos han tomado parte en las mismas, y nosotros las repetimos gustosos, para todos y para la distinguida Academia de San Luis.
Academia Calasancia de las Escuelas Pías de Zaragoza
Esta corporación se reúne en sesión quincenalmente. Uno de los señores asociados desarrolla un tema científico que impugnan dos y defienden otros dos invariablemente, teniendo además derecho á pedir la palabra los académicos restantes. Terminada la discusión, el señor presidente de la sección á que corresponde el tema, hace el resumen de la conferencia, de las objeciones y defensas, procurando la conciliación de unas y otras. Celebra también las fechas de inauguración y terminación de sus cursos y la fiesta de Santo Tomás de Aquino, su patrón, con sesiones publicas que consisten en la lectura de trabajos de amena literatura, debidos al ingenio de sus lectores y en la ejecución de escogidos números musicales por los más acreditados sextetos de la capital.
En lo que va de curso, además de la sesión pública inaugural del mismo, lleva celebradas cuatro privadas, cuyos asuntos han sido: 1.º Los laboratorios de psicología experimental por el Dr. P. Eugenio Salarrullana, director de la academia.
2." Origen y organización de los gremios, por D. José M. Martell. 3.° El placer y el dolor según Aristóteles, por D. Inocencio Jiménez. 4. La mujer en la historia y en la sociedad, por D. Manuel Pinillos.
Dentro de esta academi a funciona com o organismo autónomo un laboratorio psicofisiológico, inmediatamente confiado á la dirección del P. Salarrullana y del adjunto de éste D. Víctor M. Nogueras.
Este instituto, que se ha creado en el presente año de 1900, cuenta con 20 alumnos cursantes de filosofía y medicina, ha sido muy bien recibido en Zaragoza y ha merecido una gran protección de parte de la facultad de medicina de la misma ciudad, señaladamente de los señores catedráticos D. Gregorio Antonino García, decano, D. Luis del Río, D. Ricardo Royo, don J. E. Iranzo y D. Joaquín Gascón.
El objeto de este instituto es la conciliación de los estudios psicológicos y los fisiológicos demasiado distanciados hoy con gran detrimento de ambas ciencias.
A este fin se divide cada sesión en dos partes: en la una expone el director los antecedentes psicológicos necesarios, dedicando el adjunto la otra al estudio anatómico-fisiológico del sistema nervioso. Así se ha hecho en las dos sesiones que lleva celebradas y así se proponen continuar haciéndolo en las sucesivas. Terminado que sea el estudio anatómico-fisiológico del sistema nervioso acompañado de repetidas prácticas de vivisección, el laboratorio dedicará su actividad al estudio de la sensación y el movimiento y á la psicometría y psicología morbosa, cuando su situación económica le permita disponer del material científico necesario. Es notable el espíritu de disciplina que informa á los alumnos de este instituto, cuyas tendencias hallan la mejor garantía de su rectitud en la índole del edificio en que se cobija el colegio de las Escuelas Pías y en el carácter de su director, sacerdote escolapio que, si siente grandes simpatías hacia el método experimental, no reniega de los grandes principios de la metafísica escolástica, cuya enseñanza vive, hace ya rnucnos años, consagrado.
Academia Jurídico-Literaria Aragonesa
Esta Corporación está constituida por maestros y estudiantes de las facultades de derecho y filosofía y letras de la universidad. Su primera época duró desde 1880 hasta 1887; en este año quedó disuelta después de llevar algunos cursos de languidez y de abandono. En 1890 un estudiante de la facultad de derecho, hoy profesor en la misma, la reavivó sobre las bases que hoy tiene: desde entonces viene funcionando sin interrupción. Está constituida bajo la advocación de Santo Tomas de Acjuino, y casa año festeja con un certamen científico y literario el día del Angélico Doctor.
En ella dan conferencias doctrinales los maestros y los alumnos de una y otra facultad. Sus sesiones suelen ser una cada semana y se celebran en el salón de actos públicos de la universidad.
Los trabajos realizados por los alumnos, desde el comienzo de este curso académico, han versado acercado las materias siguientes:
«Algunas consideraciones sobre el juego» por D. José Alvarez y Arranz. «El impuesto" por D. José María Martell y Albiñana.
«El derecho de intervención y el deber de no intervenir por D. Miguel Ordis y Pagés.
Tuvo particular importancia la conferencia explicada en este centro, el día 9 del corriente mes, por D. Juan Moneva y Puyol, profesor de la facultad de derecho. Su asunto fué «Cooperación de los estudiantes en las obras sociales».
No damos hoy extracto de las muchas y muy generosas ideas que el conferenciante expuso acerca de lo que los profesores y alumnos deben hacer, y cooperando á la obra de mejorar el estado de la patria, porque tenemose propósito de tratar con más espacio de alguno de los proyectos del señor Moneva.
La Academia Jurídico Literaria escuchó con atención y simpan a sus ideas y propósitos, y nombró una comisión, formada por los catedráticos D. Pablo Gil y Gil, D. Luis Mendizábal, D. Eduardo Ibarra, D. Paulino Savirón, D. Ricardo Lozano y el mism o señor conferenciante, para que estudiasen el modo de llevar á práctica, tan inmediata como sea posible, los proyectos presentados por el Sr. Moneva.
Otros Centros
La falta de espacio nos impide ocuparnos de las tareas realizadas por el Ateneo, Centro Médico y Conferencias Universitarias: en el próximo número subsanaremos esta falta, así como completaremos esta sección con las noticias referentes á los trabajos que se realicen en las demás ciudades aragonesas.

INTERESES MATERIALES

Movimiento industrial

El proyecto de ley de alcoholes presentado á las cortes por el Sr. Ministra de Hacienda, ha tenido el privilegio de soliviantar de tal modo á los viticultores y fabricantes de alcohol de vino y sus residuos y de melazas, que la prensa da noticia reuniones de protesta contra el proyecto y de comisiones que acuden a Madrid á defender los intereses de estas clases industriales y agrícolas, lesionadas en sus intereses por el referido proyecto.
No falta motivo para que se produzca este movimiento: el proyecto fija en 25 pesetas la tributación de todos los alcoholes, equiparando, por tanto, los llamados industriales con los de vino orujo y melaza: como el coste de las primeras materias Para la producción alcoholera es muy distinta, resulta que el tal proyecto es favorable para los alcoholes industriales, y perjudicial para los demás.
Aragón es una de las comarcas en que la industria alcoholera de vino, de orujo y melaza tiene más importancia; natural es por tanto que con decisión se oponga proyecto: representantes de las fábricas de azúcar, de los fabricantes de alcohol de vino y sus residuos y del sindicato viti-vinícola de Aragón, han celebrado en los días pasados algunas conferencias, habiendo convenido una fórmula en la que se armonizan los intereses de estas industrias; la importancia para Aragón de estos asuntos hará que les prestemos la atención debida y que en nuestro próximo número nos ocupemos de ello con más extensión.
Una nueva sociedad industrial se ha constituido en nuestra ciudad, que, si como es de esperar, consigue los fines que se propone, dará gran impulso al desarrollo de los intereses materiales de la región aragonesa: nos referimos á la sociedad creada para explotar las minas de carbón de Utrillas, cuya suscrición de acciones se ha cubierto con exceso de tres veces y media sobre el capital solicitado; la importancia de esta empresa y las luchas entre algunas comarcas que intentan que el tal projecto les beneficie directamente, hacen que ya tengamos en preparación un importante trabajo acerca de este asunto, que saldrá á luz en nuestro número próximo.
La creación en esta comarca de numerosas é importantes sociedades anónimas de acciones transferibles ha producido, como consecuencia, grande animación en la compra y venta de estos efectos, y ha determinado la apertura del bolsín de Zaragoza. La REVISTA, por publicarse mensualmente, es imposible que ofrezca a sus lectores rápida información de las transacciones que en él se hagan; puede, no obstante, resumir, en un cuadro cada mes, las noticias de la cotización, para que el público, de un solo golpe de vista, aprecie las oscilaciones que los valores hayan sufrido en el mes anterior.
Bolsín de Zaragoz a

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Título: Revista de Aragón [Texto impreso]
Autor: Revista de Aragón (Zaragoza)
Editor: Revista de Aragón
Fecha de pub.: 1900-1905

Descripción: Fundada y codirigida por el catedrático valenciano y patriarca del arabismo español Julián Ribera y Tarragó (1858-1934) y el historiador zaragozano Eduardo Ibarra y Rodríguez (1866-1944) cuando coincidieron en la Facultad de Letras de la Universidad de Zaragoza. Aparece su primer número en enero de 1900 y ha sido considerada como una de las publicaciones más notorias de principios del siglo veinte, cuyo prestigió creció a nivel nacional y entre los hispanistas en el campo internacional. En ella confluyeron los temas eruditos y de investigación y los de crítica literaria, social y política, todo ello animado por un regeneracionismo conservador de corte universitario y un regionalismo moderado, pues en ella converge un destacado número de profesores y especialistas, a la vez que en su artículo de presentación se señalará en su dimensión regionalista que “para amar a una región no es preciso odiar ni ofender a nadie”. La publicación fue analizada por José-Carlos Mainer Baqué en su obra Regionalismo, burguesía y cultura (1982), de la que señala que apareció “con el impulso económico de la alta burguesía local”.
Será una revista con periodicidad mensual, publicando una sola entrega para los meses de julio a septiembre, al principio de 32 páginas, que muy pronto irá aumentando hasta superar ampliamente el centenar en algunas entregas, y que en contadas ocasiones insertará algunos fotograbados. Su paginación será continuada formando tomos anuales, que en los números de diciembre incluirá, al final, índices arreglados por orden alfabético de autores.
A partir de 1902 sus contenidos son formalmente estructurados en secciones. La de Historia estuvo a cargo del propio Ibarra y Rafael Altamira (1866-1951), y la de Filosofía, a cargo del profesor del Seminario de Zaragoza Alberto Gómez Izquierdo (1870-1930), que utilizará el seudónimo Dr. Grafilinks, y del también clérigo y arabista Miguel Asín Palacios (1871-1944). Al año siguiente, se sumará la sección de Arte, a cargo del crítico José Valenzuela La Rosa (1878-1957); y en 1904, la de Pedagogía, con textos del propio Ribera, y la de Filología e historia literaria, a cargo de Ramón Menéndez Pidal (1869-1968). También cuenta con una sección General, que llegará a tener paginación e índices anuales propios, en la que se incluyen textos de arte a cargo de Elías Tormo (1869-1957) y Vicente Lampérez y Romea (1861-1923); de política internacional, con artículos de Gabriel Maura Gamazo (1879-1963), o una sección varia, con textos del ya citado Ribera, considerado alma de la revista.
La publicación se había propuesto no privarse de tratar ninguna materia y sumará a sus páginas otros textos sobre ciencias, medicina, industria, comercio o agricultura, y sobre acontecimientos políticos, y aunque Ibarra, que utilizó los seudónimos Dr. Bráyer, Anacleto Rodríguez y, probablemente, Un Maestro de Escuela y la inicial Z (para escribir unos cuentos), firmaba una Crónica regional y se enmarcaba ideológicamente en el conservadurismo maurista, la revista se propuso también no “servir” ni a partido ni gobierno concreto alguno. En el plano religioso, se declaró nítidamente católica, pero tolerante.
Dispuso al principio de una sección de Intereses materiales y otra bajo el epígrafe Movimiento intelectual y, más adelante, una de Bibliografía y literatura moderna, que estuvo a cargo de Eduardo Gómez de Baquero (1866-1929), conocido por su seudónimo Andrenio, hasta que dimitió, y que contó también con el trabajo de Ramón Domingo Perés (1863-1956).
Su nómina de colaboradores, sumando los ya citados, fue amplísima y a ella hay que añadir al futuro catedrático de Derecho Canónico afín también al maurismo Juan Moneva y Puyol (1871-1951); al abogado y sociólogo de tendencia demócrata-cristiana Severino Aznar (1870-1959), que fue su revistero teatral además de tener la sección fija Hojas sueltas, en la que expuso su pensamiento social católico; al único socialdemócrata de la revista afiliado al PSOE, el obrero tipógrafo prietista Isidoro Achón Gallifa (1869-1941), que escribirá sobre cuestiones obreras y sociales en la sección General; al notario Luis María López Allué (1861-1928); al político Juan Blas y Ubide (1852-1923), a los abogados Rafael Pamplona Escudero (1865-1929) y Marceliano Isábal (1845-1931), al médico Vicente Gómez Salvo (1862-1937) o a Mariano Baselga (1865-1938). Resalta también en sus páginas, la serie que publica Santiago Ramón y Cajal bajo el título Recuerdos de mi vida; aunque del autor aragonés más notorio entonces, Joaquín Costa, sólo aparecerá un artículo, en la entrega de julio-septiembre de 1902, sobre dialectos aragoneses.
El estudio de Mainer destaca que los temas preferentes de la revista son los de investigación universitaria, principalmente los innumerables trabajos eruditos de Gómez Izquierdo y del grupo arabista formado por Ribera, Asín Palacios y Francisco Codera (1836-1917); y secundariamente los que tendrán como objeto afianzar una conciencia cultural regionalista. Para ello se producirá una fusión entre la investigación histórica y el regionalismo, y en este sentido son también extraordinariamente abundantes los temas aragoneses, con trabajos de Ibarra, como su trabajo sobre los estudios históricos de Aragón, de Asín Palacios y Giménez Soler, además de los de Mariano de Pano (1847-1948), Francisco Aznar Navarro (1878-1927) o Eugenio Salarrullana (1864-1920), sobre documentos de historia del reino de Aragón, así como los de Carlos Riba (1872-1949), Francisco Aguado Arnal o del citado Codera. Como apelación a la conciencia del pasado regional, desde la revista también se impulsó la participación en el III Congreso Histórico de la Corona de Aragón, que se celebrará en Valencia en 1907.
Al tema regional se añaden los artículos de viajes de Pano y Moneva, las excursiones pirenaicas y aragonesas de Vicente Castán y del jesuita Longinos Navás (1858-1938), respectivamente; los trabajos de catalogación monumental de Pano, o los textos sobre arte del citado pintor modernista José Valenzuela Larosa.
Además, desde sus páginas se intentó también edificar una literatura regional aragonesa, a través de textos de creación narrativa en los que intervienen los citados Baselga, López Allué, Blas y Ubide, así como los del militar Leandro Mariscal y el abogado José María Matheu (1847-1929), Alberto Casañal (1874-1943), Eduardo Ruiz de Velasco. A ellos se añadirán los cantares baturros, de Gregorio García-Arista (1866-1946), y las coplas festivas de Sixto Celorrio (1870-1924).

Revista de Aragón publicó su última entrega en diciembre de 1905. En febrero de 1906, Ribera, que había sido trasladado a la Universidad Central, e Ibarra, que todavía permanecerá algunos años más en la de Zaragoza, la continuarán pero bajo el título Cultura española, impresa en Madrid. Véase esta publicación también en la Hemeroteca Digital de la BNE.

Enlaces: Acceso al texto completo en la Hemeroteca Digital

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1900 enero. Revista de Aragón. Zaragoza. número 1. Historia, cultura, literatura, libros, documentos, Turismo, tradiciones, costumbres, pueblos, paisajes, viajes, excursiones, cuentos, leyendas, música, actos, actualidad, conferencias, inauguraciones, monumentos artísticos.

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