Torre de la Iglesia parroquial de San Pedro Apóstol
Unico vestigio de la fábrica mudéjar levantada a los pies de la
edificación actual. La parroquial, de comienzos del siglo XVI y
adscrita al modelo gótico renacentista, se encuentra rodeada por una
cerca defensiva que formaría parte del conjunto denominado por
Guitart como "Iglesia-castillo", datada en el siglo XIV. La torre ha
sido considerada por Gonzalo Borrás como "el arquetipo más puro y
destacado" de torre de estructura cristiana cuyo referente más
directo lo encontramos en las torres defensivas y señoriales del
territorio aragonés. De planta cuadrada, al interior se dispone según
la superposición de seis estancias comunicadas entre sí, todas ellas
se cubrieron con bóveda de cañón apuntado. El acceso en alto,
practicado en el muro oriental de la torre, accede a la segunda
estancia desde la cual se accede a la inferior y a las superiores. Al
exterior, la articulación de huecos de los paramentos se relacionan
claramente con la arquitectura defensiva, apenas un vano con matacán
en la tercera estancia; el cuerpo de campanas, el único con función y
carácter religioso, abre en tres de sus lados mediante vanos gemelos
apuntados protegidos por uno anudado en la clave y recuadrado en
alfíz; la otra cara restante abre mediante un arco de medio punto con
nudo en la clave y recuadrado en alfíz. El tratamiento decorativo de
la torre es muy acusado; consta de tres cuerpos separados por
impostas sencillas.
El cuerpo inferior se decora con filas de esquinillas simples y a
tresbolillo que flanquean una faja de zig-zags, remata con una serie
de ménsulas escalonadas de ladrillo en voladizo que da paso al
segundo cuerpo. Este presenta grandes paños de sebka sobre los que se
dispuso una fila de esquinillas en cada lado; el cuerpo superior es
el que presenta una mayor aglomeración ornamental, combinando
esquinillas, paños de lazos de ocho y retículas romboidales con
cruces interiores incluso. La torre culmina con un remate octogonal.
Internet y las modernas comunicaciones ayudan a buscar pareja en estas tierras despobladas
La información no estará completa sin un paseo por sus tres provincias:
Zaragoza,
Teruel
y Huesca y sus
variadas Comarcas,
con parada en alguno de sus espectaculares paisajes como el valle pirenaico de
Ordesa
o el Moncayo
o por oposición en el valle el Ebro.