Hay que destacar la ex-colegiata de Santa María, que nos ofrece una abigarrada mezcla de estilos y épocas por sucesivas reconstrucciones (siglos XII al XIX), fenómeno bastante frecuente en grandes templos aragoneses.
Destacan dos esbeltísimos campanarios, aparentemente gemelos, pero uno de ellos, el Mudéjar, es bastante más antiguo que el otro, clasicista.
La iglesia es de única y amplia nave, con ábside poligonal y capillas entre los contrafuertes, conservando el exterior la fábrica medieval y las tracerías mudéjares, en tanto que el interior se revistió durante el último tercio del siglo XVIII en estilo barroco-neoclásico, aunque conservando la estructura medieval, pues se han reconocido las bóvedas de cañón apuntado en algunas capillas, en piedra, así como el cuerpo bajo de la torre Mudéjar.
De época barroca son el retablo mayor, con esculturas de los Mesa, la capilla de la Virgen de la Peana, Patrona de Borja, y el pórtico norte.
Hay un magnífico órgano, y en la sacristía se exhiben 15 soberbias tablas góticas pintadas en 1465 por Nicolás Zahortiga, que constituyeron el antiguo retablo de Santa María.
El claustro se construyó en el siglo XV, y conserva las bóvedas de crucería y las arquerías gótico-mudéjares, aunque tapadas.
Casa de la Estanca
Edificio de planta casi cuadrada, de tres pisos, cuyas fachadas
presentan tratamiento de tradición mudéjar, a base de tres paños: el
inferior en sillar, el central a base de un paño de cruces de
múltiples brazos en ladrillo a cara vista, enmarcado por sendos
frisos de esquinillas, y el superior con galería de arquillos de
medio punto doblados, también en ladrillo, la mayoría cegados.
Multitud de paisajes marcan un territorio variado.
Todo el mundo está en las fotografías de Jesús Antoñanza.
La información no estará completa sin un paseo por sus tres provincias:
Zaragoza,
Teruel
y Huesca y sus
variadas Comarcas,
con parada en alguno de sus espectaculares paisajes como el valle pirenaico de
Ordesa
o el Moncayo
o por oposición en el valle el Ebro.