Cronica General de España. ó sea
HISTORIA ILUSTRADA Y DESCRIPTIVA DE SUS PROVINCIAS,
SUS POBLACIONES MAS IMPORTANTES DE LA PENINSULA Y DE ULTRAMAR
SU GEOGRAFÍA Y TOPOGRAFÍA.- SU HISTORIA NATURAL.- SU AGRICULTURA, COMERCIO, INDUSTRIA,
ARTES Y MANUFACTURAS.- SU HISTORIA ANTIGUA Y MODERNA,
CIVIL, MILITAR Y RELIGIOSA.- SU LEGISLACION, LENGUA, LITERATURA Y BELLAS ARTES.-
SU ESTADÍSTICA GENERAL.- SUS HOMBRES CÉLEBRES Y GENEALOGÍA DE LAS FAMILIAS
MÁS NOTABLES.- SU ESTADO ACTUAL, EDIFICIOS, OFICINAS, ESTABLECIMIENTOS Y COMERCIOS
PÚBLICOS.- VISTAS DE SUS MONUMENTOS, CARTAS DE SUS
TERRITORIOS, Y RETRATOS DE LOS PERSONAJES QUE HAN ILUSTRADO SU MEMORIA
OBRA REDACTADA
POR CONOCIDOS ESCRITORES DE MADRID, DE PROVINCIAS Y DE AMERICA.
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PROVINCIA DE TERUEL.
Don Pedro Pruneda.
MADRID
Editores: Ronchi y Compañia.
1866
INTRODUCCION
Si por razones de conveniencia editorial no es posible dar á la Crónica de la provincia de Teruel
más espacio que el reducidísimo de cinco ó seis entregas, no sucede así ciertamente por falta de
materiales para formar una narración histórica tan estensa como variada, y tan variada como interesante.
Así nuestro principal trabajo ha consistido en resumir en pocas página la materia de muchos volúmenes,
bosquejar en un pequeño cuadro tantos hechos grandiosos y tantos sucesos palpitantes. Orígenes de
pueblos, relación de batallas, descripción de localidades, biografías de hombres célebres, tradiciones
populares, usos y costumbres, monumentos artísticos, todo, en fin, cuanto se refiere á la vida de
las diversas razas que han habitado el territorio de la provincia, nos ha sido preciso abarcarlo,
con más la descripción geográfica del suelo, la constitución geológica del territorio, y la parte
estadística, en los reducidos límites de ciento sesenta páginas en fólio. Esto, que para los
cronistas de otras provincias habrá sido una ventaja, es para el de la provincia de Teruel un grave
inconveniente, porque la historia de las comarcas que abraza su territorio se remonta á los
primitivos tiempos de la historia general de España.
Antes de la invasión de los cartagineses y de la llegada de los romanos á España, habia ya en la
provincia de Teruel pueblos y ciudades de orígen griego, que establecidos desde remotísimos tiempos
en la costa oriental del Mediterraneo, fueron penetrando en lo interior de la Península y estableciendo
nuevas poblaciones, ó aliándose con los indígenas, bajo la iniciativa de Ampurias y Sagunto. Puede
congeturarse que Alcañiz, Híjar, Calanda, Castelserás y Alcorisa, que ya existian en el período
de las guerras púnicas, son de procedencia griega, cuyo orígen puede tambien señalarse á otras ciudades
situadas en la parte meridional de la provincia, tales como Adeva, Iuntibilis y Tiariulia,
situadas en los estremos de los dos derroteros que siguieron los griegos de Sagunto; esto es, el
Idubeda y el Turia.
En los primeros tiempos de la sangrienta lucha que sostuvieron los cartagineses y romanos para
asegurarse la conquista de España, fué la provincia de Teruel su principal campo de batalla. Los
romanos desde Tarragona, y los cartagineses desde Cartagena, disputaronse con singular empeño el
paso del Ebro. Entonces aparecen por primera vez en la historia los nombres de Castrum-album
(Montalban), Laxta (Aliaga), Cartago-vetus (Cantavieja), y Osicerda, cuya
correspondencia con Mosqueruela no está completamente averiguada, ciudades todas fundadas o reedificadas
por Amilcar, con el propósito de establecer sobre la coordillera del Idubeda una línea de defensa
contra los romanos, siempre que intentasen pasar el rio.
Los historiadores latinos nos han trasmitido la relación de muchos combates librados dentro del
territorio de la provincia. El esforzado Amilcar perece ahogado en el rio Martin, cerca de Montalban,
despues de una batalla sostenida con los helicones, pueblo indígena de aquella comarca. Allí
tambien es derrotado P. Cornelio Scipion por la caballeria cartaginesa: su hermano Gueo Scipion
toma y arrasa, no dejando piedra sobre piedra, la capital de los turboletas Turba Teruel, y
vende sus habitantes como esclavos, en venganza de la ruina de Sagunto: á los seis años de gloriosas
campañas perecen los dos Scipiones, el uno en la batalla de Anitorgis (Alcañiz), no sobreviviéndole
el otro mas que veintinueve dias; y mas tarde, el pretor Quinto Minucio Termo, derrota á Budar, caudillo
celtíbero, matando doce mil españoles cerca de Teruel.
Con la invasion de los árabes empieza la historia de Aragón propiamente dicha. Ya desde el reinado
de Alonso el Batallador aparece Aragon formando una nacionalidad robusta, que llega al apogeo de su
grandeza en el reinado de Jaime el Conquistador. La dominacion de los árabes en el suelo aragonés
fue menos permanente que en Castilla y Andalucía. Lo áspero del terreno y el carácter indomable de
sus habitantes, junto con la fé religiosa mas acendrada, contribuyeron de consuno á que la reconquista
fuera mas rápida. Plaza ó castillo tomados, rara vez se perdian. Avanzar era tiunfar. No así en
Castilla, donde la guerra de restauracion fué mas prolongada, como mas ocasionada á alternativas.
Con breves renglones reseñaremos los hechos mas culminantes de la historia aragonesa, hasta llegar
al reinado de Alonso II, que conquistó y repobló á Teruel. Aquí empieza la historia de la provincia
durante el periodo de la Edad Media. Dentro de los límites de su territorio actual, seguimos á D.
Alonso II á la conquista de Monreal y de Teruel, acompañaremos al egregio D. Jaime en su espedicion
y toma de Valencia, y admiramos el heroismo de aquellas generaciones atléticas que disputaron paslmo
á palmo la tierra sagrada de la patria, heroismo que no cabiendo en tan reducido espacio, traspasa
los mares y funda un reino en Mallorca y un imperio en Constantinopla.
La noble entereza de Francisco Villanueva, juez de Teruel, que pierde la vida por no conculcar
las leyes, las sangrientas rivalidades de los Muñoces y Marcillas, las algaradas de D. Pedro I de
Castilla en el territorio de la provincia, las guerras de la Union, el célebre parlamento
de Caspe, cuyos preliminares se establecieron en Alcañiz, las alteraciones de Aragon en tiempos de
Felipe II, con otros hechos y sucesos varios, constituyen la historia local de la provincia.
Con el suplicio de Lanuza termina la historia de Aragon propiamente dicha, porque desde entonces
Aragon perdió su nacionalidad, sus fueros y su legislacion especial.
Las leyes de Aragon presentan un carácter mas español y mas exclusivo que las de Castilla.
Aragon supo darse la legislacion mas sábia y democrática que existia por aquellos tiempos en Europa.
Su organizacion civil correspondia á su organizacion política, como lo atestiguan las cartas-pueblas
y la índole y régimen interior de sus Comunidades, que tanto esplendor alcanzaron. La institucion
del Justicia, cuyo poder igualaba cuando no superaba al de los reyes, los fueros de la
Manifestacion y de las Firmas, superiores al renombrado Habeas-Corpus de
Inglaterra, imprimieron un sello especial á la legislacion aragonesa que la diferencia notablemente
de las de otros paises. No se concibe cómo se malograron tanta grandeza, tanto heroismo, tal esplendor
y tan profunda sabiduría. No se concibe cómo Aragon fué absorvido por Castilla. ¿Cuál de los dos
reinos era mas poderoso, cuál estaba mas adelantado, en cuál debia significarse la nacionalidad
española cuando se verificó la incorporacion?
Si los límites de esta Cronica nos lo permitieran, fácil nos seria dar novedad á la parte
biográfica, porque no escasean ciertamente los personajes célebres que ilustraron con su nacimiento
la provincia en las edades pasadas, olvidados algunos, cuando no desconocidos por completo de los
contemporáneos. Este es el destino de muchos hombres que descuellan sobre el vulgo; fugaces meteoros,
brillan un momento en el horizonte de su época, y desaparecen, tal vez para siempre, en las tinieblas.
de un eterno olvido.
El prestigio, el renombre y la gloria, astros son cuya luz, ó se debilitan con la distancia, ó adquiere
nuevo esplendor cuanto mas tiempo trascurre. Por eso la fama ha conservado hasta nosotros los nombres
gloriosos de D. Francés de Aranda, consejero y elector de reyes, noble caballero, intrépido soldado,
monje fervoroso, alma templada para los grandes hechos, corazon formado para el bien, para la conmiseracion,
para la caridad inagotable; de D. Gil Sanchez Muñoz, que mereció ser elegido para la mas alta dignidad
eclesiástica despues de la muerte del antipapa Luna; del enamorado Garcés de Marcilla, más célebre
por sus desgraciados amores que por su valor en los combates; de fray Jerónimo Ripalda, autor del
Catecismo, que aun se enseña en las escuelas; del cardenal Ram; de Juan Lorenzo Palmireno, profundo
humanista; de Pedro Ruiz de Moros, distinguido filósofo; de Antillon, sábio geógrafo; de Lagasca
y Piquer; de Alcober y Bono Serrano.
Esas mismas generaciones que los enaltecieron han dejado olvidar otros nombres no menos ilustres.
¿Quien se acuerda ya de Juana Sobrario, la elegante poetisa de Alcañiz? ¿Quien conoce á Juan Dolz del
Castellar, que tanto se distinguió por sus conocimientos filosóficos en Universidad de París?
¿Hay alguien que sepa que Bartolomé Sebastian y Valero ilustró con su sabiduría el Concilio de Trento?
¿Cuántos saben que la provincia ha dado santos á la Iglesia, cardenales á Roma, virreyes á Aragon,
Cerdeña, Nápoles y Sicilia? ¿Saben muchos que Salafranca, hijo de Teruel; Nifo, natural de Alcañiz,
y Lozano, nacido en Segura, fueron los fundadores del periodismo español?
Concretándonos ahora á otras materias que están fuera del dominio de la historia, se comprenderá
lo difícil que nos habrá sido condensar en pocos capítulos lo mucho que podria decirse sobre la parte
geológica, botánica y agronómica de la provincia. Bajo el punto de vista geológico, la provincia de
Teruel es una de las mas importantes de la Península, por encontrarse en ella la série casi completa
de los terrenos de sedimento, desde el aluvial al silurio, ambos inclusive, y el desarrollo de las
formaciones igneas ó plutónicas que tanto han contribuido á accidentar su territorio, mereciendo
por ello ser esplorada con frecuencia por geólogos franceses, ingleses y alemanes. En la provincia
de Teruel se encuentran la mayor parte de los fósiles que los autores señalan como característicos
de los diferentes pisos jurásicos, y muy principalmente considerable número de Ammonites.
Esta circunstancia y la extraordinaria prodigalidad con que la naturaleza los ha distribuido, dan
gran interés al jurásico de Teruel, siendo de esperar que ulteriores observaciones contribuyan á
ilustrar mas y mas la historia física de la provincia. Muchas son las localidades importantes
por su riqueza en fósiles; pero deben citarse como las mas clásicas á Josa, Obon y Albarracin.
Tal es la importancia paleontológica del territorio de Teruel, que Mr. Verneuil señala 150 especies
de fósiles, y el Sr. Vilanova, catedrático de geología en la Universidad central, calcula que no
bajarán de 250 á 300 especies.
Tan importante como bajo el punto de vista geológico, es acaso la provincia de Teruel bajo el
aspecto de la botánica. La flora de su territorio es riquísima y variada. Asso inició los estudios
botánicos en la provincia; pero sus excursiones fueron tan rápidas, como limitado el terreno que recorrió.
Causa admiracion que sus exploraciones fueran tan fecundas, puesto que examinó é indica en sus obras
465 plantas, todas peculiares de la provincia, entre las cuales se halla una coleccion de especieas
sumamente raras, procedentes en su mayor parte de localidades demasiado frias, algunas de las cuales,
en la parte baja del Maestrazgo, resisten agarradas á las rocas en las últimas trincheras formadas
por el Tolocha y los montes de Torrevelilla y Belmonte. La bella obrita del prusiano Willkomm,
titulada Sertum Florae hispaniae contiene muchas plantas de Teruel, no indicadas por ningun
otro naturalista. Los trabajos de Asso y de Willkomm se completan con la Series inconfecta
plantarum indigenarum Aragoniae, escrita por los Sres. D. Francisco Loscos y D. José Pardo,
hijos de la provincia, publicada en Dresde el año 1863, bajo la direccion del precitado Willkomm.
Para la parte agronómica nos suministran preciosos materiales Vilanova y Asso. El primero, en lo
que concierne á las zonas climatéricas de la provincia y el análisis de la tierra en relacion al
cultivo; el segundo, en lo que respecta á la parte forestal. El trabajo del Sr. Vilanova ofrece
la particularidad de ser el primero en su género. En lo que se refiere á la estadística, hemos
procurado presentar con formas sencillas y con un órden metódico la esposicion de todos los hechos
que, susceptibles de ser espresados por números, atestiguan el estado actual de la provincia bajo
los múltiples aspectos de territorio, poblacion, riqueza imponible, contribuciones, instruccion
pública, beneficencia, criminalidad y obras públicas. Sus elementos de riqueza son inmensos,
inagotables sus fuerzas productoras. Sin embargo, Teruel decae visiblemente. Sus pueblos se empobrecen,
sus habitantes emigran, languidece su comercio, su agricultura se estaciona, declina su industria.
Las sociedades antiguas fueron campos de batalla, castillos, plazas fuertes; la sociedad moderna
es taller, es fábrica, es almacen. ¿Qué hay de esto en la provincia de Teruel? Su mayor riqueza es
la agricultura, y su agricultura se ha estacionado; hoy se cultiva como se cultivaba hace trescientos
años; peor acaso, porque las buenas prácticas que nos dejaron los árabes han caido en desuso. La
produccion está casi abandonada á los arranques espontáneos de la tierra, madre generosa, que, aun
desdeñada, se complace en dar ciento por uno. Imperan con pocas escepciones las tradiciones rutinarias
y los procedimientos empíricos. Se juzga completamente inútil el estudio del terreno y del clima,
no se procura mejorar los abonos conocidos ni se adoptan los modernos instrumentos agrícolas, que
en otras comarcas se usan con tan feliz resultado. Tal pueblo que se queja de la falta de agua, la
tendría abundante si supiera aprovechar los manantiales de su término con un buen sistema de riegos;
y tal otro, que deplora los contínuos apedreos que destruyen sus cosechas, no piensa en desecar ó
desaguar el pantano ó la laguna, orígen seguro de enfermedades mortales y causa tal vez de
destructoras borrascas.
En algunas partes se lamentan de la aspereza del terreno, en otras de la rigidez del clima.
¿Lamentos infundados! Preguntad á los valencianos y catalanes por qué florecen el olivo, el naranjo
y el granado en los llanos que un dia fueron desnudos arenales; por qué crece la vid pomposa en la
falda de pedregosas montañas; por qué brotan flores hasta en las grietas de sus áridas rocas. Ellos
os dirán que el trabajo, la economía, el órden, la perseverancia, saben dominar la naturaleza,
mejorarla, embellecerla, adornarla. En ciertas comarcas de Egipto, á donde no llegaban las corrientes
fertilizadoras del Nilo, se lamentaban tambien de lo ardiente del clima. Allí no habia fuentes,
ni rios, ni lluvias bienhechoras. El terreno era seco, arenoso, agrietado como la lava: el cielo
brillante, encendido, sin nubes, sin celajes, parecia la bóveda de un inmenso horno en ignicion.
Hace cincuenta años que se hicieron plantaciones de árboles en grande escala, y el clima ha cambiado.
Hoy el cielo de Egipto se adorna con nubes, sus colinas se velan con nieblas, y alientan sus
florestas auras suaves y frescos ambientes. Los árboles son los mejores amigos del agricultor.
le dan sombra en el verano, madera para su casa, pasto para sus ganados, vistosas guirnaldas para
sus fiestas, frutos sabrosos para sus festines. Los árboles atraen las nieblas, estas madres de
las nubes que orgullosas se elevan á los cielos para convertirse despues en próvidas lluvias que
refrescan la atmósfera y fecundan el suelo.
Sin agricultura no puede haber industria ni comercio. La industria se alimenta de la agricultura
que le proporciona las primeras materias: el comercio tiene que vivir á espensas de los dos, porque
nace, crece y se desarrolla con el cambio recíproco de los productos de ambas. Ahora bien: ¿cuál
es el estado actual del comercio y de la industria en la provincia de Teruel? Hace algunos años,
la capital era considerada como una de las plazas mas importantes de Aragon para el comercio de cereales.
Allí afluian centenares de carros y millares de acémilas, cargados de los granos que en magnifica
abundancia producen el señorío de Molina, los fértiles campos de Visiedo y Bello, y la feraz
campiña que se extiende desde Cella hasta Calamocha. Teruel era el granero que surtia á la mayor
parte del reino de Valencia. Pero desde la construccion del ferro-carril del Mediterráneo, todo
aquel inusitado movimiento se paralizó, secáronse todos aquellos manantiales de riqueza. La vida
comercial se ha extinguido en Teruel. Ya no cambia sus granos, cáñamo y linos por las frutas y
pescados de Velencia. Los raudales de dinero que allí concurrian, han cambiado de curso y se
dirigen á otros puntos. Su mercado, antes tan animado, tan abundante, tan concurrido, se ve ahora
desierto, silencioso. abandonado. Toda la vida comercial de la provincia, si alguna le queda, se
ha reconcentrado en los ricos pueblos de los partidos vecinos al Ebro, que nunca ha roto sus relaciones
comerciales con Zaragoza, á donde llevan sus aceites y frutas.
Pero ya lo hemos dicho; los elementos de riqueza de la provincia son inmensos, inagotables sus
fuerzas productoras. ¿Qué le falta para alcanzar un estado floreciente? Desarrollar el espíritu de
localidad y provincial, que están paralizados, si no estinguidos por completo; dar impulso á la
agricultura con el establecimiento de esposiciones y creacion de bancos agrícolas; desarrollar
la industria minera y alentar la manufacturera; concluir los caminos vecinales empezados; empezar
las carreteras proyectadas, acabar las que están en construccion, y estimular la formacion de empresas
que se encarguen de la construccion de los ferro-carriles que están en estudio. Se dirá que todo eso
es imposible, bancos y esposiciones agrícolas, caminos y ferro-carriles, porque no hay elementos,
porque el país es muy pobre. Así hablan el desaliento y la inercia. ¿Pero hay algo imposible para
la fé, para la actividad, para el trabajo? En Atenas proyectaron levantar un templo.
<<¡Imposible!>> esclamaba el vulgo; <<¡no hay recursos, no hay materiales!>>
Un ciudadano que oia silencioso la estéril contienda, tomó una piedra y la llevó al sitio destinado;
todos le imitaron y el templo fué construido. En vez de disputar sobre imposibles imaginarios, lleve
cada uno su piedra, y todo será posible.
Nosotros, al escribir este libro, quisiéramos llevar tambien, si no la mayor, la primera piedra;
pero nuestro trabajo está muy lejos de satisfacernos. Mas completo seria si nos fuese dable
utilizar todos los apuntes que de tiempo atrás teníamos reunidos para escribir la historia
detallada de la provincia. En tanto que podemos realizar nuestros deos, reciban nuestros paisanos
esta breve Cronica como un ensayo, á la vez que como recuerdo y como ofrenda.
PEDRO PRUNEDA
FIN DE LA INTRODUCCION
INDICE DE LA CRÓNICA DE LA PROVINCIA DE TERUEL.
INTRODUCCION
PRIMERA PARTE
CAPITULO I.- Geografía física de la provincia.
CAPITULO II.- Constitucion geológica del territorio.
CAPITULO III.- Variedades geológicas.
CAPITULO IV.- Clima y producciones.
CAPITULO V.- Geografía política.
CAPITULO VI.- Poblaciones principales.
CAPITULO VII.- Estadística.
CAPITULO VIII.- Geografía antigua.
CAPITULO IX.- Geografía comparada.
SEGUNDA PARTE
CAPITULO I.- Desde la llegada de los fenicios á España hasta la invasion de los godos
CAPITULO II.- Desde la invasion de los godos hasta la conquista de Alcañiz por D. Alonso el Batallador
CAPITULO III.- Historia del Señorío de Albarracin.
CAPITULO IV.- Prosigue la historia de la provincia, desde la repoblacion ó conquista de Teruel hasta el reinado de Fernando el Católico.
CAPITULO V.- Las Comunidades.
CAPITULO VI.- De la parte que tomó Teruel en los sucesos de Aragon de 1591 y 92.
CAPITULO VII.- Desde el reinado de Felipe II hasta la conclusion de la última guerra civil.
CAPITULO VIII.- Literatura.- Biografías.
La información no estará completa sin un paseo por sus tres provincias:
Zaragoza, Teruel
y Huesca y sus variadas Comarcas,
con parada en alguno de sus espectaculares paisajes como Ordesa
o el Moncayo o por oposición a las alturas
el Ebro.