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Por
fortuna, bien distinta ha sido la trayectoria de la Iglesia de
la Magdalena. La reforma barroca a que fue sometida respetó
en buen grado la estructura mudéjar original. Además
la restauración concluida en 1970 y llevada a cabo por
Francisco Iñiguez,
devolvió a la torre el tercer cuerpo en su apariencia
primera, así como algunos otros elementos a la iglesia en
su conjunto, que habían sido alterados en el siglo XVIII.
La Magdalena es así sin duda una de las joyas
arquitectónicas e históricas de la ciudad de
Zaragoza.
A
la actual iglesia debió de precederle un primer edificio
románico. La construcción mudéjar puede
datarse en el siglo XIV, dadas las concomitancias de la torre con
las turolenses de San Martín y El Salvador. La iglesia
tiene una estructura de nave única , -en tres tramos
cubiertos con bóveda de crucería y capillas
laterales entre los contrafuertes-, y ábside poligonal de
siete lados. La torre presenta la característica disposición
del alminar almohade: dos torres, una envolviendo a la otra, y
entre ellas asciende la escalera. Al exterior la torre se divide
en tres cuerpos marcados en altura por la decoración y la
estructuración de los vanos. La ornamentación
hilvana arcos mixtilineos entrecruzados y cruces formando rombos.
Las
obras del siglo XVIII básicamente consistieron en el cambio
de orientación del templo, practicándose una nueva
entrada por el ábside y anulándose la anterior del último
tramo de la nave, que abría a la calle Mayor. Además
se situaron nuevas pilastras entre las capillas, se sustituyó
la vieja cubierta en cañón de éstas por bóvedas
típicamente barrocas de cañón con lunetos y
se renovó la dotación mueble de la iglesia: nuevo
retablo, nuevas imágenes y una nueva portada.
Es
inútil preguntarse acerca de cómo se vería
hoy en día la plaza de la
Magdalena , si también hubiéramos
conservado la vieja Universidad. Enclavado en el mismo corazón
de la ciudad de Zaragoza, este lugar sufre de lleno todas las
contradicciones que van minando el Casco Viejo: las sociales, ecónomicas,
históricas...que apenas puede disimular el maquillaje urbanístico.
En medio de la decadencia, sin embargo, se alza la torre de la
Magdalena: ¿será posible todavía?. |