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Una
es aquella historia de todos los días: el camino que lleva
hasta la Universidad, el cine, las librerías, los bares,
las calles de la ciudad. De pronto las orillas del canal hienden
la piel de la ciudad, se extienden por la ciudad. Es primavera.
Otra
es la historia de cuando a las viejas casonas ya abandonadas
llegaron la miseria y la jeringuilla, y algunos de los rostros de
la infancia se hundieron bajo el agua estancada y el limo.
Esta
en concreto tiene fecha: 24 de febrero de 1981; junto al canal
ausente y tranquilo, el patio del Gobierno Militar aparece repleto
de vehìculos. Pero están dentro.
También
podría ser la de aquella vez que el amor llegó de la
ciudad y se instaló de noche entre las cañas. El
agua amarilla fluyó contra las calles como un arco iris .
Yo lo vi. Y muchos otros. Y no fue en vano.
Anos
80, por supuesto. |