| Verbos de la
Adolescencia
Por encima de todo
sentir y sentirse en cada fragmento de tiempo y de
mundo: i-d-e-n-t-i-f-i-c-arse obsesivamente, una y otra
vez la misma piedra, dando vueltas delante del mismo banco, mientras las
cáscaras de pipas chisporrotean sobre el enlosado. Por aquel entonces
descubrimos... cuántas cosas...y
amamos ...con cuánta desesperación,
e interminablemente hablábamos y
hablábamos, en tanto a nuestro lado las aguas se llenaban de
limo, y las largas tardes de verano terminaban en un prolongado paseo al final
del cual se acababa el mundo todos los días. Ya ves.
Años 70.
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