Violeta tiene hoy 15 años, durante
los cuales la parálisis cerebral diagnosticada no le ha
impedido llevar a cabo algunas cosas tan hermosas como las
pinturas que hoy traemos a estas páginas. Anamá, su
madre, que lucha día a día junto a ella en una
simbiosis de amor absolutamente poderosa, contó en un mail
cuando le pedimos el permiso para mostrar estos trabajos que
Violeta le indica qué materiales quiere recortar y cómo
quiere hacerlo y con qué intención. Anamá se
convierte en las manos de Violeta donde éstas no llegan,
pero sólo donde no llegan las manos. La cabeza y el corazón
de Violeta también forman una simbiosis poderosa.
Historia
de Violetas y Pensamientos
Lamamaterka
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