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Arcano XIIII Temperance Alcancé la edad en que es permitida la melancolía sin horario y no hay obligación de sonreír ni es mala educación el silencio. Alcancé ya el permiso de conocer la soledad de cerca y no tener que agradecer la vida por ser joven. Ya nadie espera que tenga la piel firme, al menos no totalmente, y me dejan pasar como al que sabe que aquello fue mentira y que cualquier expectativa sólo era una trampa que intentaba ocultarse. Ya alcancé el tiempo de la desesperanza y la calma, que son hermanas, y sé que la juventud cansa mucho, que cansa la vida y que la felicidad es cansada, el tiempo de la no porfía, de la siesta porque apetece, de la sobremesa del mundo viendo llegar la noche, del llanto sin pretexto porque uno se acuerda de lo que ya no vuelve, de esa extrañeza porque tampoco quieres que vuelva, de la calma que trae esas ganas de muerte tibia. © Texto Magdalena Lasala, inluido en "Los nombres de los cipreses que custodiaron mi ruta" Huerga&Fierro, 2004 / Ilustración, Chema Lera: VER ILUSTRACION A MAYOR TAMAÑO
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©2007 El Cronista de la red
Versión 14.0- Abril 2007