Amic, Amat


Amic, amat

mARIA DEL MAR BONET

Por Luisa Miñana



     Amic, amat es el título del último trabajo de María del Mar Bonet, materializado en un CD, editado ya en diciembre de 2004, y en un DVD que rememora el espectáculo ofrecido en julio en el Teatre Grec de Barcelona, dentro del ámbito del Forum de las Culturas, junto a Cham Ensemble de Damasco, la Coral Cantiga y los músicos que habitualmente vienen colaborando con la cantante mallorquina.

     Amic, amat es un empeño muy arriesgado y de mucha ambición. Dos son las piedras angulares sobre las que se construye este trabajo, bellísimo y de muy alta calidad. Una, las versiones que Jacinto Verdaguer realizó sobre los textos de Ramon Llull en sus Perles del Llibre d¨Amic e Amat y su traducción al catalán del Cantar de los Cantares –El Cantic dels cantics- . Otra, el conocimiento entre María del Mar Bonet y los músicos sirios del Cham Ensemble de Damasco. A la sombra de esta primigenia voluntad crece la mediterraneidad de este trabajo, la mediterraneidad connatural a la música de María del Mar Bonet. Las raíces comunes de las culturas mediterráneas, el crecimiento entrecruzado de las mismas a lo largo del pasado y del presente, se hacen vitales en este trabajo que une la tradición mística representada en el Cantar salomónico y los textos llullianos con poemas andalusíes, moaxajas del medioriente, tonadas tradicionales mallorquinas o el catártico Canto de la Sibila, tradicional composición de la isla de Mallorca que data de entre los siglos X al XVI y que describe el Juicio Final. Junto a todo este riquísimo material que viene del tiempo, algunas composiciones actuales, que se integran como la continuación lógica de toda la tradición anterior. Llama la atención la inclusión de la canción Worlds Apart – Mons apart- de Bruce Springsteen, magnífica sin más

     La producción musical se hace decididamente oriental en muchos de los temas de una manera absolutamente natural, y en otras funde armonías de ambas orillas con el mismo sentimiento de confusión mística y de orden racional con el que Llull construyó sus versículos en el siglo XIII, apoyándose en el pensamiento y la lírica sufí pero sin olvidar las fórmulas trovadorescas. Los instrumentos del Cham Ensemble de Damasco, junto al contrabajo, la flauta, las guitarras, el acordeón o las acertadísimas percusiones de Dimitri Psonis aúpan la voz de María del Mar Bonet, que es honda, sutil, profundamente enredada con la palabra y el acorde, como si estuviera haciéndose con ellos. La voz de María del Mar Bonet es poseedora de un timbre único, ahora que ya ha recorrido tantos caminos. La voz de María del Mar Bonet es sabia en la interpretación musical y dramática, construida y madurada en un color personal tan único como evocador de todas las tradiciones y todos los tiempos que respiran en ella a través de una esencial vocación de contemporaneidad. Esa contemporaneidad que sólo podrá ser de ahora en adelante multiconvivencia de tiempos, tradiciones, culturas y futuribles. O no será.

     Acaso en ello radique igualmente la actualidad de los textos llullianos. Ramón Llull en el Llibre d´Amic e Amat incorpora nuevas formas de versificación, y aúna las tradiciones místicas judía, sufí y cristiana. Verdaguer reinterpreta esa aportación de Llull, conviritiendo en versos propios los aforismos del místico mallorquín. Y con igual altura Verdaguer propone también una bellísima traducción del Cantar de los Cantares, encuadrada dentro de la misma concepción del conocimiento como movimiento de identificación mística entre el objeto (el amado) y el conocedor (el amante), en el que la forma de conocimiento (el amor) se convierte en el tema central y necesario. En el trabajo musical de Maria del Mar Bonet y sus colaboradores se incorporan letras que continúan esta propuesta cultural (incluida la de Mons Apart de Springsteen), y se revaloriza ese mundo poético y esas tradiciones históricas a través del reconocimiento de la tradición musical oriental. En algún momento esta tradición creció también en esta orilla del Mediterráneo; el propio Llull hubo de vivirla de cerca, y en algunos ritmos de este trabajo reviene también en ecos flamencos.

     En fin, como bien apunta Biel Mesquida en el prólogo al disco, “la voz de la Bonet toma las tres culturas de este Mediterráneo –la cristiana, la árabe y la judía-, este árbol ufano de tres grandes ramas, y nos muestra y nos demuestra, a través de los sentidos de la inteligencia, que son el saber necesario para tenernos los unos a los otros, para entendernos y para poder encontrarnos en los frutos de la paz”.



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