No más guerra, no más violencia.
Esta
primavera no ha llegado con buenas promesas. Inocente en su devenir, la
han hecho portadora del más terrible dolor y de la muerte. Con la
primavera llegó la inútil guerra, y como las flores rojas
los cuerpos se han abierto rojos de sangre en Irak. No es la primera
vez. Van ya tantas...
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Un
relato de Luisa Miñana
e
Spacio de Creación
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El Cronista
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