Fibula zoomorfa de plata Edad de Hierro 1,8 x 2,9 cm Museo Provincial de Zaragoza Fotografia J. Garrido |
En esta Fibula zoomorfa de la Edad de Hierro se pueden encontrar ya algunos elementos del bestiario clásico:
La lucha del pajaro con la serpiente que viene a significar la lucha del bien y del mal
y todo ello realizado en un objeto artístico de indudable valor tanto para el artista como para su dueño.
Desgraciadamente es practicamente inexistente la literatura de las civilizaciones existentes de los tiempos antiguos en Aragón, existen restos arqueológicos Ibéricos y Celtas pero ninguna explicación contemporanea que nos hable de su significado.
Para encontrar narraciones o explicaciones literarias sobre las relaciones entre los hombres y la naturaleza hay que remontarse al mundo griego antiguo donde hubo un importante componente de expasión comercial y guerrera, de viajes, de conocer nuevos territorios, nuevos paises, nuevas naturalezas y por tanto nuevas faunas y nuevas formas de vida.
Particularmente las campañas militares de Alejandro Magno impulsaron el desarrollo de la investigación en historia natural.
Con motivo de estas, Aristóteles, tutor suyo, escribió "Historia Animalium" en el que describe animales de diferentes países conquistados, corrigiendo falsas descripciones anteriores.
Hasta Aristóteles no se había investigado al respecto de una forma metódica y continuada.
Un discípulo suyo, Theofrasto, continuó su obra, pero fueron las fabulosas historias de Ktesias y Megasthenes, con descripciones de la India y Persia, las que captaron la atención popular.
También Eliano, Herodoto y Plinio el Viejo, entre otros, recopilaron noticias pintorescas y mitos populares sobre fauna.
Tuvo mucho éxito a lo largo de toda la Edad Media, traduciéndose al griego, latín, armenio y árabe, dejando así de ser de exclusiva posesión de teólogos y exegetas; sino que llegó a ser propiedad del pueblo y pasó a ser fuente de la literatura cristiana.
Tiene concomitancias con textos de Horapollo, San Agustín, las Etimologías de San Isidoro y de San Ambrosio.
Como fue usual en la difusión de otras versiones moralizadas, podemos considerar que junto con diferentes recopilaciones de La Historia Natural, sirvió de inspiración literaria para recreaciones de animales en el Románico.
Su gran difusión en los Siglos XII y XIII, le permitió influir en la plástica de esos siglos, en un ambiente simbólico y con influencia de lo oriental (tan destacado por estudiosos de principios de este siglo). Monstruosidades que fueron utilizadas como ejemplo moral en el sermón doctrinal de los predicadores, como ejemplo de la estética de lo feo al servicio de la maldad y el pecado, de la misma manera que animales considerados como bellos encarnaron diversas virtudes cristianas.
San Basilio, San Agustín y San Isidoro aceptan la existencia de animales fantásticos. Este, en sus Etimologías, que llegaron a ser la enciclopedia popular de la Edad Media, fuente de numerosos autores de "bestiarios".
Entre los textos de este tipo más importantes están: el Speculum Naturale de V. Beauveais (1250) y el Hortus Deliciarum de Herrade de Landsberg. Este último se remitió a los cuentos y fábulas que llevaban implícitas instrucciones morales.
En esta epoca Hugo de San Víctor escribe su Tractatus de bestiis et aliis rebus, un tratado más específico acerca del simbolismo atribuido a cierto tipo de animales, en el cual cada elemento de La Creación, encarnaba determinado vicio o virtud, y donde teoriza que la contemplación y conocimiento de la Naturaleza es un medio de reconocer a Dios, ya que como creador del Universo, deja su huella en este.
De determinados animales, interesó el exemplum moral que estos proporcionaban, es decir su utilidad moral, ya que ofrecen modelos a imitar, es decir ejemplos a seguir por los propios hombres en su vida cotidiana.
En el plano artístico se representan con animales fieros y monstruosos los vicios, y con animales nobles, por lo común, las virtudes.
A mediados del Siglo XIII, San Alberto Magno escribió De Animalibus, en el que planteaba varias tesis críticas al Physiologus, pero las narraciones que él aceptaba como auténticas son en su mayor parte tan increíbles como algunas de las expuestas que en este tratado refuta, de modo que es difícil determinar por qué criterio se orientó para discernir su autenticidad.
En el Renacimiento para entender las relaciones del hombre con la naturaleza se hecho mano de las traducciones de los textos cientificos de Aristóteles y Tolomeo vertidas al Hebreo y el Arabe desde el griego y el latín.
Procedentes de diferentes fuentes como la filosofía aristotélica, o de religiones como la cristiana, judía, pagana u otras, se integraron en la iconografía occidental.
Este simbolismo ya acompañaba a ciertos animales desde la Antigüedad y tuvo su mayor apogeo en Asiria, Egipto, Grecia e India.
Tanto en el Siglo XIV como en el XV, se utilizaba frecuentemente la alegoría a modo de "ejemplo moral".
Los mitos clásicos y paganos se reutilizaron para la formación de nuevas alegorías que de hecho se aceptan dentro de un espíritu moderno, es decir cristiano.
Según el DRAE, un bestiario es "En la literatura medieval, colección de fábulas referentes a animales reales o quiméricos".
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