| Es uno de los últimos románicos de Aragón, entreviendose ya
los aires góticos de sus relieves. Lo más interesante es su portada Norte.
Columnas (algunas incompletas) y pilastras sostienen una seria de arquivoltas
que protegen un tímpano en el que se representa la Epifanía.
El tímpano se apoya en dos soberbias mochetas.
Los capiteles historiados, fabricados con piedra arenisca, han sufrido los estragos del tiempo.
El tímpano desarrolla una Epifanía, además de los reyes y San José dos angeles rodean
a la Virgen y el niño. Da un poco de pena tanta belleza perdida pues la representación
esta muy deteriorada.
Los dos leones que a sendos lados de la puerta sostienen el tímpano, a modo de mensulas,
son sin lugar a dudas los mejor de la representación. Los detalles de melenas rizadas,
bigotes y dientes se muestran tallados con suma maestria e intencionalidad.
En el de la derecha puede apreciarse cómo un hombre es sujeto entre las mandíbulas
sin ninguna oposición. Es otra vez la representación de la muerte iniciática, puerta
de entrada al conocimiento y a la vida eterna. Estas representaciones nos comunican que
son los guardianes de un lugar sagrado, al que hay que entrar con una espiritualidad renacida.
El resto de los capiteles son más difíciles de interpretar dado su deterioro.
La posible Nereida (mujer u hombre con cola de pez) ser protector de las fuentes y corrientes
de agua es muy conveniente en unos Monegros donde cada manantial es un tesoro.
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