El nombre de Aragón, en sus orígenes perteneciente a un pequeño territorio pirenáico
alrededor de Jaca, será propio de un reino que se extiende por la zona oriental de la Peninsula
Ibérica: el Reino de Aragón, que una vez se le unio Cataluña, formando la Corona de Aragón,
llegaría a conocerse en todo el área mediterránea.
La situación geográfica de lo que hoy es Aragón denota su característica esencial de paso
desde Europa, por los Pirineos a Levante y al centro de la Península, del Mediterraneo catalán
hacia la meseta castellana, desde el Pais Vasco siguiendo el cauce del Ebro, hacia su amplio valle.
Sin duda los primeros pobladores establecidos en estas tierras fueron conscientes de ese
carácter de encrucijada que marcará su historia. Razas y pueblos sucesivos vinieron, se
mezclaron y se asentaron en el actual Aragón. El resultado de su paso son los aragoneses
y su historia.
La población de tierras aragonesas está demostrada desde los remotos tiempos de la prehistoria.
En la provincia de Teruel pueden visitarse vestigios del mesolítico -arte rupestre levantino-
en Mazaleón, Albarracín, Valdealgorfa y Santolea,
entre otros.
En la zona de Castiliscar, Borja y Belchite se hacen presentes el neolítico y la Edad
de Bronce, mientras que en los Pirineos perduran durante siglos dólmenes hoy todavía en pie.
Hacia el año 600 anterior a nuestra era pueblos centroeuropeos introducen en Aragón el uso
del hierro. Algunos de sus poblados modernos podemos visitarlos en el Bajo Aragón (Calaceite,
Caspe, Fabara, Maella) y en Azaila o Juslibol. En definitiva, una tentación para quien se
preocupe por la historia del hombre.
Con la fundación de Cesaraugusta (Zaragoza) -el año 24 antes de Cristo- los romanos
consiguieron el apoyo necesario para la conquista. La romanización era tal a principios
del siglo I de nuestra era que tanto los habitantes de Cesaraugusta (Zaragoza) como los
de Bilbilis (junto a Calatayud), Osca (Huesca) y Turiaso (Tarazona) tenían categoria de
ciudadanos romanos.
Tras el parentesis visigodo llegará a Aragón un
pueblo que nos dejará un importante legado histórico-cultural: los musulmanes.
La dilatada presencia musulmana en territorio aragonés puede resumirse en lo artístico
en un solo monumento: el Palacio de la Aljaferia
de Zaragoza, capital de un amplio territorio que llamaron Marca o Frontera Superior.
El ROMANICO
El románico pleno encuentra en la catedral de Jaca (hacia 1063, la primera catedral
románica de España) su más maravilloso ejemplo de románico pleno.
El arte mozárabe tiene en el núcleo originario del monasterio de San Juan de la Peña
su mejor exponente. Algunos autores incluyen dentro de este estilo varias iglesias de la
comarca del Serrablo: Espierre, San Bartolomé de Gavín, San Pedro de Lárrede, Olivan,
San Juan de Busa, Satué, Susín y Otal.
El MUDEJAR
La expansión románica hacia el Aragón meridional se detuvo a causa de condicionamientos
geográficos más que por razones históricas.
La época de mayor esplendor del mudéjar coincide con el período de mayor auge del gótico:
finales del siglo XIII y principios del siglo XIV.
El RENACIMIENTO ARAGONES
El siglo XIV constituyó la época de mayor pujanza artística de la historia aragonesa,
ya que convivían el nuevo espíritu renacentista, importado de italia, y las manifestaciones
góticas y mudéjares.
Cuando el sol mucho calienta, barrunta tormenta. El buen vino no merece probarlo quien no sabe paladearlo.
Un reformador es alguien que navega por una cloaca en una barca con fondo de cristal. James J. Walker
Multitud de paisajes marcan un territorio variado.
Todo el mundo está en las fotografías de Jesús Antoñanza.
La información no estará completa sin un paseo por sus tres provincias:
Zaragoza,
Teruel
y Huesca y sus
variadas Comarcas,
con parada en alguno de sus espectaculares paisajes como el valle pirenaico de
Ordesa
o el Moncayo
o por oposición en el valle el Ebro.